viernes, 19, agosto, 2022
Aerolineas

Cuáles son las previsiones para uno de los rubros de la actividad turística a los que todavía les resulta costoso hablar de recuperación. 

Si bien en los destinos turísticos más consolidados, la hotelería alcanzó niveles plenos de ocupación, en otros, la demanda no es lo suficientemente amplia como para que los establecimientos puedan evidenciar que los efectos de la pandemia son parte del pasado. Incluso, existen algunos casos de hoteles que tras poco más de dos años todavía no han podido volver a abrir sus puertas.

Roberto Amengual, presidente de la Asociación de Hoteles de Turismo (AHT), dialogó con Mensajero sobre los hoteles que actualmente siguen sin poder reabrir sus puertas y apuntó a que se debe a diferentes tipos de dificultades, con la situación financiera como la más preocupante. “El capital de trabajo que hace falta para arrancar un establecimiento es muy grande, y más cuando uno computa la inversión que hay que hacer en el hotel para abrirlo”, indicó. En ese sentido, señaló que los establecimientos hoteleros requieren de inversión mes a mes y, al haber estado cerrados durante dos años y medio, tienen que desembolsar una inversión acumulada.

Cabe mencionar que durante estos últimos años, los hoteleros han necesitado de ciertos impulsos para reiniciar la actividad, entre ellos la certeza que otorga el incremento de la demanda turística. En ese sentido, Amengual manifestó que en localidades como Bariloche, que desde la apertura del turismo interno han recibido grandes cantidades de visitantes, notaron que el regreso debía ser sí o sí; pero no fue lo mismo en otros destinos como Ciudad de Buenos Aires, que depende más del corporativo que del recreacional. “La realidad es que a la conectividad todavía le falta un 30 % a nivel nacional y casi un 50 % a nivel internacional. Falta conectividad, falta que las empresas vuelvan a hacer sus viajes corporativos y se restablezca la demanda en algunas plazas”, explicó el dirigente.

La AHT actualmente se encuentra trabajando con el Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación y el Ministerio de Trabajo para llevar adelante planes de formación para contar con personal capacitado, que es uno de los principales problemas que tiene la industria. Los cursos, que están dirigidos a quienes aún no tuvieron su primer empleo, apuntan a brindar una capacitación básica para ingresar en el área de housekeeping.

“También estamos trabajando en proyectos para incentivar la inversión y la reinversión de los establecimientos hoteleros para que puedan seguir siendo los principales generadores de empleos por millón de dólares invertidos en el país”, concluyó Amengual.

“La realidad es que a la conectividad todavía le falta un 30 % a nivel nacional y casi un 50 % a nivel internacional”

Pero, ¿le cuesta más reactivarse a un hotel de lujo que a uno de 3 estrellas? En primera instancia, todo parecería indicar que sí, ya que un establecimiento de 5 o 4 estrellas tiene costos más altos. Sin embargo, el presidente de la AHT aclaró: “Considero que para todos ha sido igual de difícil, porque también el hotel de alta gama puede llegar a tener otra espalda financiera para afrontar la crisis”.

“Todo es proporcional, porque si bien un hotel de 5 estrellas puede tener 500 personas en la nómina y quizás uno de 1 estrella puede tener 20, probablemente a ese empresario de la pyme le cueste proporcionalmente lo mismo”, se explayó.

Si bien el turismo de reuniones se encuentra todavía en las sendas de la recuperación, el regreso a la actividad ha marcado un antes y un después para la hotelería. Cabe destacar que, en palabras de Roberto Amengual, mientras el turismo recreacional abarca cuatro meses del año (tres en verano y uno en invierno), durante los ocho restantes la industria depende del corporativo, tanto nacional como internacional.

“El MICE es una de las tres patas más fuertes que tiene el turismo. Siempre se habla de la temporada de invierno, de verano, de los fines de semana largos; y la realidad es que el turismo de reuniones moviliza gran parte de los meses del año y muchas veces genera mucho más impacto”, indicó el dirigente, quien añadió que el segmento tiene un gasto promedio grande, que no solamente implica el establecimiento hotelero, sino también la reserva de salones y la parte técnica. “El vuelco económico es tres veces mayor al turismo recreacional. Con lo cual para nosotros es fundamental”, destacó.

“Mientras el turismo recreacional abarca cuatro meses del año, durante los ocho restantes la industria depende del corporativo, tanto nacional como internacional”

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