martes, 19, octubre, 2021

Basándose en la cantidad de Copas América que ganó la Selección, INPROTUR detalló cuáles son los atractivos que rodean al fútbol, buceo, polo y golf.

Sin dudas, Argentina es un país cuyo pasión pasa por el fútbol, sin dejar de lado el fervor y la locura que despierta en cada uno de los hinchas, quienes viven el deporte con el corazón en la mano. Para sus 45 millones de habitantes, el fanatismo es inevitable, más allá de la disciplina que se practique.

El sabor del asado, la calidad de los vinos y una naturaleza prodigiosa son solo algunas de las impresiones que aparecen en la mente de cada viajero al momento de hablar de Argentina. Sin embargo, hay una característica puntual en la cima del podio, y es nada más y nada menos que el amor por el fútbol.

A lo largo y a lo ancho del país, el deporte no se vive como en cualquier otro lado, precisamente porque un partido puede definir el estado de ánimo del país entero para bien o para mal. Si se gana o si se pierde, se festeja, se celebra o se llora, ya sea por felicidad, por emoción, por tristeza.

Argentina es la casa de Diego Armando Maradona, de Lionel Messi, y por supuesto, de la Selección, el equipo que alzó la Copa del Mundo en 1978 y en 1986.

Si bien el fútbol argentino y las genialidades de los dos ídolos que portaron la número 10 siguen recorriendo las noticias del mundo entero, no es el único ejercicio que moviliza al país. El básquet, el tenis, el polo, el hockey, la natación, la pesca y hasta los Juegos Olímpicos dan cuenta de la alegría que provoca el deporte entre los argentinos. Por todo esto y más, el Instituto Nacional de Promoción Turística (INPROTUR) publicó un listado de 15 planes impostergables para disfrutar del turismo deportivo.

1. Vivir un Superclásico
Hay partidos emblemáticos como Real Madrid – Barcelona, Liverpool – Manchester United, Milan – Inter y Flamengo – Fluminense, entre otros. Hay cruces futboleros que se esperan en todo el mundo, son encuentros que tensionan a países completos y que se dividen por equipos. En ese sentido, un Boca – River tiene todos los condimentos, ya es parte del folclore nacional (e internacional). Aunque una persona decida no ver ese partido, los gritos se escuchan desde cualquier barrio.

Un Superclásico no se compara con ningún otro partido. Hasta el diario inglés The Observer lo catalogó como la experiencia deportiva más intensa del mundo y uno de los 50 espectáculos que hay que ver antes de partir de este mundo. En la Bombonera, en el Monumental, o en Madrid, sede de la final de la Copa Libertadores 2018.

2. Rosario, la ciudad donde nació Messi
Si el FC Barcelona está orgulloso de haber contratado al jugador con más balones de oro de la historia, ¿qué le queda a la ciudad que lo vio nacer? Por eso, en la provincia de Santa Fe existe un circuito de diez paradas que atraviesa los años más tempranos de La Pulga. Está ubicado en Rosario, su ciudad natal y el lugar en el que Messi vuelve a ser un pibe de barrio cada vez que lo visita.

Hay rincones de todo tipo. La cancha El Campito, donde jugaba cuando era chico; el Club Abanderado Grandoli, que fue quien lo descubrió con cinco años y un talento insuperable; su escuela y hogar Hasta el barrio La Bajada que, además de ser un imperdible rosarino, es el lugar en el que vivió con su familia, con un sinfín de murales en su honor.

3. La Paternal, cuna del amor maradoniano
Maradona no necesita introducción. Es lo primero que exclama un turista cuando se cruza con un argentino en el extranjero. Para el país es un Dios y para el resto del mundo, también. Lo que genera Diego no lo pudo igualar nadie hasta el momento. Si bien todo el país lo recuerda con nostalgia y lo extraña, La Paternal, en la Ciudad de Buenos Aires, tiene una cuota de sentimentalismo extra.

