sábado, 4, diciembre, 2021

Miguel Ramírez, vicepresidente del Puerto de Ushuaia, conversó con Mensajero sobre el inminente comienzo de la temporada, programado para el 7 de noviembre.

En el marco de la reapertura internacional, el comienzo de la temporada de cruceros en el país está a la vuelta de la esquina. En el caso de Ushuaia, uno de los destinos más relacionados con el segmento, el inicio de la actividad tendrá lugar el 7 de noviembre, cuando ingrese la primera embarcación, perteneciente a la empresa National Geographic.

Además, en la ciudad más austral del mundo se espera la llegada de buques de navieras como Hapag-Lloyd, Oceanwide Expeditions, Quark Expeditions, que representarán un total de 246 recaladas, en comparación a las 500 que solía tener en la prepandemia.

Miguel Ramírez, vicepresidente del Puerto de Ushuaia, conversó con Mensajero sobre cómo se prepararon para el comienzo de la actividad, y aclaró que si bien se encontraban en condiciones de abrir sus puertas en mayo, debieron esperar la decisión de las autoridades nacionales para saber de qué manera se iba a llevar adelante la temporada, los protocolos y demás.

“Ahí se generó una demora innecesaria y hubo una pequeña palabra que condicionó todo, que fue ‘biocenánico’”, explicó el funcionario, quien aclaró que este mercado, a diferencia del antártico, determina que las decisiones también dependan de países como Chile y Uruguay: “Y las condiciones sanitarias de ambos tampoco eran claras. De hecho, el protocolo que hicimos nosotros está traducido en tres idiomas“.

Ramírez explicó que el invierno en la localidad patagónica sirvió de punto de partida y la ubicó “bajo la mirada de todos”: “Acá en Tierra del Fuego la temporada fue muy buena por dos motivos. Primero porque como las fronteras estaban cerradas la gente elegía destinos nacionales, sumado a que el plan Previaje tuvo muy buenos resultados; y por otro lado, la diosa naturaleza nos ayudó un poco”.

En referencia a este último concepto, el vicepresidente del puerto aclaró que la ciudad tuvo nieve durante toda la temporada mientras que otros centros invernales no. De esta manera, la sumatoria de estas circunstancias ayudaron a que el destino contara con una ocupación hotelera superior al 98%.

Con respecto a los protocolos presentados, Ramírez explicó que tuvieron que aclarar el tipo de mercado que tienen en Tierra del Fuego como puerta de entrada a la Antártida, lugar en el que transitan cruceros de una gran capacidad, con 5000 “almas a bordo”. “En las reuniones que hacíamos con Uruguay y Chile, notamos que colapsaba cualquier ciudad, e incluso Buenos Aires”. Sin embargo, puntualizó en que hay otro tipo de cruceros que es el expedicionario antártico, que maneja hasta 500 pasajeros.

En el caso del segmento de cruceros antárticos, sostuvo que un gran porcentaje de pasajeros son norteamericanos; seguidos por franceses y alemanes; y en menor medida españoles y japoneses: “Hay que tener en cuenta que a partir de esta apertura, para traer un buque desde Europa, la logística lleva de dos a tres meses como mínimo. Entonces si la autorización sale en septiembre, estábamos muy sobre la fecha para el inicio de la temporada”.

En ese sentido, el funcionario recordó que durante este período van a contar con 246 recaladas, en comparación con las 500 que solían tener: “Dentro del marco de pandemia, que lo primero que atacó fue a la circulación, el mercado se vino abajo terriblemente. En este contexto de apertura progresiva, tener un 50% de lo que estamos acostumbrados es fantástico”.

Así, los viajeros internacionales que se embarquen hacia Ushuaia deberán tener alguna de las vacunas aprobadas por la Organización Mundial de la Salud y presentar un testeo realizado dentro de las de 72 horas previas a subir a la embarcación. Asimismo, al momento del desembarque en la capital fueguina, van a tener que contar con un test de antígenos negativo.

Ramírez mencionó que para confeccionar los protocolos las autoridades ushuaienses fueron capitalizando experiencias a partir de lo que sucedía en otros países, además de lo que pasó en la ciudad el año pasado: “El primer caso de COVID-19 fuerte dentro de Argentina fue un buque en el que no venía sólo un tripulante contagiado, sino 60. Y por medio de las normativas que implementamos y el accionar con la gente del Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación y el COE se contuvo el foco, no pasó a la ciudad y no hubo transmisión comunitaria. Eso demostró que los protocolos fueron funcionado”.

Para esta temporada, el funcionario sostuvo que los pasajeros se van a mover en burbujas dentro de las instalaciones del puerto y en las excursiones con el fin generar un movimiento económico importante como consecuencia de la circulación de turistas, pero sin afectar el circuito comercial de la ciudad.

Asimismo, indicó que en caso de tener que activar el llamado botón rojo para declarar un caso positivo, se pondrá en marcha el protocolo de contingencia a través de las autoridades sanitarias locales y el sistema de salud contratado por las empresas de seguro COVID de los pasajeros: “Hay habitaciones de hoteles destinadas para aquellos pasajeros que no requieran internación y camas disponibles en la parte de salud privada para quienes sí. En caso de que se complejice la situación y no haya disponibilidad en los hospitales, queda el barco aislado en cuarentena en un grado de alerta que va desde verde amarillo y rojo hasta manejar posibles evacuaciones sanitarias. Asimismo, quienes den negativo tomarían el avión para el regreso a su ciudad”.

Los buques que va a recibir el Puerto de Ushuaia se traducen en un total de entre 25 mil a 30 mil pasajeros, lo cual deja un impacto económico importante en la ciudad, debido a que el crucerista del expedicionario antártico consume hotelería, excursiones, e incluso recorre el destino; a diferencia de un pasajero del crucero de gran porte, que permanece apenas algunas horas en el destino.

“No es lo que era prepandemia ni tampoco lo que teníamos proyectado. Estamos trabajando con una anticipación de entre dos y tres años en lo que es la asignación de sitios para el muelle, donde ya se están confirmando para temporadas 2023 y 2024, con un número cercano a las 650 recaladas. Son cerca de 800 millones de pesos que le quedan a la ciudad”, detalló Ramírez.