Los 44.000 metros cuadrados de la muestra de turismo internacional más importante del continente y los 55 mil que la visitaron en los primeros 2 días, marcan la vigencia del evento a pesar de las críticas escuchadas por los inconformistas de siempre.
 
En momentos en que las economías del mundo luchan por conservar su equilibrio, la participación de los países en ferias de turismo ha pasado a un cómodo segundo plano.
 
Sin embargo, en ese contexto, 35 países se hicieron presentes en la 18 edición de la Feria Internacional de Turismo, engalanando una de las mejores jornadas de la historia del evento.
 
La edición 2013 de la FIT sufrió importantes cambios, presentando una nueva distribución de los destinos en el recinto ferial, resaltando la concentración de regiones y el crecimiento del pabellón nacional, que al igual que las grandes ferias del mundo, como Fitur de Madrid o ITB de Berlín, se destacan por el enorme desarrollo arquitectónico de los destinos turísticos locales.
 
En el caso argentino, la evolución registrada en el pabellón nacional ha sido tan elocuente que hoy nada tiene que envidiar a aquellas, y eso se debe fundamentalmente a que el negocio turístico se ha instalado definitivamente como política de Estado en la gestión, la que sin dudas derramó sus conceptos a los políticos nacionales y provinciales, quienes vieron en el sector una oportunidad de crecimiento para las economías regionales. La masiva exposición de los destinos autóctonos es, ni más ni menos, que la consecuencia de esas políticas adquiridas.
 
Como dijimos alguna vez, la FIT es de todos, y hoy queda más claro que nunca.</d