Es importante que el dirigente, independientemente del sector que represente, manifieste su voluntad de hacer un cambio, de liderar un grupo de empresarios para transformar una realidad. Pero sobre todo, que tenga la humildad y la visión necesaria para incentivar el recambio. Nunca es fácil dar un paso a un costado, mucho menos ceder el protagonismo. 

La industria turística no es la excepción. Hoy día, los altos mandos se reparten entre los mismos apellidos. Entre el desinterés de los empresarios, que prefieren invertir su tiempo en hacer rentable su negocio, y la falta de fortalecimiento de las instituciones, hay una acefalía de nombres con peso específico. Pero hay luz al final del camino. O por lo menos, se la está buscando. 

Un viejo anhelo

Una iniciativa que picó en punta dentro de la industria para aplacar esta problemática fue la creación de la Escuela de Dirigentes Julio Gayá, a cargo de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA) junto a la Universidad del Salvador (USAL) en 2013. 

“Brindará instrumentos para que puedan desarrollar en el futuro la tarea dirigencial con mayor efectividad. Esperamos que de aquí salga el recambio generacional que toda entidad necesita”, aseguraron cinco años atrás las autoridades de la Federación. 

“Ya se sabe cuál es la importancia del turismo y de la formación para nuestro país. Nuestro compromiso debe ser el de redoblar el esfuerzo para que dejemos de tener un destino con turistas para convertirlo en un país turístico”, sentenció al respecto Daniel Aguilera, que por aquel entonces se desempeñaba como subsecretario de Turismo de la Nación.

Con una modalidad combinada (a distancia y virtual), la primera camada estuvo integrada por 25 empresarios de las Filiales de Bariloche, Catamarca, Ciudad de Buenos Aires, Colón, Gualeguaychú, La Falda, La Pampa, Mar de Ajó, Mar del Plata, Mendoza, Misiones, Paraná, Puerto Madryn, Rafaela, Resistencia, Río Cuarto, Santa Fe, Tandil y Las Termas de Río Hondo. Al día de hoy, la Escuela de Dirigentes, un viejo anhelo de las autoridades de FEHGRA, va por su sexta edición. 

Ocupar espacios

Conocida por el público general como la CAME, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa hace tiempo que se hizo eco de la problemática. Como se planteó líneas atrás, los dirigentes del mañana están desprotegidos. Escasea un marco de contención y de formación teórica, lo más alarmante en lo inmediato. ¿Cómo dirigir sin un sustento intelectual? ¿Cómo y qué cambio se puede proponer sin un discurso de peso?

Por ello, en 2008 la Confederación oficializó la creación de CAME Joven, una institución gremial y empresarial enfocada exclusivamente a los emprendedores sub 40. “El objetivo es capacitarlos, asesorarlos y apalancarlos, para que puedan seguir desarrollándose”, le dice a Mensajero Turístico Fabián Zarza, presidente de la entidad juvenil que busca generar una gran red a nivel nacional. Entre más, mejor. Y si es entre muchos, mejor aún. 

No obstante, hay que remontarse a 2005 para identificar el gen de CAME Joven. Hace 13 años el ecosistema emprendedor no era el mejor. Ni tenía demasiadas expectativas. Inclusive, Zarza recuerda que “existían estadísticas muy duras”, que eran bastante desfavorables y crueles. “Ocho de cada diez proyectos no llegaban a superar el primer año de vida, y sólo uno de los dos restantes lograba consolidarse en el mercado”, rememora y su tono evoca aquella época de amargura y frustración.  

Ante lo opaco del panorama, era necesaria una respuesta como la de CAME, que apostó por su cantera, pese a todas las contras, inexperiencia y las estadísticas. A diez años de la iniciativa, el balance es más que positivo. “Hoy la Argentina está dentro de los países más emprendedores del mundo. Logramos reducir considerablemente la tasa de mortalidad. Las estadísticas son distintas. De hecho, el 55 por ciento de las Pymes nacionales están en manos de jóvenes emprendedores o empresarios menores a 40 años”. 

Cimentado el costado empresarial, ahora sí era posible pensar en cómo debían formarse aquellos nombres destinados a presidir las instituciones. Citando al ex presidente de la Cámara Argentina de Turismo, Oscar Ghezzi, había que ocupar espacios. Porque con la política se come se cura y se educa. 

Actualmente, la rama juvenil de CAME agrupa 47 entidades a lo largo y ancho de todo el país, lo que representa una territorialidad considerable. “Tenemos una mesa directiva de 34 lugares, la cual trabaja en los distritos, desarrollando el interior del interior”, cuenta Zarza, que ya transitó uno de los dos años que tiene de mandato. 

