Con un avance significativo en la vacunación, una notoria disminución en los contagios de COVID-19 y una creciente reactivación, se espera un gran movimiento en la economía nacional.

CORRESPONSAL EN COLOMBIA

Después de una dura recesión económica ocasionada por las medidas preventivas tomadas a raíz de la pandemia del Covid-19, los distintos municipios de Colombia se encuentran retomando sus actividades, avanzando en la reactivación económica del país.

En medio de esta reactivación económica y gracias a la disminución de los casos de contagio por Covid-19 y a la exitosa campaña de vacunación adelantada, para este fin de año y comienzo del venidero, se hace posible la reactivación y celebración presencial de las fiestas y ferias propias de los municipios del país.

Estos eventos emblemáticos representan puntos importantes para la economía y turismo de las regiones, por lo que resulta muy significativo su realización de manera presencial, para este fin e inicio de año se podrá disfrutar de la Feria de Cali, el Carnaval de Negros y Blancos en Pasto, la Feria de Manizales, el Carnaval de Barranquilla, entre otros.

Con esta reactivación, se proyecta generar un gran número de empleos y percibir muy buenos ingresos económicos.  Para el caso de Barranquilla, se generarán cerca de 22.500 empleos directos y 31.000 indirectos, y se espera recibir a más de 400.000 visitantes y generar un ingreso cerca de los 136.000 millones de pesos colombianos.

Cali, ciudad conocida como la sucursal de la salsa, también han hecho sus cálculos y se espera que se movilicen al menos 400.000 millones de pesos colombianos en torno a las actividades de la Feria, que este año ofrecerá más de 60 actividades culturales, musicales y gastronómicas.

Durante el desarrollo de los Carnavales de Negros y Blancos en Pasto, declarados como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, se espera la asistencia de más de 20.000 visitantes.

De igual manera, por parte del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, se ha hecho un llamado para que las autoridades municipales, regionales, prestadores de servicios turísticos, viajeros y a la población en general, propendan por la realización de un turismo responsable, reforzando campañas de sensibilización y cultura turística, y así poder reducir el impacto negativo que se pueda llegar a causar sobre los atractivos turísticos, los viajeros y los ciudadanos.