La Casa Blanca anunció que, a partir del 11 de mayo, los turistas internacionales no tendrán que acreditar que están inoculados contra el COVID-19.

Ayer, a través de un comunicado, Estados Unidos confirmó que dejará de exigir la vacunación contra el coronavirus a viajeros extranjeros, funcionarios federales, educadores y trabajadores de centros sanitarios a partir del final del 11 de mayo, cuando se dé el fin de la emergencia nacional por esta enfermedad.

Según la Casa Blanca, la pandemia prácticamente ha finalizado y las restricciones vigentes durante el pico de la enfermedad pueden ser levantadas, lo que llevará a un retorno gradual a la normalidad. En ese sentido, destacaron que desde enero de 2021, las muertes por COVID-19 han bajado notablemente en un 95 % al igual que las hospitalizaciones, que también han disminuido significativamente. En ese sentido, remarcaron que la vacunación fue un éxito, al igual que los esfuerzos del gobierno para contener la propagación del virus.

LA CONTRACARA DE LA DECISIÓN DE BIDEN

De todos modos, es importante señalar que algunos expertos en salud pública han criticado la medida, ya que alegaron que aún hay cierto riesgo de propagación del virus a través de los viajeros internacionales que no están vacunados. A pesar de esta alerta, la Casa Blanca ha destacado la importancia de la vacunación en la reducción de la propagación del virus y comentó que seguirán promoviendo la vacunación como una forma efectiva de combatir la enfermedad.

Por otro lado, la eliminación de los requisitos de vacunación tiene como objetivo reducir la carga sobre los viajeros internacionales y facilitar el regreso a la normalidad a medida que la tasa de vacunación siga aumentando en todo el país. Además, esta decisión es vista como un importante estímulo para la economía de los Estados Unidos, donde el sector turístico ha sufrido gravemente durante la pandemia.

En resumen, la eliminación de los requisitos de vacunación para viajeros extranjeros y funcionarios del gobierno es un relevante paso hacia el regreso a la normalidad en Estados Unidos. Con la esperanza de que más personas sean vacunadas, el país norteamericano espera continuar reduciendo la propagación del virus y retomar gradualmente una vida más calma y productiva.