Este último dato no es menor, ya que esta presidencia, a diferencia otras entidades, cámaras o federaciones, está permitida tan sólo por dos temporadas y no está habilitada la reelección. Zarza explica que esto se debe a que ellos apuestan por el relevamiento, por la construcción de nuevos nombres. Básicamente, en dar posibilidades. Concluido el período, tampoco se puede volver a la institución. “Tenemos que ocupar otros espacios, hay que seguir para adelante”, admite. 

La verdadera revolución

“Trabajamos muchísimo en la formación de los jóvenes, pero además en la inclusión de mujeres”, plantea Zarza sobre otra de las variables que introdujo CAME en la renovación dirigencial. A diferencia de lo que ocurre en otros ámbitos, como en la política tradicional, aquí sí se pasa del dicho al hecho. 

“La mujer tiene un rol protagónico para nosotros. Está reclamando un espacio que le pertenece, algo que los hombres tenemos que entender que les corresponde. Aparte, tienen otra visión de las cosas, formas, maneras. Me parece que enriquecen las discusiones en las que participan”, asume el representante de los jóvenes empresarios. 

Para Zarza es clave que ellas, las que hace tiempo dejaron de ser el sexo débil, se involucren cada vez más. La responsabilidad, reflexiona, debe ser compartida. Más allá del compromiso, tiene que existir un incentivo real de parte de los que ahora están al comando del asunto. “Hay que tratar de detectar a las líderes que están haciendo tareas aisladas e intentar sumarlas a los equipos, porque creemos que a la institución la enriquecemos o la agrandamos entre todos”, asume.

El tiempo de las mujeres

Desde hace ya varios años, CAME Joven trabaja de manera articulada con Mujeres Empresarias de CAME, vertiente que dirige Beatríz Tourn y que tiene como fin último el aumento de las mujeres en los puestos de alto mando. 

El objetivo tiene un por qué y los datos lo confirman. De acuerdo al Indicador de Participación de la Mujer en las Pymes (IPAMUP), tan sólo el 39,1 por ciento de las firmas son dirigidas por una mujer. La cifra se desprende de una encuesta realizada por CAME, donde se censaron a poco más de 1500 industrias y comercios pequeños y medianos de la Argentina (*Ver recuadro). 

“Lo que no se mide no se corrige, por eso es tiempo de balances. La medición de la participación de la mujer nos invita a comprometernos”, reconoce la titular de MECAME y amplía: “Con el tiempo, nos fuimos consolidando. Ahora trabajamos de forma federal con las mujeres de todo el país”. Ella, al igual que Zarza, asume que la territorialidad es un factor determinante de cara al futuro. 

Consultada por Mensajero sobre lo que se está viviendo por estos días en la sociedad, donde el empoderamiento es moneda corriente, afirma: “Somos muy conscientes que estamos en el tiempo de la mujeres. Hay una ebullición, se nota. Lo esencial es que ahora estamos en las agendas de los gobernantes”.

De acuerdo a Tourn, “la mujer no es mejor ni peor en relación al hombre”. Pese a esto, apunta que las capacidades son iguales, no así las oportunidades de progreso. Y se encarga de aclarar: “La mujer es más inclusiva, tiene una visión más abierta. Es algo que tiene que ver con la emoción y la sensibilidad. Inevitablemente, esto trasciende y se refleja en lo que hace, sea una maestra jardinera o una CEO”.  

La importancia de tomar la posta


En diálogo con Sebastián Bel, presidente de la Cámara Entrerriana de Turismo y Director ejecutivo del Sector Turismo en CAME, el problema del recambio es compartido, “de jóvenes que no se comprometen y de dirigentes que no dejan su lugar para que crezcan otros”. 

Lo importante, indica, son iniciativas como la de la entidad que representa, que reseltan atractivas e inclusivas. No obstante, arriesga: “Es fundamental que los dirigentes tengan una visión profesional e integradora de la actividad. Que busquen el bien común y sepan que tienen un límite en su gestión para obtener un cambio. y que además preparen a los jóvenes para que luego tomen la posta”. 

Las desventajas de siempre

Según la encuesta, “cuando se mira a las empresas donde deciden únicamente mujeres, en la industria apenas hay un 8,2% de pymes en esa situación”. En cambio, “en el 69,4% decide únicamente un hombre. En el caso del comercio, en el 25,2% decide únicamente una mujer (57,8% en el caso de los hombres)”.

Para la economista Victoria Giarrizzo: “La Pyme es la salida laboral ideal para las mujeres emprendedoras, porque les permite flexibilizar los horarios para ser empresaria y mamá, pero padecen de grandes desventajas a la hora de conseguir un crédito para abrir un negocio o expandirse”.