El avión, de 39 metros de largo, de color blanco con un alerón verde y una capacidad para 168 pasajeros, fue presentado oficialmente por el gobierno chino. Bajo el nombre de C919, China competirá con Airbus y Boeing.
El C919 llevará a cabo su primer vuelo de prueba en 2016, y comenzaría a operar en 2019. Ya hay 517 pedidos para el avión, casi exclusivamente por parte de compañías chinas.
El primer gran avión chino de pasajeros, el C919 de medio alcance, salió hace una semana de fábrica y fue presentado en Shanghai, confirmando las ambiciones del gigante asiático de competir con Boeing y Airbus en el sector aeronáutico.
Más de un año fue necesario para ensamblar este primer C919 en la fábrica de la Commercial Aircraft Corp. of China (Comac), un grupo bajo control estatal.

Largo trecho
Para China, el aparato supone la culminación de varios años de esfuerzos para poner fin a su dependencia de los dos gigantes de la aeronáutica mundial, el europeo Airbus y el estadounidense Boeing, e incluso para competir con ellos. Hace tan sólo unas semanas, China compró 100 Airbus A320, un contrato valorado en 9,700 millones de dólares a precio de catálogo. 
“La salida del primer aparato C919 supone una etapa importante en el desarrollo del primer avión de concepción china”, dijo el presidente de la Comac, Jin Zhuanglong. Con este aparato, que tiene un alcance de 5.555 kilómetros, Beijing pretende competir con el B737 de Boeing y el A320 de Airbus.

Oferta y demanda
La presentación del nuevo avión coincide con el enorme crecimiento del mercado aeronáutico chino, impulsado por la emergencia de la clase media. China necesitará 6330 aviones de línea en los próximos 20 años, según proyecciones de Boeing, que augura una triplicación de la flota del país durante este período. “El sector del transporte aéreo no puede reposar únicamente en las importaciones. Una gran nación debe tener su propio aparato comercial”, aseguró Li Jiaxiang, presidente de la aviación civil.
Los chinos, al parecer, van por todo, y no escatiman recursos en generar su propio abastecimiento. Las multinacionales tendrán que evaluar si conviene competir o pactar.