“Quien se quema con leche, cuando ve la vaca llora”, dice un conocido refrán, y el síndrome parece estar afectando a los agentes de viajes. 

Sin dudas que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) logró generar una relación que oscila entre el más férreo resentimiento y el pánico. Esto tiene un historial que ya es conocido en la industria tras la Resolución 3450, seguida de la 3550, que recargaban las compras con tarjeta de crédito y servicios turísticos en el exterior, primero con un 20 y finalmente con un 35% como anticipo de Ganancias, pero que resultó en un grave perjuicio económico y moral para la industria. 

Útimamente también causaron gran revuelo las modificaciones en las normativas de AFIP para las transferencias al exterior.
Así es como, ante cualquier novedad que surja desde la entidad presidida por Ricardo Echegaray, se genera un tornado de reclamos y un temor que, a veces, es injustificado. 

Tal fue el caso en este pasado mes de abril, durante el cual se habló de la Instrucción General Nº969/15, que se refería a las Declaraciones Juradas Anticipadas de Servicios (DJAS), y también a las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importaciones (DJAI). Esta Instrucción General, de funcionamiento interno en la AFIP, fue una adición a los métodos de la entidad recaudadora para generar mejores informes en cuanto a inconsistencias en los papeles de las empresas.


Cuello de botella
Los inconvenientes generados estuvieron relacionados con la salida de divisas para el pago de servicios al exterior.
En principio, se habían frenado varias transferencias, porque este nuevo instructivo provocó que se ralentizara el normal envío de las mismas, sin embargo, y tras superar los primeros traspiés iniciales, las operaciones continuaron sin inconvenientes.
 
En algunos casos los integrantes de la AFIP se encontraron con que algunas agencias estaban “mal de papeles”, generando un problema momentáneo que la gran mayoría pudo solucionar corrigiendo las inconsistencias: no es novedad que la entidad de Echegaray esté con la lupa sobre un potencial lavado de dinero. Aún así, los que pudieron comprobar que estaban “limpios” presentaron las DJAS sin problemas.

Sin embargo, existe un pequeño grupo que todavía está demorado. Aunque todavía no hay acusaciones firmes, anteriores experiencias indican que los que están en esta situación tienen “mucho que explicar”, según adelantó un economista fuertemente vinculado al organismo público. “Hubo muchas inconsistencias en la forma de enviar las declaraciones de IVA, algunos están metidos en un brete importante”, agregó la fuente. 

La palabra oficial
Para conocer la situación en términos oficiales, Mensajero Turístico dialogó con el presidente de la Federación Argentina de Asociaciones y Empresas de Viajes y Turismo (FAEVYT), Fabricio Di Giambattista.

El dirigente, explicando el contexto, confirmó: “efectivamente, la AFIP dispuso una nueva orden interna de cruzamiento de información de DJAS y DJAI, y esto produjo que se generaran algunas inconsistencias que la entidad entendía que se debían cumplimentar”.  

A su vez, el presidente de FAEVYT explicó que a medida que se fueron cumpliendo estos requerimientos, se fue “destrabando” la situación para las agencias. Finalmente, subrayó que la situación se normalizó, y que desde la Federación estuvieron “todo el tiempo pendientes” de los reclamos y consultas de las agencias, muchas anonadadas por esta nueva Instrucción de la AFIP. “Apoyamos a todos los que tuvieron problemas, y hemos tenido comunicaciones para ver cómo evolucionaba el tema”, concretó Di Giambattista. 


Tendencia a la baja
Una práctica que, si bien no se le prestó mucha atención, y se está volviendo costumbre de la AFIP es bajar la cantidad de dólares que autoriza a los turistas que salen al exterior. 

Sin ir más lejos, la entidad pasó de convalidar un promedio de 1060 dólares por persona en enero, a autorizar un promedio de 941 dólares en febrero, 822 dólares en marzo y apenas 779 dólares en abril pasado, según los datos que la propia Administración Federal de Ingresos públicos difundió. 

Ricardo Echegaray, su titular, justificó las menores ventas de dólares para viajeros asegurando que en sus sistemas no sólo toman en cuenta la situación fiscal del comprador, sino que, entre otros parámetros, también tienen en consideración las cifras que publica el INDEC en su Encuesta de Turismo Internacional (ETI) sobre los gastos que dicen hacer los argentinos en el extranjero. 

“A fines de determinar los importes a validar para viajes al exterior, además de la situación fiscal del solicitante se tienen en cuenta los parámetros publicados mensualmente por el INDEC en su Encuesta de Turismo Internacional (ETI)”, confirmó Echegaray, y agregó que esto funciona así porque: “De la encuesta se obtiene la información relativa a la estadía promedio de turistas argentinos en el exterior y el gasto diario promedio del turismo emisivo”. 

El funcionario explicó que en la evolución de los montos y estadías publicados observaron que en las encuestas de enero y febrero de 2015 los montos diarios promedio erogados son sensiblemente inferiores a los meses anteriores. Este período coincide con las vacaciones estivales en Argentina, lo que sirvió de indicador para la AFIP.

Según la ETI del INDEC, en febrero  se fueron del país alrededor de 250 mil personas que, en un promedio de 16,2 días afuera, gastaron 69,8 dólares por día. En enero, por otro lado, se habían ido unas 215 mil personas, por un promedio de 14,3 noches y con gastos diarios de 68,8 dólares. Mientras, en diciembre de 2014 viajaron 164 mil personas, con una estadía promedio de 14,5 noches, y con gastos que ascendieron a unos 79,8 dólares por día.

Para calcular las autorizaciones de dólar turista en abril, según detalló Echegaray, desde la AFIP se valieron de la encuesta del INDEC de febrero. De esta forma, para calcular las de este mes de mayo, tendrán en cuenta la ETI del INDEC correspondiente a marzo. 


El síndrome de la vaca
Más allá de las declaraciones oficiales de FAEVYT, trascendieron algunas quejas desde otros miembros dirigenciales, que apuntan contra un problema de interpretación desde los damnificados por esta medida de la entidad recaudadora.

“Hay temas con la AFIP que son muy complicados, eso te lo reconozco, pero la realidad es que hay una exageración constante”, manifestó el dirigente, quien detalló: “Una cosa es que te demoren porque algo no le cerró a la AFIP, y que vos vayas, se lo expliques, y que todo continúe normalmente. Otra cosa muy distinta es que vos juegues con el IVA y que todos tus papeles muestren realidades que no se condicen. Ahí hay que hacer un ‘mea culpa’ y poner la cara, si no nos quejamos cuando tienen razón y cuando no”. En este sentido, añadió que es hora de dejar la “victimización” en cuanto a la relación con la AFIP se refiere, y que “si alguien hace las cosas mal”, tiene que esperar algún tipo de problema ante la ley. 

En definitiva, la entidad estatal construyó en los pasados anos un historial bastante conflictivo con las empresas de turismo y, particularmente, las agencias de viajes y operadores mayoristas, pero, para evitar caer siempre en el dedo acusador; vale también reconocer las propias falencias. Con o sin 35 por ciento, quien presenta inconsistencias debe ser revisado porque la ley lo indica. Sin embargo, queda flotando la pregunta en el aire: ¿Las inconsistencias son producto del 35 por ciento?