jueves, 7, julio, 2022
Aerolineas

Nada se acerca a la experiencia de trasladarse por territorio argentino maravillándose por los paisajes que acompañan el circuito.

Una estruendosa bocina señala el comienzo de un viaje hacia rutas desconocidas. Hacia paisajes montañosos, llanuras verdes y espejos de agua. Una travesía al corazón del país del Fin del Mundo. ¿El medio de transporte elegido? El tren, uno de los vehículos más famosos alrededor del mundo y en Argentina. Con 4200 kilómetros operativos en el país, tiene un atractivo único que incluye comodidades similares a las del avión: butacas confortables, aire acondicionado y calefacción, pasillos para caminar, coche comedor para degustar delicias locales y espacios para personas con movilidad reducida. Además, las filas de vagones atraviesan las panorámicas más fascinantes, permitiendo una travesía rica en fotografía y variedad de paisajes.

Muchos recorridos parten desde la capital del país hacia distintas provincias, mientras que otros funcionan a nivel regional, es decir, trayectos internos para trasladarse dentro de la misma provincia. ¿La mejor parte del periplo en tren? Los precios baratos que conectan imperdibles argentinos de norte a sur y son ocho veces más económicos que un pasaje en micro.

La combinación de todos estos factores llevan a la misma conclusión: viajar en tren en el país celeste y blanco es una experiencia para todos los públicos y edades. “A principios de noviembre del 2021 salieron los pasajes para la temporada de verano y los viajes hacia Córdoba y Tucumán saliendo desde Buenos Aires se acabaron en 48 horas”, cuenta Juan Pablo Mc Loughlin, periodista y licenciado en transporte y logística del equipo de prensa de Trenes Argentinos. De cara al futuro se prevé extender los ramales de larga distancia para seguir cubriendo rutas a lo largo del territorio.

Ahora bien, ¿qué destino visitar en Argentina siguiendo las vías del tren?

1. Mar del Plata
La ciudad costera más famosa. La que respira sal de mar, playas de arena cálida, acantilados y hasta frondosos bosques. Mar del Plata es uno de los lugares más codiciados en el verano argentino (sobre todo los meses de diciembre, enero y febrero), recibiendo el apodo de “La Feliz”. ¿Casualidad? Claro que no.

Conocer la urbe portuaria a 400 kilómetros de la capital es tarea fácil con el tren marplatense. En menos de 6 horas saliendo de la estación de Constitución se llega a la localidad, atravesando campos de infinito verde y espejos de agua. Una de las paradas del trayecto, General Guido, funciona para hacer trasbordo y combinar con el tren que se dirige a Divisadero de Pinamar, otro de los destinos famosos para la época de calorcito. Si el tiempo acompaña, viajar a última hora de la tarde es ideal para presenciar atardeceres anaranjados de otro planeta.

2. Rosario
Uno de los más populares para hacer en tren. El servicio es diario, sale desde Retiro y atraviesa varias localidades del norte de la Provincia de Buenos Aires, muchas de las cuales son perfectas para escapadas de fin de semana al aire libre. Zárate, Baradero y San Pedro llevan la delantera y se postulan como paradas imperdibles. ¿El destino final? La ciudad que porta el Monumento a la Bandera y vio nacer al genio futbolístico de Lionel Messi.

3. Córdoba
¿Zambullirse de lleno entre sierras y vegetación autóctona? La experiencia es posible en la provincia de Córdoba. El tren de larga distancia sale desde Buenos Aires (Retiro) y recorre un itinerario inolvidable para arribar a la capital cordobesa. La premisa de mirar por la ventana se mantiene y se refuerza a cada kilómetro.

Además – y una vez que se llega a Córdoba -, la apuesta se redobla con uno de los servicios regionales más conocidos: el Tren de las Sierras. Tal como lo indica su nombre, observar paisaje serrano es moneda corriente y dota al viaje de un encanto único. El trayecto une las estaciones Alta Córdoba y Valle Hermoso y puede combinarse con el tren Metropolitano para trasladarse desde la estación Córdoba Mitre, en el centro de la ciudad.

4. Tucumán
15 estaciones intermedias y un viaje a la provincia que vio nacer la Independencia argentina. Con una frecuencia de dos veces por semana, el tren a Cevil Pozo parte desde Retiro y cruza extensos campos verdes en un recorrido tranquilo con la duración perfecta para intercalar ocio con gastronomía y panorámicas de lujo.

5. Bahía Blanca
Amaneceres y atardeceres de película entre mantos verdes y algunas sierras hacia el final del viaje. Visitar Bahía Blanca en tren es sumergirse en el sur de la Provincia de Buenos Aires desde Plaza Constitución y dejarse sorprender por un tramo que une cemento con naturaleza. Un buen dato es que la anteúltima estación, Tornquist, es la parada perfecta para conocer Sierra de la Ventana. Y un gran destino para mochileros, así que el recorrido le sienta muy bien a los viajeros inquietos.

