jueves, 21, octubre, 2021
CubaOnLine

El presidente de AHT, Roberto Amengual, habló con Mensajero y calificó de “aniquilador” al momento que atraviesa el sector. Dijo que la temporada “es floja”.

¿Qué estás viendo de la actual temporada de verano según los números que manejan desde AHT?

-Según las métricas, en general es mucho más floja de lo que se esperaba, especialmente para la hotelería. Definitivamente hay mucho menos movimiento que en cualquier otro año. Teníamos una expectativa de vivir una temporada al 50% y actualmente estamos más cercanos al 35%, así que la situación es un poco más difícil de lo que se pensaba inicialmente. Hay algunos destinos en los que a la hotelería le está yendo muy bien, como en Bariloche, por ejemplo, donde hay establecimientos funcionando al 100%. También hay otros que están al 20%. Depende del lugar en el que se encuentren y de la categoría. La situación es tan dispar a nivel nacional que todas las opiniones que escuchamos sobre que la temporada es muy buena o que es un desastre son correctas, porque dependen de la coyuntura de cada destino. Incluso Puerto Iguazú está a un promedio de 18%, con la complicación adicional de que Misiones exige un test PCR para ingresar. Por eso tuvo menos demanda, ya que es mucho más costoso que irte al sur. Carlos Paz también tiene una oferta de hoteles que esta al 35%, lo cual dista mucho del porcentaje de ocupación habitual durante el verano.

¿La problemática de la informalidad se incrementó en medio de este contexto?

-Hay mucho movimiento en la informalidad, lo cual es grave porque no tienen protocolos ni aportan a la economía formal ni real, y no cuentan con ninguna especie de control. Por ese motivo, son espacios en los que la propagación del virus no está contenida como sí lo está en un hotel que trabaja con protocolos certificados. En la Costa Atlántica eso se da mucho, ya que el 50% de la oferta informal está en la Provincia de Buenos Aires. Cuando hablo de informalidad me refiero a todo lo que sea alquiler temporario y que no esté inscripto como tal y que, por consiguiente, no cumpla con los protocolos.

¿Qué explicación le encontrás a que la temporada no sea lo que esperaban?

-La crisis económica le pegó a todo el mundo, pero el otro factor es la incertidumbre que se genera con los anuncios oficiales que van en todos los sentidos. Cuando se habló de volver a la cuarentena aumentaron las cancelaciones y bajaron las consultas. No hay reglas claras y la gente está muy susceptible de lo que pueda llegar a pasar. Creo que eso afecta a las decisiones de una familia de arriesgarse a pasar sus vacaciones en tal destino y no saber si para el momento del viaje estará abierto o si se podrán cruzar las fronteras provinciales. También hubo un factor tardío de inicio de la temporada, que normalmente arranca en octubre, cuando en ese mes todavía no sabíamos si iba a haber verano. Hay muchas causas.

¿Sabés cuántos hoteles decidieron mantener sus puertas cerradas para evitar mayores pérdidas por poner a funcionar un establecimiento con índices de ocupación tan bajos?

-No tengo el numero exacto de apertura, pero es completamente lógico que muchos no abran porque quedaron con deudas operativas, y para reactivar el hotel primero tienen que cumplir con eso.

Si la temporada no está logrando dar el oxígeno que se esperaba tras muchos meses de inactividad, ¿cómo lograrán sobrevivir los hoteles de acá en más?

-La verdad es que no lo sé porque el Estado también eliminó los ATP, que era la única asistencia ofrecida. Representaba cerca del 30% de los sueldos, y el resto son todas disposiciones que no se terminaron de cumplir, empezando por las eximiciones de impuestos y otros beneficios. Estamos en una situación aniquiladora para el sector hotelero. Es un milagro que muchos hayan podido llegar hasta acá, el resto se sostiene a pulmón.

¿Están hablando con el Gobierno por alguna medida que suplante al ATP?

-Por el momento no hay ninguna charla, pero esperamos que eventualmente se comprenda la situación del sector y la necesidad de tomar medidas específicas para evitar la potencial catarata de cierres de establecimientos.