Es la sede del estadio de fútbol de Argentinos Juniors, ni más ni menos que el equipo donde debutó el Diez. Un templo que, dicho sea de paso, hoy lleva su nombre. Las calles del barrio están inundadas de street art en honor a su Dios. Además, en la calle Lascano 2257 se ubica la primera casa que adquirió de muy joven, cuando salió de su humilde hogar en Villa Fiorito. Hoy es un museo y un túnel en el tiempo que recuerda los momentos más importantes del ídolo eterno.

4. La Bombonera
Boca es uno de los equipos más grandes del país. Con más de 100 años de historia, es un claro sinónimo de triunfos y festejos. Por eso, el estadio del Xeneize tiene una fuerte impronta en la cultura nacional y, desde ya, se cataloga como clásico porteño, además de ser definido como uno de los mayores símbolos del colorido barrio de La Boca.

Ir a la cancha es todo una experiencia y más todavía si es para ver un partido a pura adrenalina. Ahora bien, si no se cuenta con la suerte, siempre se puede recorrer el Museo de la Pasión Boquense que casualmente queda dentro del estadio.

5. Bucear en Puerto Madryn
Muchas veces, suele relacionarse a la Patagonia con las bellezas naturales al pie de la Cordillera de los Andes. Sin embargo, en el lado opuesto, sobre la costa que bordea el mar Argentino, hay mucho para hacer.

En esta zona se encuentra Puerto Madryn, la capital nacional del buceo en Argentina. Ubicada en Chubut, a pocos minutos de la Península Valdés (Patrimonio Unesco de la Humanidad), es una ciudad pujante, en permanente crecimiento, con playas espectaculares, sin dejar de lado que es el lugar ideal para el avistaje de la ballena franca austral.

El plan del buceo, y también de snorkel, es pura fantasía hecha realidad. Con el traje de neoprene puesto, la aventura se sumerge en aguas azuladas. Los lobos marinos se convierten en amigos, las piruetas van y vienen y todo el mundo acuático se vuelve familiar.

6. Trekking en El Chaltén
El senderismo consiste en recorrer a pie largas distancias o zonas determinadas, generalmente de alta montaña. En Argentina no se trata solo de hacer trekking, ya que la fórmula nacional supera la norma con postales alucinantes. La magia de la Patagonia, mítica región que alberga pueblos inolvidables como El Chaltén, no se encuentra en cualquier lado. Por eso, fanáticos del mundo, año tras año, viajan en busca de aventuras de ensueño.

La capital nacional del trekking del país tiene senderos para todos los gustos y dificultades. Así que, si el turismo aventura es un pendiente, El Chaltén sin dudas será incluido en las listas viajeras. La recompensa de elegirlo es avistar el Monte Fitz Roy rodeado de paisajes fantásticos.

¿Cuáles son los circuitos más recomendados? La Laguna de los Tres, la Loma del Pliegue Tumbado y la Laguna Torre. Y, aunque esta pequeña villa santacruceña ya es suficiente para mover la brújula de más de un turista, a solo 200 km está El Calafate, dueño y sede del Perito Moreno, uno de los glaciares más grandes del mundo.

7. Golf en Termas de Río Hondo
Única en Sudamérica y un orgullo para toda la región Norte. Definitivamente, la cancha de golf del Termas de Río Hondo Golf Club, diseñada por Robert Trent Jones II, hijo del legendario arquitecto estadounidense, se convirtió desde su inauguración en 2018 en una maravilla del turismo deportivo de Argentina.

Este sitio es escenario de una de las fechas del PGA Tour Latinoamérica. Y en la relación a este punto, vale destacar la alianza que Argentina, a través del INPROTUR, logró junto al PGA Tour LA con el claro objetivo de promocionar la oferta turística nacional en una de las competencias deportivas más importantes de la región.

Junto al Autódromo y el Museo del Automovilismo, el campo de Termas completa un podio que eleva la oferta del mencionado segmento turístico del país y posiciona a Santiago del Estero como una excelente opción para los viajeros internacionales.

8. Pesca en El Fin del Mundo
Más de diez ríos, cuatro lagos y tres lagunas transforman a Tierra del Fuego en un gran destino pesquero. La locación más austral de Argentina es la anfitriona de las truchas de mar.