6. Salta
La Linda por su color, energía y rincones que deslumbran. La Linda porque es el mejor apodo que se podría haber encontrado para describir a una provincia que desfila imperdibles de altura y regala postales alucinantes del paisaje que la envuelve. El tren funciona dentro de la misma provincia y hace el trayecto de 87 kilómetros desde Güemes hasta Campo Quijano. Saliendo desde el centro de Salta, en 2 horas y 50 minutos logra adentrarse en el mágico mundo de las sierras salteñas, llegando a lugares únicos a los cuales no se tiene acceso ni siquiera con auto.

Además del tren regional, otro imperdible es el famoso Tren a las Nubes, considerado como el segundo más alto de todo el mundo. A 4220 sobre el nivel del mar se alza una obra maestra de la ingeniería del siglo pasado que recorre 216 kilómetros a través de túneles, viaductos, puentes y elevaciones que sorprenden con tonos rojizos.

7. Tren del Valle, Neuquén
Otra provincia con servicio regional. En esta oportunidad, la conexión se establece entre Neuquén y Río Negro, cruzando puentes, canales y un paisaje urbano combinado con campos verdes y arbolados. En marzo del 2021 se extendió la ruta del llamado Tren del Valle para llegar a Estación Plottier, en la localidad neuquina. La frecuencia va de lunes a viernes durante el día.

8. Tren Patagónico, Río Negro
El nombre lo dice todo y da la pauta del viaje al que se está por embarcar el turista de turno. Río Negro, la cuarta provincia más grande de Argentina, también pone a disposición vías para conectar localidades importantes. En este caso, Viedma (la capital) y San Carlos de Bariloche, uno de los puntos turísticos más destacados de la provincia. El trayecto desde la costa hasta la montaña atraviesa la provincia horizontalmente y contempla 12 estaciones pintadas con las más espectaculares panorámicas, saliendo los viernes desde Viedma y los domingos desde Bariloche.

9. La Trochita, Chubut
Un Monumento Histórico Nacional ícono de la Patagonia argentina. A lo largo de 402 kilómetros une las provincias de Río Negro y Chubut. El nombre se debe al ancho de las vías que recorre (75 cm) y una particularidad interesante es que las locomotoras que lo integran son a vapor. La experiencia arriba del transporte te traslada a un cuento y, poco a poco, el paisaje toma un rol protagónico con montañas, animales y verde como las principales estrellas. Además, el servicio incluye un guía que va relatando la historia detrás del imperdible.

La Trochita ofrece tres opciones de salidas: desde la estación Esquel, desde la Estación El Maitén y una tercera alternativa que involucra charter. ¿El motivo? El recorrido pasa por las antiguas vías (¡hay que reservar con seis meses de anticipación!) y pasea por panorámicas de ensueño. Su fama originó la Fiesta Nacional del Tren a Vapor, que tiene lugar el segundo fin de semana de febrero y congrega a miles de locales y turistas a una celebración con música, desfile de carrozas, competencias deportivas y una feria artesanal.

¿Una curiosidad? Buena parte de su fama viene de la novela El Viejo Expreso Patagónico, del escritor estadounidense Paul Theroux.

10. Tren del Fin del Mundo, Tierra del Fuego
Nada se equipara a la sensación de subirse al tren más austral del mundo; su historia, itinerario y entorno son un pasaje de ida hacia el pasado. Porque este antiguo medio de transporte para presidiarios se convirtió en un símbolo fueguino y nacional. El periplo comienza en la Estación del Fin del Mundo, a 8 kilómetros de Ushuaia, y culmina en la Estación Parque Nacional. El patrimonio paisajístico supera cualquier expectativa y va desde picos nevados y bosques de lengas hasta cascadas.

11. Tren de la Costa, Tigre
Islas atravesadas por puentes, ríos que se bifurcan, árboles que aportan su característico color verde y muchísimo agua. El Delta de Tigre, a 40 kilómetros de Buenos Aires, es un paisaje muy codiciado que cumple con las condiciones de desconexión y naturaleza. A cinco minutos de la parada final del recorrido se encuentra el Puerto de Frutos, con espectaculares tiendas de decoración y artesanías. También se puede bordear el Delta del Paraná caminando por el Paseo Victoria y conocer el casco histórico del lugar. Pero, sin lugar a dudas, la actividad por excelencia consiste en adentrarse en el paraíso verdoso a través de lanchas que navegan por el río y hacen paradas técnicas en distintas islas.

El Tren de la Costa inicia su camino en la estación Maipú, a la cual se puede acceder con el ramal Bartolomé Mitre desde Retiro. Cuenta con 9 estaciones intermedias cargadas de planes: Perú Beach y la feria de antigüedades (Las Barrancas), un buen café con pastelería local en Borges, Marina Nueva o San Fernando R y el polo gastronómico del río en la estación de San Isidro.