“Decimos que 2022 es un año de transición, así que 2023 y 2024 serán los del despegue de la actividad”

“Decimos que 2022 es un año de transición, así que 2023 y 2024 serán los del despegue de la actividad”

Fernando Gorbarán, vicepresidente 1.° de AOCA y de la CAT, habló con Mensajero sobre la actualidad del turismo de reuniones y los desafíos a los que se enfrentarán en el camino a la recuperación.

Hace algunas semanas se llevó adelante el Congreso de AOCA en el Centro de Convenciones de Salta, lo que representó para los actores del turismo de reuniones un nuevo espaldarazo anímico en el marco de la transformación del segmento (ver nota). Con el foco en la profesionalización del sector y en la búsqueda de la sustentabilidad, el día después del MICE promete una reactivación plena en el corto plazo, con números similares a los de la prepandemia. En ese sentido, Fernando Gorbarán, vicepresidente 1.° de la asociación, dialogó con Mensajero sobre las herramientas implementadas, las medidas anunciadas por el Gobierno nacional y sus previsiones a mediano plazo

¿A qué responde la necesidad de profesionalizar el sector?

— Es uno de los objetivos principales de AOCA, desde su fundación en 1983. Por eso creamos la Escuela de Negocios, que la lanzamos en MeetUp, y eso tiene que ver con que entendemos que una de las características que tiene el mercado argentino es que es reconocido por la alta calidad de sus profesionales. De hecho, los eventos más importantes del mundo han pasado por nuestro país, desde un Juego Olímpico hasta un G20. De alguna manera, la pandemia también nos privó de muchos profesionales que ya no están en la industria porque se han ido a otras actividades. Y esto nos parece una manera interesante de atraer nuevamente talentos y recursos humanos a nuestro sector.

¿Ya se ve a simple vista un cambio generacional en el turismo de reuniones?

— Tenemos que apostar a eso. A esas nuevas generaciones hay que contenerlas de una manera distinta a lo que era antes. Hoy hay que seducir a los jóvenes a que vengan no solamente al MICE, sino al turismo en general. Es un déficit que se está viendo, Nuestra industria, conceptualmente, ha dejado de ser tan atractiva. Entonces creo que la innovación nos tiene que ayudar a traer a profesionales a que trabajen en nuestro segmento.

¿Cuáles son los principales desafíos a los cuales se va a enfrentar la asociación en la búsqueda de los eventos sustentables?

— Primero, hay un gran compromiso empresarial, que es lo más importante. Esa es la impronta que Patricia Durán Vaca, quien ahora preside la entidad, nos planteó como eje de trabajo. Ella viene de un destino, que es Iguazú, en el que la sustentabilidad es el valor más importante. Trajo una mirada muy interesante que nos hizo reflexionar a todos, porque ya no alcanza con anunciarlo, sino que hay que hacerlo. No es un dato menor que el Congreso de AOCA, en Salta, fuera el primer evento que hacemos como entidad en el que buscamos reducir la huella de carbono. Además, la industria, a nivel global, firmó el acuerdo llamado Net Zero Carbon, es decir, la búsqueda del carbono cero, que fue presentado en la COP-27 de Egipto. Hay un compromiso del MICE de trabajar en este concepto para 2030. Creo que el sector turístico en general tiene un factor contraproducente, porque la esencia de nuestro negocio es que la gente viaje, y si nosotros empezamos a cuestionar que el viajar genera contaminación, estamos equivocados. Tenemos que trabajar en remediar esa huella de carbono y tratar de buscar elementos materiales y prácticas que sean sustentables.

¿Este trabajo lo están llevando adelante con otros actores del sector?

— Sí. Lo primero que se hizo fue la firma entre AOCA y la AHT de un acuerdo de cooperación que tiene que ver con eventos sustentables, aprovechando el programa Hoteles más verdes, porque gran parte de los eventos se realizan en hoteles o centros de convenciones. Entonces nos pareció importante ponernos a trabajar con ellos, que ya tienen un camino recorrido y de esa forma lograr como objetivo de mediano plazo la certificación de eventos.

