Recientemente, ONU Turismo anticipó que en 2024 el sector va a recuperar mundialmente los niveles de la prepandemia. La premisa surge como consecuencia de los 1300 millones de turistas que viajaron al exterior durante 2023, cantidad que equivale al 88 % de las cifras de 2019 y la cual se pronostica que se supere este año.

A partir de este parámetro, Mensajero elaboró un repaso sobre cómo mutó el turismo nacional desde 2019 hasta 2024: cómo se recuperaron los números, qué hábitos surgieron y cuáles se perdieron y cuánto tardó en reacomodarse la economía del sector, entre otros.

LA RECUPERACIÓN EN LA ARGENTINA

En el caso de Argentina, es imposible analizar la recuperación de la pandemia sin la influencia de Previaje, el plan diseñado por la gestión de Matías Lammens que devolvía el 50 % de los gastos a los turistas nacionales.

Durante 2019, las cifras de extranjeros que visitaban el país estaban en ascenso desde 2016: 6,6 millones en ese año; 6,7 en 2017; 6,9 en 2018; y casi 7,5 en la última actualización previa a la pandemia. 

En los papeles, 2020 estaba pensado como el año de la consolidación, en el que el turismo se iba a posicionar como una de las industrias sin chimeneas más sólidas, pero las restricciones a la circulación y la prohibición a los viajes al exterior frenaron este crecimiento.

 El turismo argentino logró sobrevivir a la pandemia.
El turismo argentino logró sobrevivir a la pandemia.

Tras un 2021, aun con restricciones -aunque fueron menores-, llegó el verano de 2022 para darle un respiro económico al sector por medio de un fuerte movimiento y consumo gracias al trabajo de los privados y las acciones que desarrollaron desde el Estado nacional. 

En esta línea, 2023 ubicó al programa Previaje, en sus dos ediciones, en temporadas bajas, para que aquellos destinos del interior continúen recibiendo turistas nacionales en fechas atípicas. 

A su vez, el turismo internacional se vio motivado en la Argentina por la devaluación y el precio del dólar. Para los extranjeros fue muy barato visitar el país, gastar y realizar excursiones. De este modo, la actividad se vio motivada por dos frentes distintos: los turistas nacionales y los extranjeros. Casi todos los meses de 2023 traían buenas noticias, o se registraba superávit turístico o se rompía algún récord de visitantes: fue el año del éxito. 

Las cifras indicaron que el año pasado alcanzó los 13,4 millones de visitantes extranjeros, pero con la diferenciación de que 6,6 millones, fueron excursionistas, es decir, extranjeros que ingresan al territorio argentino, pero no pasan la noche. Esta situación se dio mucho en las ciudades fronterizas con Uruguay o en el norte con Paraguay y Bolivia, muchos extranjeros cruzaban a nuestro país a pasar el día.

Sin embargo, 6,7 millones fueron turistas, reflejando un incremento del 85,7 % respecto al año anterior, cuando se registraron 3.9 millones. 

En los primeros dos meses de 2024, se notó un amplio crecimiento a comparación de 2023: más de 1,6 millones de turistas arribaron al país en el primer bimestre de 2024. En detalle, los 895.636 turistas de enero reflejan un crecimiento del 23 % en la comparación interanual, mientras que los 755.576 arribos de febrero crecieron 10,8 %.

Si estas cifras logran consolidarse y mantenerse, se podría tratar de otro año récord con superávit turístico, aunque el panorama de la Argentina, como país, es una incógnita. 

 Los viajeros volvieron a la normalidad antes de lo esperado.
Los viajeros volvieron a la normalidad antes de lo esperado.

REALIDADES QUE SALIERON A LA LUZ TRAS LA PANDEMIA

Las costumbres de la industria y del viajero cambiaron a lo largo de los años. La pandemia funcionó como incentivo que generó nuevos hábitos que dejan en claro la realidad del sector y la necesidad del viajero. En una industria que vivía al ritmo de la inmediatez, el parate de la pandemia global sacó a relucir el lado más crudo, consciente y responsable de la industria del turismo. 

Tras el Covid, diferentes consultoras relevaron información sobre el pensamiento del viajero respecto a lo que significaba realizar un viaje antes y después de la pandemia. Los cuidados sanitarios, las filas de espera, los aviones y el cuidado al planeta se pusieron en el centro de las reclamaciones de los mismos. 

Como primer cambio, la flexibilización de las reservas se instalaron como un hábito el cual el viajero se opone a abandonar. Las dificultades de coordinar las medidas restrictivas gubernamentales y los protocolos sanitarios hicieron que la industria se vea obligada a no cobrar el seguro tras modificación. 

Por esto mismo, a la hora de reservar hoteles, tickets aéreos, transportes y excursiones, los cambios imprevistos comenzaron a despenalizarse, generando una templanza entre el vínculo viajero-proveedor de servicio, el cual hoy está lejos de terminarse. 

Una encuesta de Expedia, Inc. demostró que, tras encuestar a 11 mil pasajeros de 11 países, lo que mayormente destacaban tras la “vuelta a la normalidad” eran la devolución del dinero y la posibilidad de la cancelación del servicio a la hora de contratar los servicios. 

 Se fortaleció el vínculo entre los turistas y el personal.
Se fortaleció el vínculo entre los turistas y el personal.

Otra de las realidades que se expuso en este tiempo de cambios fue la escasez de personal que existe en el sector. Esta problemática se encontró visible en las demoras que comenzaron a efectuarse en los aeropuertos tras la reactivación de los destinos turísticos. 

A su vez, un informe de la misma compañía sobre la privación de las vacaciones arrojó que más del 56 % de los encuestados se encuentran imposibilitados a tomarse días de descanso debido a la falta de personal y mano de obra calificada. 

Tan solo en 2023, el 62 % de los encuestados manifestaron no poder tomarse vacaciones correspondientes a ciclo lectivo. Esto significa un aumento alarmante respecto al 58 % que dijo lo mismo durante 2022 y años previos a la pandemia, donde la cifra promediaba el 50 %. 

Pese a la observación pasada, un factor paralelo a esta problemática es la inflación, que genera una duda en los viajeros a la hora de decidirse a emprender un viaje. La preocupación respecto a la economía sobre las expediciones turísticas aumentan dependiendo el número etario: los de mayor edad planean recortar gastos de productos, salidas a comer y supermercados, mientras que los más jóvenes declaran hacer lo que sea necesario para poder viajar en comodidad.

Finalmente, como un llamado a la reflexión de los turistas hacia las empresas y operadores, la conservación del medio ambiente y el bolsillo del cliente dieron un nuevo punto de discusión. Un informe publicado por Booking.com especifica que casi la mitad de los viajeros se encuentran atrapados en la idea de que deben elegir entre sostenibilidad y el gasto, ya que para el 49 % de los encuestados las operaciones de “viajes verdes” son demasiado excesivas en sus costos.  

Las alternativas económicas y sustentables rigen como uno de los nuevos requisitos y hábitos del viajero en la actualidad. Pese a esto, solo un 43 % estaría dispuesto a pagar más por opciones con una certificación sostenible. Incluso, otro 49 % de los encuestados alienta la idea de incentivos y descuentos económicos por alternativas ecológicas para comenzar a viajar de manera sostenible.