miércoles, 20, octubre, 2021
CubaOnLine

La medida, que entrará en vigencia en noviembre, establece además que los ciudadanos norteamericanos no deberán cumplir una cuarentena al regresar.

Las autoridades de Estados Unidos tienen en mente flexibilizar las restricciones de viaje para todos los turistas extranjeros que ya se encuentren vacunados. La noticia, informada por la Casa Blanca, es  una consecuencia del malestar que generaron en Europa las prohibiciones en relación a la llegada de visitantes.

De esta manera, la nueva normativa indica que todos los ciudadanos extranjeros que ingresen al país norteamericano deberán comprobar que están vacunados con ambas dosis, según explicó Jeff Zients, coordinador de la respuesta al COVID-19 de la Casa Blanca.

Las nuevas normas requerirán que todos los ciudadanos extranjeros que lleguen a Estados Unidos muestren una prueba de estar completamente vacunados, dijo el coordinador de la respuesta al COVID-19 de la Casa Blanca, Jeff Zients. Zients añadió que las nuevas normas entrarán en vigencia a principios de noviembre, un plazo que dará a las agencias y a las aerolíneas “tiempo para prepararse”.

De todas formas, aclararon, los extranjeros vacunados y los ciudadanos estadounidenses que regresen al país deberán someterse a una prueba de COVID-19 antes de la salida del vuelo y presentar un resultado negativo antes de abordar. Asimismo, Zients añadió que los norteamericanos que vuelvan a su país de residencia estarán “sujetos a requisitos de prueba más estrictos”, que incluirán un test en el plazo de un día antes de la salida y uno adicional a su regreso.

Además, los pasajeros vacunados no estarán obligados a cumplir con una cuarentena al llegar a Estados Unidos. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) tienen previsto emitir una orden de rastreo de contactos para que las aerolíneas recopilen información de los viajeros que lleguen al destino, desde su número de teléfono hasta una dirección de correo electrónico. Así, las compañías aéreas tendrán que conservar los datos durante 30 días.

“Esto permitirá a los CDC y a los funcionarios de salud pública estatales y locales hacer un seguimiento de los viajeros entrantes y de las personas de su entorno en el caso de que alguien haya estado potencialmente expuesto al COVID-19 y a otros patógenos”, dijo Zients.