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La joven presidenta de la Cámara de Hoteles de la AHRCC nos habla del recambio generacional en las instituciones, del compromiso que asumió al representar a los socios de la Cámara, y de la frustración del dirigente con los tiempos de la política. Hija y sobrina de hoteleros, decantó naturalmente en el negocio familiar después de finalizar su carrera de Administración de Empresas. Hoy a 18 años de haber tomado esa decisión es una empresaria y dirigente que lleva a la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés de Buenos Aires un aire joven que renueva la cara de la institución centenaria. Contanos: ¿cómo fue tu llegada al mundo de la hotelería? Yo estoy trabajando en el hotel porque es una empresa familiar, terminé el colegio, estudié, y mientras estaba estudiando había que empezar a trabajar. Fue así que mi papá y mi tío me dijeron “venite al hotel”. No había otra opción. ¿Y desde cuando se dedica tu familia a la hotelería? Ellos tenían una fábrica de calzado que tuvieron que cerrar y como había que buscarse un futuro fueron a un remate allá por el año 63, y se compraron este hotel (Wilton sobre la Avenida Callao). En esa época al parecer era muy habitual ese proceso de compra-venta y sin saber nada del negocio de golpe se convirtieron en hoteleros. Esto ya era un apart-hotel que manejaban unos españoles que siguieron gerenciando el establecimiento dos años más mientras ellos aprendían. Después ya se largaron solos. Casi que tu inserción en el hotel caía de maduro, ¿verdad? Sí totalmente. Porque me parecía un negocio entretenido, y me gustaba. ¿Descubriste que era tan divertido como lo imaginabas o qué te pasó? Me di cuenta que como negocio es mucho más complicado de lo que se ve a simple vista. ¡Es tan abarcativo! Tenés todas las áreas, desde empleados, sanidad, mantenimiento, ventas, contabilidad, decoración, legales y como en definitiva es una PyMe uno tiene que estar respondiendo a cada uno de esos temas. Puedo estar terminando un balance con el contador y al mismo tiempo estoy eligiendo telas para los manteles, y en el medio me llama mi mamá para preguntarme algo. Es una empresa familiar. ¿Cómo está hoy el negocio de la hotelería en la ciudad de Buenos Aires? Está mejorando de a poco. Y aunque uno no quiere estar siempre lamentándose, veníamos de años muy complicados, pero ahora está reactivándose. Se puede aumentar un poco la tarifa aunque muchos digan que es caro, y no es así, la ciudad de Buenos Aires en hotelería no es cara. Los hoteleros, aunque muchos digan lo contrario, bancaron mucho el precio de la habitación. Los costos han aumentado exponencialmente y nunca se trasladaron a las tarifas. Está bien que la desesperación de no llegar a fin de mes para pagar las cuentas hacía que se bastardeara la plaza tirando los precios abajo, más la competitividad con las OTAs, y la exposición que uno tiene ahora en las redes es tan leonina que hizo que uno se encuentre desacomodado ante tanto bombardeo. Estamos esperando que la actividad repunte este año. Uno tiene todo el deseo y las ganas de que esto suceda ya que tendremos grandes eventos como los Juegos Olímpicos de la Juventud y el G20. Y si bien estamos esperanzados el incremento del dólar de la semana pasada nos desacomoda ya que, si bien las tarifas son en dólares, ya tengo proveedores que aumentaron sus productos porque tienen componentes importados: plástico, papel, colchones, etc. Es una carrera en la que uno no se puede frenar. Las asociaciones hoteleras de la Argentina tienen como reclamo común el alto impacto de la carga impositiva, ¿cómo se enfrenta? No sólo la carga impositiva, también tenemos mucho sellado, boletas de QR, todo tiene un sello con un cupón, una tasa, un costo. ¡Y los Derechos Intelectuales! Uno entiende que son los derechos de los autores, y no estamos en contra de eso, pero tener que pagar a cinco entidades diferentes es mucho. Sumado a eso llegan las llamadas economías colaborativas. La competencia desleal es un problema serio. Cuando los hoteleros hablamos de esto el común de la gente de dice “porque ustedes no quieren pagar”, “no quieren competencia”, y no es que yo no quiera hacerlo. Con Airbnb yo digo que exista, que esté, pero todos con las mismas reglas de juego. Si los hoteles pagan Derechos Intelectuales que los departamentos que se venden en Airbnb también lo paguen, si los hoteles pagan IVA e Ingresos Bruto, la tasa de mantenimiento de la red de incendios, que ellos también lo hagan. Sino no es equitativo. Uno de los gastos menos visibles pero que deben impactar mucho en los hoteles es el