¿Qué lugar van a ocupar los destinos emergentes dentro de esa reconversión?

– Hay temas que en el mundo ya no se pueden discutir. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ODS) tienen que estar incorporados en las prácticas comerciales y de desarrollo de destino; y si no lo están, ese lugar va a estar en deficiencia, porque es lo que está buscando la gente. Hoy el público busca un destino para hacer un evento en función de que cumpla con una serie de requisitos. Eso nos tiene que movilizar y ahí está la agenda que el mundo está marcando. Es la que tienen que tomar los destinos que quieran participar del segmento MICE, sobre todo los emergentes, que son los que van a buscar generarse un espacio.

¿En qué etapa de la recuperación se encuentra el Turismo de Reuniones?

– Sabemos que el sector en 2020 había perdido alrededor de 25 mil millones de pesos y en 2021, 40 mil millones. Las cifras de las pérdidas son monstruosas. Hoy hay una incipiente recuperación, más rápida de lo que uno imaginaba; que no se refleja en términos generales de volumen, pero sí viendo que cada evento que se ha hecho excedió la cantidad de participantes. Esto no se da uniformemente en el mundo, porque hay países a los que les está costando mucho más recuperar el ritmo previo a la pandemia. Y en Argentina es muy importante lo que está pasando, Nosotros decimos que 2022 es un año de transición; así que 2023 y 2024 serán los años del despegue de la actividad.

¿Se estima para esos años una igualdad en cantidad de eventos con respecto a 2019?

— Sí. Pero todo puede pasar. Es el caso de estas noticias sobre la obligatoriedad del barbijo en Brasil y en Colombia, o los chinos aislando una ciudad entera. Las nubes siguen dando vueltas. En mayor o menor medida, no está todo despejado. Después, hay una cuestión logística, que no es menor y a veces se tiñe de tintes políticos, que es el problema de la conectividad a nivel global. Todavía, el sector aerocomercial no ha recuperado la cantidad de vuelos y disponibilidad de asientos en todo el mundo, y eso para un destino lejano como Argentina es un tema a seguir.

Uno de los programas pensados para reactivar el turismo de reuniones es el Plan Activar ¿Qué importancia le das?

— Es un reclamo que costó mucho llevar adelante. Lo había anunciado el ministro (Matías) Lammens en el MeetUp en Buenos Aires y finalmente se pudo poner en marcha en el Congreso de AOCA. Es una gran herramienta, sobre todo para los destinos emergentes que están buscando captar eventos, porque de esta forma tienen un financiamiento directo para preparar candidaturas y empezar a recorrer ese camino. Nosotros lo vemos con mucha satisfacción. Incluso, en Salta, Mario Peña adelantó que su ministerio iba a igualar el aporte de Nación; y es muy interesante que las provincias puedan colaborar en ese sentido en la captación de eventos.

Por otro lado, las medidas impulsadas por el Gobierno en torno al dólar MEP, ¿Creés que pueden beneficiar al segmento?

— Claramente, es una ventaja que le mejoren el tipo de cambio a aquel que viene a Argentina. El tema es que para gran parte de nuestra industria es dificultosa la aplicación, porque nosotros lidiamos con empresas, no con individuos. En el caso de los congresos, se interactúa con individuos que sólo serán beneficiados con el uso del pago con tarjeta de su inscripción o su gasto de hotelería, entre otros. Lo que sí vemos también es que hay muchos problemas con la implementación.

Por último, ¿con qué te encontraste en tu nuevo rol como vicepresidente de la CAT?

— Si bien soy joven, tengo muchos años dentro de la cámara. Es una entidad que quiero mucho y que creo que tiene mucho para crecer y para dar, así como también tiene que superar algunas trabas propias del sector para ser lo que es: la organización que representa a la industria turística argentina, que tanto trabajo y tanta derrama económica genera en el país.

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