jueves, 21, enero, 2021
CubaOnLine

A un año de haber asumido, el responsable de la actividad turística en la ciudad feliz enumera los logros alcanzados, fija los ejes de trabajo con vista al futuro y habla de la temporada que se viene. Además, hace referencia al difícil momento económico y sus repercusiones en la actividad.

¿Qué balance hace de su primer año de gestión al frente del EMTUR?
El balance de este primer año de trabajo es bueno. Claro que hay que analizar la gestión desde dos puntos de vista: si uno lo hace teniendo en cuenta adónde pretende llegar o lo que pretende hacer, evidentemente aún quedan muchas cosas pendientes y lo que se ve todavía es un largo camino por recorrer; si uno se fija en lo conseguido este año, podemos decir que es positivo y que ya estamos perfilando lo que pretendemos para el futuro.

¿Cuáles han sido los principales ejes de su gestión al frente del EMTUR?
A principio de año veíamos que en el segundo semestre íbamos a empezar a notar los resultados de esta política de trabajo, cuyo objetivo es que Mar del Plata tenga un ritmo turístico todo el año.
Para ello, nos propusimos fomentar algunas líneas de trabajo vinculadas a los congresos y convenciones, y a la captación de acontecimientos nacionales e internacionales. También nos planteamos desarrollar un trabajo continuo en materia de calidad, adhiriendo a todos los programas de calidad de la Sectur. En ese sentido, hemos estado concientizando a todas las empresas y a las instituciones de la ciudad. Ya participan agentes de viajes, el sindicato gastronómico, empleados de comercio, el sindicato de choferes de taxis, la Asociación de Hoteles, y ahora estamos por firmar un convenio con la Policía de la Provincia. A su vez, ya hemos comenzado a implementar programas de turismo accesible, coordinando todo con la Secretaría de Turismo de la Nación. Esto no tiene que ver sólo con los visitantes sino también con la calidad de vida de los marplatenses.

¿Cuáles fueron los logros más importantes?
En lo que respecta a las actividades culturales, tuvimos la posibilidad de poner en valor el festival de cine y de realizar una feria del libro fantástica. Por otra parte, se organizó aquí, junto a la Federación Española de Agencias de Viajes, el fam tour más importante que haya tenido nunca nuestro país, con más de 300 tour operadores.
Pero sin ninguna duda, el broche de oro de nuestro año fue la final de la Copa Davis, que nos llenó de orgullo porque fue impecable. Pudimos mostrar la mejor cara de Mar del Plata, que, ante el país y el mundo, pasó un examen importante como es organizar un acontecimiento internacional de primer nivel. Lo hicimos exitosamente y fuimos elogiados por todos aquellos que estuvieron vinculados al evento.

Si tuvieras que mencionar un hecho destacado puntual, ¿sería la final de la Davis?
Sí, creo que fue el gran tema excluyente para la ciudad, en materia turística y de promoción. Como te decía, nos dio la posibilidad de mostrarnos de una forma única. Si tuviéramos que pensar cuánto vale hacer una promoción de esas características, empezaríamos a hacer una cantidad de números que nos embriagarían. Hay que ser concientes de que tuvimos una oportunidad única y el gran acierto, el mérito grande de la ciudad, fue aprovecharla de la mejor manera, porque hemos estado a la altura de lo que estábamos organizando.

¿Qué queda por hacer en la ciudad en materia turística?
Quedan muchísimas cosas. Por un lado, debemos profundizar las líneas de trabajo que mencioné anteriormente, ya que creemos que son las adecuadas. Por otro lado, tenemos que seguir profundizando acciones para hacer de Mar del Plata un destino de 12 meses. Nosotros necesitamos que los meses de abril a junio puedan tener un ritmo de trabajo similar al que tuvimos en el segundo semestre de 2008. Para eso hay que elaborar una agenda de acontecimientos importantes cada mes del año, como nos habíamos planteado al momento de asumir, y eso incluye captar actividades como la carrera de TC 2000, el tenis, y el festival de cine, que queremos que sea cada vez más grande. Entendemos que es necesario seguir insistiendo firmemente en las normas de calidad. Una vez que logremos que todos, tanto en el sector público como en el privado, tomen conciencia y comprendan que esta tarea es permanente, ahí habremos dado el gran paso.

¿Qué expectativas tienen para la temporada de verano?
Muy buenas. Ya se empezaron a ver resultados: tuvimos un noviembre con días de semana en los que la ocupación hotelera fue superior al 80 por ciento, algo histórico para la ciudad. Lo cierto es que a veces toca trabajar en escenarios que no siempre son los más propicios; ahora estamos viviendo un momento de incertidumbre, y creo que Mar del Plata tiene la posibilidad de hacer de eso una oportunidad y poder tener una buena temporada de verano. Tenemos algunas ventajas comparativas este año: en los momentos de incertidumbre la gente quiere correr menos riesgos y estar cerca de casa, y Mar del Plata es la ciudad que al principal mercado emisor de Argentina -la provincia de Buenos aires y la Capital-, le da esta posibilidad, con opciones para todos los bolsillos y con una gran actividad recreativa. Si somos concientes de que tenemos que presentar una ciudad más competitiva que nunca con la mejor calidad de servicio, la mejor actualización y con precios razonables tenemos la oportunidad de hacer una muy buena temporada.

