miércoles, 6, julio, 2022
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El Inprotur realizó un listado de las cinco festividades más características de este mes que rinde homenaje a la cultura nacional.

Durante los últimos días de diciembre el mundo entero está de fiesta, y Argentina no es la excepción. Es que en el país del asado, toda celebración se vive a flor de piel, lo cual tiene sentido, porque se trata de un lugar habitado por 45 millones de apasionados y fanáticos del encuentro. Los festejos de fin de año, que abren la temporada de balances y metas, son sólo un presagio de las festividades que se dan los primeros meses del año: los carnavales argentinos.

Se trata de una colorida costumbre que nació en épocas coloniales y que con el tiempo se fusionó con las tradiciones de cada una de las provincias donde echó raíces. Por eso, el Instituto Nacional de Promoción Turística (Inprotur) hizo un repaso por algunos de los carnavales más importantes del país.

1. Carnaval de Gualeguaychú en Entre Ríos
Se trata de diez noches a puro disfrute, con más de mil integrantes, decenas de carrozas y hasta 70.000 plumas. Hace 25 años que el corsódromo del Parque de la Estación es sede del “Carnaval del País”, uno de los más icónicos y visitados de la región. A partir de sus desfiles y coreografías inigualables, la capacidad del evento alcanza las 40 mil personas.

Además, hay otras ciudades cercanas que también celebran el carnaval: La Paz, Concordia, Gualeguay, Concepción del Uruguay, Hasenkamp, Victoria y Santa Elena.

2. Carnaval de la Quebrada de Humahuaca en Jujuy
En sus comienzos, esta celebración tomó algunas características de sus raíces españolas, que luego las fusionó con sus principios nativos más fuertes, como los que honran y celebran la fecundidad de la Pachamama (deidad que representa a la Madre Tierra).

Todo empieza con el “desentierro del diablo”, un hito que ocurre año tras año y es representado a través de la extracción de un muñeco de trapo que fue enterrado al terminar el último carnaval. Es un símbolo de la liberación de los deseos reprimidos que durante el festejo se sueltan sin recato.

En línea con las tradiciones locales, la música se interpreta con instrumentos autóctonos como los erkenchos, las anatas, los charangos y bombos. Las multitudes se disfrazan, se reparten ramitas de albahaca y vuelan serpentinas entre los invitados. Es una celebración que pinta Jujuy de todos los tonos del arcoíris. Además, a pocos kilómetros, en Salta, se celebra el carnaval más alto del mundo a 4200 msnm.

3. Fiesta en Corrientes, la Capital Nacional del Carnaval
En la ciudad litoraleña se encuentra otro de los carnavales de mayor despliegue y magnitud en el país. No por nada la localidad se transformó fácilmente en la Capital Nacional del Carnaval de Argentina. Tiene un corsódromo con capacidad para 35 mil personas donde la música juega una pieza clave que combina a la perfección con el estallido de color, bordados, diseños y brillos que inundan las calles.

La dinámica incluye la presentación de diversas comparsas (grupos que desfilan y bailan juntos) que compiten entre sí para el título de los mejores del año. Y la premisa de llevar el espíritu y la energía carnavalera en cada una de sus esquinas se cumple con honores.

4. La Chaya en La Rioja
Sus orígenes remiten a las celebraciones de los pueblos del norte. Por eso, la idea de tres días de liberación se repite. Se rompen las ataduras y todos bailan, beben y disfrutan. Asimismo, el espíritu, la magia, los colores y la alegría de las murgas se entremezclan entre los aromas de las ramas de albahaca y los sabores nacionales del vino, las empanadas y el pan.

5. Carnavales en Buenos Aires
La fórmula del éxito en la capital nacional es una mezcla de murgas, comparsas y muchísimo color. Buenos Aires también tiene sus corsos y si bien son varios los barrios que invitan a sus vecinos a bailar entre espuma y serpentina, San Telmo, Boedo y la Boca son las sedes más reconocidas.