mantenimiento ¿verdad? Es muy importante. Yo tengo en mi hotel de 95 habitaciones 5 personas de mantenimiento permanentemente trabajando, pintando, lustrando, lavando alfombras, etc. Es una locura lo que la gente hace en un hotel y que seguramente no hace en su casa. Por ejemplo se tiñen el cabello y con la tintura puesta en la cabeza se cubren con una toalla; o lustrarse los zapatos con el acolchado. ¡Esas cosas nos pasan a diario! Y mientras vas lidiando con el día a día en el negocio familiar también te tomaste el tiempo para participar de una Asociación empresaria como la AHRCC y ocupar al día de hoy el cargo de presidente de la Cámara de Hoteles. ¿Por qué? Mi ingreso a la AHRCC vino casi de la mano de mi ingreso a la hotelería, cuando después del incendio de Cromañon en diciembre del 2004 cambiaron todas las reglamentaciones, como colocar carteles de salida de emergencia, el control de matafuegos, y desde mi desconocimiento de la hotelería busqué el lugar más idóneo para informarme participando de las asociaciones empresarias, que en mi caso fue la AHRCC. Yo iba a las reuniones para informarme, escuchaba a mis pares y así poco a poco comencé a participar más activamente. Logré que se transformara en una costumbre para enterarme de las cosas. En un momento dado me empezaron a empujar un poquito más, y gracias a Ana María Miñones que me ofreció mis primeros cargos dentro de la Cámara de Hoteles terminé asumiendo en noviembre del año pasado como presidente. Claro que eso fue un camino gradual y yo había estado como Secretaria de Marcelo Giovannoni que era el presidente. ¿Y qué responsabilidades te caben como presidente de una Cámara de hoteles nada más y nada menos que en esta gran y complicada ciudad de Buenos Aires? La responsabilidad de defender a esta actividad que viene golpeada por todos lados, porque no sólo están los aumentos de los servicios que nos afectan a todos, porque nosotros mandamos los tarifarios a los operadores con un año de anticipación; también me corresponde sentarme a discutir el tema de los Derechos de Autor; reunirte constantemente con el Gobierno de la Ciudad y tratar de estar informada con el tema de los Juegos Olímpicos para ver cómo colaboramos, dónde van a alojar a los visitantes y medios de prensa, delegaciones, para hacer convenios y trabajar en conjunto. A fines del año pasado se realizó el C20 en Puerto Madero y en el Centro de Convenciones y hubo un cierre de calles importante y tuvimos que anticipar los inconvenientes que les iba a traer a los hoteles que estaban en el radio afectado, gestionarles los permisos para el ingreso de los autos de sus clientes, etc. Es mucho lo que se hace. Se escucha al socio y se trata de dar las respuestas que necesitan. Se plantean las dudas que trajo la implementación de la devolución del IVA al turista extranjero ante la AFIP, porque cada actividad, en el día a día, tiene sus problemáticas específicas que no se contemplan en las reglamentaciones generales. Siempre hay grises. Si bien reconocemos todos que la devolución del IVA es buena porque incentiva al turista extranjero, pienso que se podría haber hecho más simple. Es muy burocrático, hay mucho papelerío que se podría haber evitado, que cuando se pague con una tarjeta extranjera se haga automáticamente. En vez de llenar formularios y subir aplicativos. Entre el negocio y las obligaciones que trae aparejado el cargo en una Asociación ¿Cómo dividís tus tiempos entre trabajo y familia? Supongo que como todos. Yo por suerte al ser propietaria y empresaria puedo manejar mis tiempos. Si me voy a algún congreso, después me tomo un día en la semana y me junto con mis amigos. Por suerte no tengo un horario de 9 a 18. Pero sí la institución te demanda mucho tiempo, más cuando lo querés hacer con responsabilidad. Pero hacemos malabares para pasarla bien. ¿Te pasó sufrir alguna discriminación por el hecho de ser mujer? Creo que tuve mucha suerte, estoy acostumbrada a manejarme con hombres. Tampoco en la Asociación me sentí discriminada en ese aspecto, al contrario, siempre me dieron un lugar, me pidieron mi opinión. Con respeto y con ganas se va para adelante y cada uno se hace su propio lugar. ¿Y qué pasa con el recambio generacional en las instituciones? Cuando uno es más o menos joven y está en plena etapa de desarrollo personal, es complicado dejarle tu mejor tiempo a una institución que no te reditúa en nada. En mi caso, yo lo puedo hacer porque tengo a mi familia que me apoya. Pero hay otros casos que no. Claro que están los que dicen que las instituciones no le dan lugar a los jóvenes, que están siempre los mismos. Y puede