A pesar de la crisis…
Yo no hablé de crisis, sino de incertidumbre. Por todo lo que sucede en los mercados internacionales, inclusive en la Argentina, es un momento de incertidumbre. Todo el mundo espera que de alguna forma esa situación impacte en la Argentina y ahí radica la falta de certezas.
De todas formas, ¿qué indican los números que ustedes manejan respecto a las reservas?
Por el momento, los números que manejamos son los de septiembre, octubre y noviembre, que son maravillosos. Respecto a enero y febrero, lo que tenemos son proyecciones y la verdad es que no nos están indicando nada que nos tenga que preocupar demasiado, sino simplemente una demora en la concreción de reservas, pero eso es de esperar en un momento de incertidumbre, en el que las decisiones, en todos los ámbitos, se postergan hasta último momento.
Es lo natural.

En relación al cimbronazo económico, ¿en qué sectores, de los vinculados al turismo, se ha sentido más?
Lo que pasa es que nosotros salimos de meses de euforia, con lo cual hoy es difícil ver la crisis en números en Mar del Plata, al menos en materia turística. Si habláramos de eso estaríamos siendo injustos, pero también sabemos que esa euforia estuvo vinculada a cosas que sucedieron en la ciudad en octubre y noviembre, que fueron meses muy exitosos. Sin embargo, no dejamos de ver, porque no somos miopes, que suceden cosas en la Argentina y por eso estamos atentos.

¿Qué ha sucedido con las tarifas en la ciudad? ¿La idea es que haya una tendencia a bajarlas como promoción o a mantenerlas?
Mar del Plata ha hecho al respecto un trabajo durante el año y lo hemos coordinado con todos los sectores y las cámaras empresarias para poder lograr una actitud razonable y responsable sobre los precios. De hecho, durante estos últimos meses ha habido informes de empresas privadas de investigación de mercado que hicieron análisis de precios comparativos que muestran a Mar del Plata como una de las ciudades más competitivas del país.
La verdad es que nos llena de satisfacción y creemos que la forma de analizar los precios de los destinos turísticos es comparando precios relativos en el momento en que se está haciendo ese trabajo y no nos parece correcto hacer evaluaciones de año a año. Esas mediciones, realizadas con una lógica errónea e injusta, comparando un año con otro, las sufrimos en la costa bonaerense.

Parte del acuerdo entre el Gobierno Nacional y los dirigentes de las entidades del turismo esta semana es mantener las tarifas del año pasado y evitar despidos.
En Mar del Plata no ha habido despidos en el sector turístico y, en materia de precios, la ciudad aparece como una de las ciudades más competitivas.
Quizás estas cuestiones no son lineales y si bien hay que tener en cuenta las sugerencias que se dan, que me parecen razonables, después cuando vas a lo particular cada cual sabrá la tarea que ha hecho.
En Mar del Plata, desde el EMTUR y en conjunto con todas las entidades empresarias del sector hemos hecho un trabajo durante todo el año previo a esta situación de incertidumbre para tener actitudes responsables durante el año y, muy especialmente en el verano, y para saber que necesitamos tener buenos servicios a precios competitivos.

El Mensajero en su momento publicó que el fin de semana de la Davis había dos congresos de medicina que generarían problemas de alojamiento, ¿cómo se resolvió el tema?

Yo creo que fue un error de interpretación, en ningún momento fue así. Mar del Plata es una ciudad de 390 mil plazas entre hoteleras y extrahoteleras, difícilmente el evento que reunía 10 mil personas en el estadio iba a hacer colapsar la ciudad. Por lo tanto, sin bien es cierto que la Copa Davis traía a la ciudad un segmento que quería alojarse en hoteles de cinco estrellas, eso podía traer alguna dificultad, pero finalmente no fue así, nosotros en el momento de concretarse la sede de Copa Davis en Mar del Plata teníamos ya resuelto un traslado de fechas de uno de los congresos y ya sabíamos que íbamos a tener todas las locaciones necesarias de cuatro y cinco estrellas. De hecho, los últimos días de Copa Davis no hubo problemas de alojamiento en ninguno de los segmento hoteleros, así que no hubo ningún tipo de dificultad, tal como lo preveíamos.

Qué medida gubernamental es la más efectiva?

Todo ayuda. Yo creo que los esfuerzos de todos los sectores son positivos. En los momentos de incertidumbre, hay una factor importante: el estado de ánimo de las personas. Sabemos que la sensación térmica de la economía, según la percibe la gente, juega un papel importante, así que todas las medidas que se vayan tomando en función de tratar de mejorar ese factor es positivo. Entrar en detalles técnicos o hablar de números para analizar en cuánto han impactado las medidas, para bien o para mal,  es algo que hay que dejárselo a los economistas.