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De acuerdo a un informe reciente, el Viejo Continente alberga gran parte del turismo mundial. Mientra que para algunos destinos esto es una veta a explotar, hay otros que lo están padeciendo. Los destinos de la Unión Europea (UE) recibieron 538 millones de turistas internacionales en 2017, el 40 por ciento del total mundial. La información se desprende de un informe (“European Union Tourism Trends)” realizado por la Organización Mundial del Turismo (OMT), en cooperación con la Comisión Europea, que tiene como principal objetivo poner en relieve los principales beneficios sociales y económicos de la actividad para los 28 países que integran dicha comunidad. Por otro lado, también se supo que los alojamientos registran más de 3.000 millones de pernoctaciones al año. De esta manera, el turismo representa el 6 por ciento del total de las exportaciones de la UE, mientras que la contribución directa a las economías particulares alcanza el 11% del PIB. Para dimensionar todas estas cifras, el secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili, afirmó: “El crecimiento sostenido del turismo fue esencial en la recuperación económica de numerosos países de Europa y de todo el mundo, contribuyendo a la creación de empleo, el crecimiento económico y una balanza de pagos saludable”. En profundidad Los resultados preliminares para 2017 indican que las llegadas de turistas internacionales (visitantes que pernoctan) crecieron un 8 por ciento el pasado año en Europa, hasta alcanzar los 538 millones. Desde la crisis de 2009 que azotó a la economía mundial, la Unión Europea disfrutó de un crecimiento continuado en el número de arribos, con tasas de crecimiento anual por encima del 4 por ciento en los últimos cinco años. Por caso, en 2016, los 28 países miembros de la UE obtuvieron 342.000 millones de Euros en ingresos por turismo internacional (el 31 por ciento del total mundial). Y sólo se fueron 315.000 por la misma vía, lo que dejó un superávit de 27.000 millones de euros en la balanza comercial del turismo. “El turismo es un pilar clave de la estrategia de la UE para el empleo y el crecimiento inclusivo y estoy seguro de que nuestra fuerte alianza con la Unión Europea seguirá impulsando la calidad, la sostenibilidad y la competitividad del sector turístico”, agregó Pololikashvili. A saber: en la comunidad operan más de dos millones de empresas dedicadas principal o parcialmente al turismo, que dan trabajo a aproximadamente 12 millones de personas. Venecia, el costado negativo Lejos de agradecer o propiciar la visita de turistas, la ciudad italiana encontró en la actividad su costado más negativo: una suerte de superpoblación que amenaza sus bellezas y atractivos. ¿La solución? Instalar molinetes para acceder a la misma y así marcar un límite. Puestos en los puentes que dan a la Piazza Roma o la estación de Santa Lucía, funcionan como en Disneyworld, a partir de cierto volumen de entradas, los molinetes se bloquean y ya no es posible seguir ingresando. “Puede que no sea la mejor solución, pero es mejor que no hacer nada”, admitió el alcalde local, Luigi Brugnaro, sobre la curiosa y polémica determinación, que marca un precedente en la industria, ya que no se conocen otros casos en que un destino haya hecho algo similar. El quid de la cuestión: hay mucho turismo, lo que hace que los residentes se marchen. Esto produjo otro tipo de inconvenientes, como el alza de los costos. Los precios de todo en la ciudad son exorbitantes, de manera que los residentes, incluso los que se dedican al turismo, prefieren marcharse a Mestre, en tierra firme, e ir cada día a trabajar a la laguna. A partir de esto, algunos medios españoles se preguntaron si era posible traspolar esta solución a Barcelona, que vive un conflicto similar. La capital catalana, según datos del Ayuntamiento, tiene una proporción de nueve visitantes por cada habitante (14,5 millones de turistas en una ciudad de 1,6 millones de habitantes). En Venecia, este ratio se dispara en 600 a uno (30 millones de visitantes frente a 50.000 residentes). De acuerdo a Ricard Santomá, decano de la Facultad de Turismo y Dirección Hotelera Sant Ignasi de la Universidad Ramon Llull, resulta inviable la práctica en suelo catalán. “Venecia tiene una muralla natural, las aguas de su laguna. En Barcelona no se pueden poner molinetes en calles como Las Ramblas, eso limitaría el tránsito de los vecinos”, explica. Desde el ayuntamiento también se manifestaron: “Conocemos la iniciativa y conocemos la problemática de Venecia, pero no es una solución que estemos contemplando para Barcelona. Cada ciudad busca la solución más adecuada a cada realidad concreta”. Para Santomá, la decisión de Venecia es una “solución drástica” a un problema que no se abordó a tiempo. “Las políticas se deben pensar a corto y largo plazo, y esta es una solución a corto plazo”. La otra cara Mientras algunos reniegan, otros se las tienen que ingeniar para atraer a los visitantes a que no sólo pasen sino que hagan uso de la hotelería quedándose una o más noches. Es el caso de Granada, que puso en marcha el “Plan Pernocta”, que pretende que el viajero duerma al menos dos noches en la ciudad. A cambio, ofrece darles prioridad para comprar las entradas con descuentos para visitar la Alhambra. Por lo pronto, cien hoteles de la ciudad se sumaron al Plan. No hay muchos lugares en el mundo en el que un destino exija dormir en la ciudad si se quiere entrar a su principal atractivo. Si los turistas que vienen “quieren tener cierta prioridad para poder acceder a la Alhambra” tendrán que quedarse “dos noches o más comiendo y gastando en nuestra ciudad”, indican los responsables de la iniciativa, que incluye además del ayuntamiento, al Patronato de La Alhambra, la consejería de Cultura de la Junta y los empresarios. La plataforma Todos somos la Alhambra afirmaba no ver “motivos convincentes” para la implantación de las entradas nominativas en el monumento nazarí y advierte que los cambios afectan “directamente a la labor de los operadores turísticos e imposibilitan trabajar con un mínimo de previsión”. Con el nuevo sistema de venta de entradas puesto en marcha el pasado 1 de octubre, la medida ya se estaba aplicando para el turista individual, cuya entrada cuenta con un código QR y están vinculadas a su DNI o pasaporte. Una inesperada sugerencia Hace pocos días el diario británico The Times publicó un artículo en el que destacaba algunas ciudades que merecía la pena visitar para evitar lugares masificados. “¿Venecia y Barcelona están demasiado llenas? Pruebe estos lugares”, tituló el medio, que sugiere a Zaragoza como alternativa de Barcelona y Trieste como plan B de Venecia. “Aquellos que buscan evitar el terrible hacinamiento de Las Ramblas, deberían considerar un viaje a Zaragoza”, afirma y le sugiere al lector: “intercambia la Sagrada Familia de Gaudí por la fantástica catedral-basílica de Nuestra Señora del Pilar”. De acuerdo a Tom Chesshyre, periodista que firma el texto, recomienda también la “enorme plaza principal rodeada de pequeñas plazas y callejuelas”. Y sentencia: “Asegúrate de visitar el Museo Pablo Gargallo, dedicado al trabajo del gran escultor aragonés”.
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