A partir de una nueva categorización de la SEPYME, “casi la totalidad” de las agencias de viajes del país estarán amparadas bajo la Ley Pyme.

Previo a la concreción del último Congreso Anual de FAEVyT, que se realizó en Córdoba hace un par de semanas, las expectativas del sector eran elevadas sobre cuáles serían los anuncios formales. Los agentes de viaje, por caso, representan una de las columnas más combativas de la actividad turística. Lo demostraron cuando le pusieron el cuerpo a la privatización de Aerolíneas Argentinas; o cuando esta última decidió eliminar las comisiones por la emisión de tickets.

En ese contexto, que tuvo una jornada inaugural que deambuló entre la crítica y el mea culpa, la presentación que tenía pautada el Observatorio Económico de Agencias de Viajes de la República Argentina (OEA.TUR) no era una más. Con una apertura fugaz a cargo de Fabricio Di Giambattista, presidente de la FAEVyT y principal impulsor del organismo en cuestión, Pablo Singerman y Camilo Makon -propietarios del estudio Singerman & Makon- repasaron los pormenores del anuario 2017 de Agencias de Viajes de la República Argentina.

“El Observatorio terminó siendo esencial en nuestra tarea de gestión”, apuntó Di Giambattista, y contó que gracias a distintas presentaciones se llegó a un punto en común con el Banco Central, en el cual se diferencia turismo de lo que es comercio electrónico.

Históricamente, se le atribuían a la actividad la salida de dólares que en muchos casos correspondían a compras en el exterior, como así también a la adquisición de servicios, caso Netflix, Amazon o videojuegos.

De acuerdo a datos del Ministerio de Turismo de la Nación, en los últimos diez años hubo un aumento del 20,8 por ciento en la cantidad de agencias de viajes registradas, que en 2007 eran 4414 y en 2017 finalizaron con 5338. En relación a esto, la tasa anual de crecimiento fue de un 2 por ciento. Sin embargo, entre 2016 y 2017, el crecimiento fue bastante relativo, apenas un 0.4 por ciento, que en representa sólo 19 agencias.

Una actividad federal

Hay cuatro distritos que representan el 70 por ciento de la agencias distribuidas en todo el territorio nacional: Buenos Aires, con 1195 (22,4 %); CABA, con 1432 (26,8%); Córdoba, con 589 (11%) y Santa Fe, con 513 (9,6%). Para dimensionar estas cifras: hay por lo menos 14 provincias que no contabilizan ni cien establecimientos; de las cuales tres ni siquiera llegan a las 30 (La Rioja, Catamarca y Formosa).

En cuanto al empleo que generan las agencias, Makon informó que son alrededor de 25268 los puestos de trabajo directos que surgen, y que el 90 por ciento están registrados. Y aclaró que “sólo estamos considerando lo que está registrado por el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). O sea, lo que reporta la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y el Ministerio de Trabajo en relación a las contribuciones patronales, empleados en blanco, que tributan cargas”.

A esto hay que sumarle un diez por ciento de pequeñas agencias autónomas o monotributistas que no reportan, que no figuran en el SIPA, pero sin embargo trabajan en el sector. “Eso hace que el número sea mayor al que reporta el Sistema Previsional”.

De acuerdo a esto último, Singerman planteó: “En el interior del país, fundamentalmente, hay muchísimo empleo temporal en cierto momento del año. Depende del destino y la circunstancia, sea invierno, verano o fin de semana largo. Hay que tener en cuenta que muy posiblemente este número (el arrojado por el SIPA) sea mayor. Ahora bien, sí tenemos que estudiar la magnitud de cuánto mayor es y de a poco vamos tratando de investigar ese empleo no registrado, por temporadas, o casual”.

Cambia el paradigma

En el marco de la presentación, también se anunció que la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa (SEPYME) tendrá una nueva regulación para las agencias de viajes, en base a la resolución 154/18 publicada por el Boletín Oficial. De esta manera, “se incorpora a la definición de Micro, Pequeña y Mediana Empresa el atributo relativo al personal ocupado, se realizan ciertas precisiones en torno a la vinculación, el control y los grupos económicos, y se adecuan los montos límite de ventas totales anuales”. En resumen: las agencias ya no serán categorizadas por la facturación, sino por su tamaño (léase: cantidad de empleados).

Entonces, según esta nueva segmentación, son consideradas “micro empresas” aquellas que tengan de 1 a 7 empleados; “pequeñas empresas” las de 8 a 30; “mediana empresa I” las que van de 31 a 165”; “mediana empresa II” de 166 a 535 y “gran empresa” las que registren más de 535 empleados.

Para mayor claridad. En base al Censo Oea.Tur 2017, sobre una muestra de 1151 casos, se supo que un 76,2 por ciento integra la primera categoría; que un 18,2% la segunda; que un 4,9% la tercera; que 0,5% la cuarta y que un 0,1% la última. A partir de estos resultados, Pablo Singerman explicó que de esta manera “casi el total” de las agencias de viajes registradas en la Argentina se ven amparadas bajo los beneficios de la Ley Pyme. “Es muy importante, porque, entre otras cosas, les permite tomar el Impuesto al Cheque e inclusive diferir el pago del IVA”, aclara Singerman y sostiene que ahora empieza otro partido.

Esta situación fue posible, relató Di Giambattista, gracias a los informes elaborados y presentados por el Observatorio. “Se pudo demostrar ante SEPYME cuál era la problemática del sector. Por eso, es una gran satisfacción para la institución contar con esta herramienta, que ha ido creciendo y evolucionando a lo largo de los años”.

Comportamiento

Del Censo realizado por el Oea.Tur también se supo cómo se comportó el mercado laboral de las agencias en cuanto a contratación y despidos. De los 1151 casos relevados, el 66, 8 por ciento aseguró que, entre 2016 y 2017 no modificó su plantilla de empleados. No obstante, un 17 por ciento sí reconoció que debió reducir su staff, mientras que un 16, 2 por ciento informó que aumentó su personal.

En lo que refiere a la estructura de costos, se comunicó que, por ejemplo, las denominadas “micro empresas” destinan cerca del 35 por ciento de sus ingresos al pago de salarios, un 14, 2 a contribuciones patronales y sólo un 7,1% a la promoción.

Por su parte, las “pequeñas empresas” atraviesan una situación similar, ya que su mayor erogación se produce con los salarios (30,2%), aunque, a diferencia del caso anterior, invierte un porcentaje apenas más elevado a promoción, con un 8,2%.