Además de las bajas temperaturas, otros componentes elementales de la identidad patagónica son la variedad y singularidad de sus pueblos. Muchas ciudades de la región, en general aquellas con pocas cantidades de habitantes, se distinguen por los paisajes irreales, culturas típicas del lugar y actividades al margen de la rutina.

Por su parte, en Neuquén, a 40 kilómetros de San Martín de los Andes y 22 del Cerro Chapelco se encuentra Villa Lago Meliquina, un pueblo de poco más de 350 habitantes. Si bien no es un destino altamente demandado, posee atractivos turísticos inigualables.

La particularidad primordial de la localidad consiste en la tranquilidad y el silencio inmersos en plena naturaleza, sin embargo, se adapta a las preferencias y tendencias de todo tipo de viajeros: deportes, gastronomía, recorridos, relax, entre otras.

 Villa Lago Meliquina en invierno.
Villa Lago Meliquina en invierno.

QUÉ HACER EN VILLA LAGO MELIQUINA

Tal como da a entender su nombre, la atracción más importante es el Lago Meliquina, el cual combina todo lo que necesita el visitante: paz, paisajes maravillosos entre las montañas, recorridos en medio de los bosques y aguas cristalinas.

Incluso, el tramo final del lago desemboca en el Río Meliquina, donde los turistas suelen aprovechar para disfrutar del clima y vistas desde el agua. También, puede ser atravesado a través de un puente que otorga un enfoque panorámico del sitio.

A su vez, los amantes de los deportes disponen de diversas actividades para realizar en soledad o acompañados, como pesca, kayak, mountain bike, rafting, senderismo, windsurf, treeking y kitesurf.

 Paisaje en Villa Lago Meliquina.
Paisaje en Villa Lago Meliquina.

DÓNDE COMER EN VILLA LAGO MELIQUINA

La gastronomía es una cualidad fuerte en el destino, ya que cuenta con una amplia variedad de restaurantes, paradores y bares que ofrecen tanto delicias regionales como platos nacionales. Entre los más destacados se encuentran El Corralón, una parrilla ideal para pasar gran parte del día; La Arquería, característico por su carta de té y postres; y el Parador Meliquilina, el cual funciona como un punto social entre los turistas.