El poder de la desinformación
Cuando decímos que la grieta sigue abierta no nos equivocamos,y cuando decimos que hay sectores que pretenden profundizarla aún más, tampoco nos equivocamos.
Muchos formadores de opinión colaboran ampliamente en el tema -vaya uno a saber buscando qué-, pero el resultado es la más pura desinformación, confundiendo a la gente en cosas que ni siqiera le importan, porque su preocupación son la salud, la seguridad, los aumentos de precios, y la lista sigue hasta el infinito.
De esta manera la famosa grieta de Lanata nunca se cerrará; y ojo que éste es un mal que se refleja de ambos lados de la grieta y donde los culpables se esconden en el anonimato de la oposición o el oficialismo.
Esta línea de pensamiento nos surge después de leer una nota publicada el 4 de febrero en un tendencioso medio online basada en información provista por el periodista Gaby Levine -colaborador de Jorge Lanata y el programa Intratables entre otros-, quien en su cuenta de twitter ¨denuncia¨ un turbio negociado entre los nuevos administradores de la aerolínea de bandera con almundo.com y el movimiento kirchnerista La Cámpora.
El resultado fue una catarata de insultos de parte de los opinadores de turno en las redes sociales hacia los nuevos administradores y la consecuente desconfianza en la gestión. Algo habitual en los comentarios de las noticias online, si se quiere, pero muy buscado a la hora de crear polémicas en pos del rating.
A pesar de su reconocida posición pública como periodista, el señor Levine no duda cuando en sus notas simplifica el nombre de Aerolíneas Argentinas con un erróneo AA, mostrando su rudimentario desconocimiento del mercado aerocomercial.
De allí en adelante nos preguntamos ¿en qué basa sus conocimientos el periodista para opinar de convenios que son de práctica habitual en el mundo de las líneas aéreas?
¿De qué polémicos negociados habla si parece estar tan desinformado del tema como nosotros de la cría de chinchillas o de la reproducción del guanaco?
Más tarde el señor Levine se retractó en Twitter, pidió disculpas y aseguró que le vendieron carne podrida -noticias falsas y tendenciosas en la jerga periodística -, pero el mal ya estaba hecho y quien le ofreció la información que el señor Levine tomó como cierta logró su cometido, la administración de Isela Costantini ya tenía una mancha de duda en su legajo.
La grieta se profundiza día a día y no es bueno para nadie, aunque usted no lo crea.