Muchas veces tildados como soñadores, demuestran que se puede apostar por un negocio sustentable desde lo económico y responsable con el entorno.

En abril de 2012 surgió Sistema B, un movimiento que tiene como bandera la ética y los valores, nada más y nada menos que en los negocios. Algo que a priori puede sonar contradictorio, pero no lo es. Múltiples empresas de todo el mundo son un ejemplo de que estos conceptos son absolutamente compatibles en la teoría y en la práctica.
Según la definición “oficial”, las empresas que certifican como B aspiran a una nueva genética económica que permita que los valores y la ética inspiren a soluciones colectivas sin olvidar, al mismo tiempo, necesidades particulares encontrando trascendencia, sentido y propósito.

El rol del turismo
En Argentina, del sector son seis empresas las que lograron la certificación mientras que en América Latina ascienden a casi 40.
Más allá de que el proceso para demostrar que se puede cumplimentar es largo y por momentos tedioso, la mayoría coincide en que vale la pena y que incluso sirve para darse cuenta de que hay muchos procesos que ya tienen implementados, pero que no eran conscientes de su impacto.

Carrera con obstáculos
Si bien todos resaltan la satisfacción que alcanzan al recibir la certificación también reconocen que el recorrido para llegar a la meta, por momentos, puede tener dificultades. En el caso de Volterra, su director analizó:

marketinean

La mirada del sector
“Antes de la pandemia decir que vos hacías tal o cual cosa alcanzaba. Sentarte a completar la encuesta puede llevar muchas horas, entonces en Argentina algunos dicen que es lo mismo certificar o no. No encuentran diferencia, pero si algo demostró la pandemia es que el viajero es cada vez más filoso e investiga más y está menos dispuesto a que le vendan pescado podrido. No obstante muchos siguen eligiendo por el precio. Claramente los que estamos en camino de ser una empresa B no es solamente la parte monetaria la que nos motiva, sino que creemos en generar este impacto económico real, social y ambiental. También, el pasajero que se decide por una empresa B por sobre otra, es más allá del marketing, sino que es porque tiene esta conciencia despierta y va por ese lado”, analizó Pelli.
Christian Brouwer de Koning, por su parte, señaló que en un principio ellos querían contagiar a sus colegas, a los guardaparques, a la sociedad en su conjunto y “fue muy frustrante”. "Creo que aún no estamos preparados. Es una batalla que ya dejé", afirmó.
Lo mismo le sucede a González: "Me ven como un bicho raro, una idealista. 'Ahora no porque es caro', me dicen. Nosotros hicimos una capacitación para alrededor de 50 agencias de España porque en Europa se habla de esto, y acá me dijeron que ahora no es momento. Hay un retraso tremendo, una deuda terrible en el tema de sostenibilidad y triple impacto. Porque esto no es una lavada de cara, sino un compromiso", insistió.