ser. También están los que dicen que no se acercan porque no quieren integrarse. Y también puede ser así. Pero convengamos que existe una burocracia institucional a la que hay que adherirse, y que los tiempos de las asociaciones no son los particulares. Por lo general en estas instituciones, donde todos somos empresarios y dueños de nuestras empresas nos manejamos con autonomía y las decisiones las tomamos sin dar tantas vueltas, pero en una asociación empresaria hay que consensuar ideas y opiniones de todos los que integran las Comisiones Directivas y por ahí pasan meses hasta que se termina decidiendo algo, y que puede ser incluso contrario a tu propia idea. Es fundamental conocer la historia de la institución, saber lo que no se está diciendo con palabras. Eso te lo da el tiempo, escuchar a los pares. Las instituciones se relacionan con la política. En la política tenés que ser diplomático, dar para recibir, consensuar. ¿Y cómo está la relación con el Gobierno de la Ciudad? Mantenemos reuniones constantes. Tenemos mucha relación con el gobierno a través del ISEHG donde capacitamos a mucha gente que beca la Ciudad. Tratamos de explicarles cómo son las cosas en la realidad, que a veces no coinciden con el espíritu de lo que dice una ley en un papel. No siempre se logra todo lo que uno pretende y esa es la parte frustrante de un dirigente en una asociación. Uno va, plantea, trabaja, se desgasta, pero no se obtienen resultados. Ahí hay que trabajar un poquito más. ¿Tienen algún asociado que esté sufriendo las consecuencias de la obra del Paseo del Bajo? Hotel no, pero sí todos los restaurantes. Es un tema que se trató mucho con el gobierno de la Ciudad, y debo decir que no nos dieron una respuesta contundente. Vas hoy a Puerto Madero y es un cráter abierto. No se puede circular, no sabés por dónde ir, no hay dónde dejar el auto. No es respuesta decir: “Vos ya ganaste plata antes”, porque si la gané es porque la trabajé. Decirle que espere dos o tres años es poco serio. Se sigue trabajando para ver qué se puede hacer, para que los establecimientos que estén ahí puedan subsistir hasta que estén terminadas las obras. Y ahí está mi parte de joven, de recién iniciada, donde me preguntó: ¿pero no lo vieron? ¿El político no pensó cuando tomó esta decisión o no le interesa? Porque si hablamos de desempleo, de crisis, de lo que es la falta de trabajo, y haces eso, no puede ser que a nadie se haya caído una idea, por lo menos para ayudar a estos establecimientos. ¿No se podría haber dicho no les cobro el ABL? Algo tan simple, es como decir, entiendo que te voy a perjudicar, por eso no te cobro. Todas las actividades necesitan un aliciente, una caricia, un decir “sé que la estás pasando mal, voy a trabajar con vos, te doy esto”. Lo mismo nos pasó con el Microcentro, para estar categorizado como un hotel de 4 estrellas, tenías la obligación de tener una cochera. Me obligaste en su momento, y después no me dejás entrar los autos. Como dirigente ¿qué te gustaría aportar a la institución? Que la gente a la que represento vea que su problemática fue atendida. No siempre uno consigue solucionar los temas, pero sí que por lo menos estuve atenta en eso, traté de solucionarlo, le di alguna alternativa, o luché por la actividad, por lo nuestro. Eso es lo que uno pretende. La verdad, no es quedar en una foto, al contrario, pero sí luchar por la actividad, porque siento que para mí siempre hubo alguien que estuvo ahí cuando tuve algún problema y al que pude acudir. Bueno, por ahí ahora otro tratará de acudir a mí. Lo que sí, también uno nota que el dirigente no está solo, o por lo menos no debería estarlo. Somos todos, uno tiene que poner la cara, pero hay una Cámara. Y siento que estamos armando un equipo, necesitamos que estén todos más participativos, todo sale después de un debate. La mayoría de mi Cámara participa siempre en las distintas actividades y cada uno de ellos me acompaña para poder abarcar todos los frentes. Te estás yendo a Suiza, ¿cuál es el motivo? La AHRCC participará a través de su instituto, el ISEGH, en el Festival Gusto, en Ascona. Vamos a llevar dos estudiantes del instituto, más el chef y el director. Iremos a presentar un menú de cinco pasos, y terminaremos el evento con un asado para 300 personas. Es un orgullo, porque es la primera vez que un instituto de Argentina participa en este festival. Estamos con mucha expectativa, y cruzando los dedos. Para el instituto es buenísimo, una de las participantes es la que tuvo mejor promedio el año pasado, así que es un premio el poder cocinar allá.
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