lunes, 20, septiembre, 2021
CubaOnLine

La nueva normalidad ha permitido que se fortalezca una modalidad de alojamiento conectada con la naturaleza y los espacios abiertos.

Si bien es una modalidad que ya lleva unos cuantos años posicionándose en Europa, el glamping es relativamente nuevo en Argentina y ha ganado terreno en la mente de los viajeros nacionales a partir de la pandemia, época en la que se le comenzó a dar mayor relevancia al ecoturismo y el contacto con el aire libre.

Los expertos en la materia señalan que el glamping (el término que se le puso a este tipo de alojamientos en espacios abiertos) es una experiencia de campamento. Etimológicamente, la definición se acerca al concepto de “glamour en el camping”, ya que consiste en hospedarse en medio de la naturaleza pero contando con las comodidades propias de la hotelería tradicional.

Esta modalidad se expandió hasta convertirse en un furor en la Patagonia. Fue tal el crecimiento de este tipo de alojamientos en el país que surgió la necesidad de crear una cámara que regule la actividad. Asimismo, nuevos destinos comienzan a contemplar esta actividad entre los alojamientos habituales.

De importación

“El glamping se morfa a la hotelería tradicional”, sentenció Martín Suero, empresario a cargo del emprendimiento Glamping Patagonia -INSPIRA-, en un diálogo con Mensajero. Es que dado el contexto sanitario que atraviesa el mundo muchos de los viajeros que salieron a recorrer el país (y particularmente la región más austral, que se vio beneficiada por la imposibilidad de los argentinos de atravesar las fronteras), optaron por esta novedosa modalidad de hospedaje que ya es tendencia en el mundo.

Un dato importante es que el 75% de mis huéspedes son mujeres, y ese número se debe a que la mujer antes necesitaba un hombre que le llevara la mochila y le armara la carpa. En este caso la mujer puede viajar sola, con sus hijos, con una amiga y ya tiene todo resuelto; incluso el tema de que si no sabe hacer un asado, alguien del complejo la ayuda con eso”, expresó Suero. Dentro de los servicios que ofrece esta opción, el huésped se encuentra con amenities propias de un hotel: cama matrimonial con sábanas (o bolsas de dormir), iluminación eléctrica, internet, toallas y hasta desayuno. “Este es nuestro quinto año y con la pandemia fue récord. Estamos asombrados con la intención de la gente de venir de vacaciones a tener contacto con la naturaleza”, detalló.

Dado el éxito repentino que atravesó esta modalidad en el país, en el transcurso de agosto se conformará la Cámara Argentina de Glampings, que tendrá como objetivo poner un orden a la actividad. “Hay un montón de experiencias y una de las cosas más importantes que se van a dar es que en los Parques Nacionales se está empezando a implementar esta modalidad, porque es una actividad totalmente sustentable y un servicio de hotelería que hoy las áreas protegidas prácticamente no tienen”, agregó Suero.

Además, mencionó que su emprendimiento está ubicado en Villa la Angostura, frente a la Bahía de Puerto Manzano y son el único complejo en Latinoamérica que cuenta con carpas totalmente transparentes: “Ha venido un público que quizás antes no lo hubiera elegido. Mucha gente llegó específicamente por el glamping y posterior a eso se han quedado hospedados en cabañas. El producto es totalmente favorable para cualquier destino”.

Una puerta abierta

Este año, Mendoza generó la Resolución N°12, que tiene como objetivo registrar al glamping para contemplarlo como un alojamiento más entre los existentes. Un destino turístico que ya cuenta con hospedajes tradicionales, como hoteles, cabañas y propiedades de alquiler temporario, se vio en la obligación de tomar una medida que legalice esta novedosa modalidad, que crece a pasos agigantados en la provincia.

Marcelo Montenegro, vicepresidente del Ente de Turismo Mendoza, le comentó a Mensajero que actualmente en la hay alrededor de una decena de complejos de glamping en distintos puntos del mapa provincial: “Por ahí tiene una ventaja con otros destinos: que cuenta con muchos espacios vinculados a la naturaleza. En este sentido, en los ambientes rurales que tiene Mendoza, en aquellos vinculados con el enoturismo y la montaña, se ha empezado a generar este tipo de alojamientos, porque hoy es lo que buscan los turistas”.

El vicepresidente del EMETUR expresó que el glamping ha tenido mucha aceptación en la temporada de invierno y ejemplificó con los complejos ubicados en Alpasión y en Castillo de Pincheira (Malargüe): “Lo que le da un valor agregado es el contexto en el que están estos lugares, ya que son espacios vinculados a la naturaleza y el aire libre”.

Por otra parte, Montenegro opinó que, dado el perfil del turista, el glamping ha significado un oponente para el hospedaje tradicional: “Entiendo que los espacios urbanos han sido los más perjudicados en cuanto a la ocupación. En la pandemia todos los circuitos vinculados a la alta montaña han estado con mucha mejor ocupación, eso es una realidad. Entonces a mí me parece que así como han surgido van a ir creciendo en esta época”.