lunes, 15, agosto, 2022
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El Inprotur detalló las actividades que se pueden realizar en las pequeñas localidades que integran el atractivo turístico del noroeste.

En Argentina, la diversidad de colores abunda, pero si lo que el viajero busca es un verdadero arcoiris natural, la Quebrada de Humahuaca es la respuesta. Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2003, está ubicada al noroeste del país, en la provincia de Jujuy. El encanto de este sitio se encuentra en las altas cadenas montañosas multicolores que trazan la ruta, y que recibieron a sus pies pueblos que aportaron cultura, tradición e historia a la ecuación.

Estas pequeñas localidades se pueden ser recorridas en tan solo 24 horas, así que el viaje permite conocer muchísimos sitios encantadores en poco tiempo. Una aventura viva, colmada de arte, sabores, creencias, cultura y naturaleza como ninguna otra.

1. Tilcara

Murales urbanos en las paredes, cafés literarios, rincones pintorescos, gastronomía casera y tradicional, artesanías y peñas llenas de vida. Tilcara se ha robado corazones del mundo entero por su calidez y belleza. Su tamaño le permite al viajero recorrerlo a pie en pocas horas, llenando la memoria de la cámara en el camino.

Es un gran lugar para hacer base por la amplia oferta en cuanto a alojamientos, restaurantes y movida cultural, pero también porque está localizado muy cerca de los principales atractivos de la zona.

Tilcara es el corazón de la Quebrada de Humahuaca por su estratégica ubicación, pero tiene su propio foco de atención: el Pucará, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del país. Este lugar funcionó como punto de defensa y control al mismo tiempo que fue un asentamiento de habitantes precolombinos. Se encuentra a sólo un km del centro y el encanto paisajístico del entorno combinado con la importancia de las históricas construcciones en piedra lo convierten sin escalas en un destacado no s´ólo del pueblo, sino también de todo el norte argentino.

Además, cuenta con el Jardín Botánico de Altura, que expone especies de plantas que crecen a varios metros sobre el nivel del mar y que son muy características de la región: ​​cactus, cardones y plantas medicinales y aromáticas forman parte de la lista.

2. Purmamarca

Rojos, naranjas y marrones en la tierra le dan la bienvenida a nuevas tonalidades formando, así, el famoso Cerro de los Siete Colores. A los pies de ese gigante se asienta uno de los destinos más mágicos de la Argentina: Purmamarca.

Levantar la mirada en cualquiera de las angostas calles de este pueblito jujeño es encontrarse con un cuadro pintado cerca del cielo. La plaza 9 de Julio es dueña de algunas de las postales más clásicas y su feria hipnotiza con artesanías que maravillan a los visitantes. La constante de caminar, probar sabores regionales y explorar los negocios boutique de arte se mantiene, pero en este lugar se suman algunos ítems obligatorios en el paseo: el algarrobo histórico (árbol legendario dueño de leyendas y testigo de hitos históricos en sus más de 600 años de vida), la Iglesia Santa Rosa de Lima, y el edificio comúnmente llamado Cabildo por su antigua arquitectura colonial.

Para completar las 24 horas del itinerario, es obligatorio hacer el Camino de los Colorados, un sendero de 3 km que rodea el Cerro de los Siete Colores. El trayecto dura aproximadamente una hora y se recomienda hacerlo por la mañana temprano o más hacia la tarde, para evitar los rayos de sol intensos del mediodía.

3. Iruya

Ubicado en Salta (pero con acceso sólo desde Jujuy), Iruya es la más alejada de las paradas (dos horas y media desde Tilcara o dos horas desde Humahuaca en auto, aunque también se puede llegar en bus), y quizás por eso su encanto se multiplica. La travesía culmina con una postal que difícilmente se borra de la retina: casitas coloridas colgando de la montaña, una iglesia amarilla con su distintiva cúpula celeste que resalta en el paisaje y el nombre del pueblo escrito en piedra.

Además de la vibra cautivadora de este lugar, su gente cálida y amable, sus locales, sus vistas a las montañas y sus tradiciones, se diferencia del resto porque parece estar frenada en el tiempo. Su arquitectura colonial, sus casitas hechas de adobe y sus pequeños y angostos pasajes empedrados transportan al turista sin escalas a una Argentina de otra época y digna de un cuento.

4. Maimará

A más de 2300 metros sobre el nivel del mar se encuentra un cuadro cuyo artista es la naturaleza misma y en el centro de aquella obra de arte, Maimará. Una localidad donde reina la paz y la tranquilidad, con pigmentos únicos grabados sobre la montaña. Está ubicada justo bajo el Cerro General San Martín, conocido por su cautivadora Paleta del Pintor: un sector donde, en forma de zig zag, los matices de amarillos, ocres, violetas y rojizos crean una visual emocionante.

Además, es interesante visitar el cementerio que, con una arquitectura con detalles muy singulares y decorado con flores disecadas, se convierte en una parada excepcional.

5. Humahuaca

A pesar de ser el mayor asentamiento de la quebrada, con 6.500 habitantes, no perdió su esencia de pueblo, debido a sus callecitas estrechas, sus casas de adobe, los faroles que iluminan de noche, los locales de artesanías y cultura que emergen en cada rincón.

La Plaza Sargento Mariano Gómez, rodeada de comercios y restaurantes, es un gran punto de partida. Enfrente está el Monumento a Los Héroes de la Independencia, creado por el artista Ernesto Soto Avendaño con el objetivo de honrar y conmemorar a quienes lucharon en la guerra de la independencia. Para conocerlo hay que subir varios escalones y, una vez en la cima, explorar tanto la vegetación como las esculturas de bronce que lo componen. Allí también se suma la Torre Santa Bárbara como otro punto de interés en la caminata, el pintoresco campanario de una antigua iglesia.

Humahuaca también es un gran lugar para alojarse y hacer base en una escapada a la mágica quebrada. Además, es desde donde se visita el Hornocal, la famosa serranía a 4761 metros de altura (mejor conocida como el cerro de los 14 colores).