El punto estratégico más importante queda al norte, en Río Grande, que tal como su nombre lo indica, es un espejo acuático donde viven los peces de mayor tamaño. Además, es una zona con gran oferta hotelera y exquisita gastronomía.

Ushuaia también es conocida en el mundo entero por la calidad y frescura de su centolla. Comerla es una experiencia culinaria directa del océano al plato.

9. Cabalgatas en Córdoba
La fórmula del territorio serrano es infalible: caminos inagotables, historia local, fauna y la inconfundible energía lugareña. Ni hablar de los asados, los fernet y la melodía del cuarteto. Cuando nada queda afuera, la aventura a caballo es lo más parecido a la perfección.

La premisa de cabalgar con el viento en la cara en paisajes de película se extienden a todo el territorio, con especial énfasis en Pampa de Olaén, La Cumbrecita, Alta Gracia, La Cumbre y Santa Rosa de Calamuchita.

10. Kayak en el Lago Nahuel Huapi
El color de sus olas, las islas que lo rodean, el bosque andino, las imponentes montañas son apenas algunos motivos para conocer el Lago Nahuel Huapi. Se puede hacer arriba de un bote en pos de disfrutar del paisaje patagónico.

Son 557 km² que se extienden desde el sur de Neuquén hasta Bariloche en Río Negro. ¿Una curiosidad? Es uno de los lagos más profundos del mundo y el cuarto más grande de la Argentina. En otras palabras, representa el paraíso acuático que los fanáticos de la aventura estaban buscando. Kayak, stand up paddle, windsurf y hasta buceo, son algunas de las alternativas náuticas.

11. Descenso en bici por la Cuesta del Obispo en Salta
Es un pasaje de 40 kilómetros que permite a los turistas conocer en dos ruedas algunas de las vistas más maravillosas de la provincia. Atraviesa en simultáneo las mesetas áridas de la Puna y los verdes de la selva de Yungas.

No requiere ninguna preparación física, solo se necesitan muchas ganas de admirar las montañas argentinas cubiertas de vegetación rojiza por momentos, verde y hasta amarilla. El camino une los valles de Lerma y Calchaquí, y costea el río Escoipe hasta el pie de la Cuesta del Obispo. Además, entre curva y curva, pasa por el Parque Nacional Los Cardones, dueño del emblemático y homónimo paisaje salteño.

12. Escalada en el Cerro Aconcagua
Con 6961 metros, es la montaña más alta de América y una de las más famosas del mundo. Queda en Mendoza y su escalada no es de enorme dificultad en comparación con otros cordones montañosos. Como toda aventura, requiere de preparación física previa. Se debe montar un proceso parecido al entrenamiento para correr una maratón.

Son 33 rutas en total. Están las más sencillas, para personas sin mucha trayectoria, y también hay exclusivas para los expertos. En 15 días, aproximadamente, se llega a la cima. La clave está en emprender la travesía junto a un guía especializado, aunque todo depende del clima, ya que las bajas temperaturas complejizan el circuito.

La experiencia es completamente única y nada se le compara a ver los matices naranjas del amanecer o atardecer desde la montaña. Otra gran panorámica es admirar el cielo de una Mendoza completamente estrellada.

13. Esquí en la Cordillera de los Andes
Los cerros argentinos reciben a viajeros amateurs y experimentados de todas partes del mundo. Es muchísimo más accesible que sus pares internacionales, pero no por eso de menor calidad. Es sede del Cerro Catedral en Bariloche, el más grande de Sudamérica. No todo se reduce a esquiar: el snowboard, el trekking, los paseos en trineo y la escalada son propuestas más que tentadoras para los apasionados de la adrenalina.

En lo que a la nieve respecta, la temporada se estira de junio a octubre. Hay centros de esquí de entre 20 y 30 pistas cada uno, con opciones para todos los gustos y niveles.

14. Carrovelismo en San Juan
Es un deporte exclusivo de algunos paisajes porque depende 100% de las condiciones climáticas. Básicamente son pequeños carros con una vela y sin motor, ya que el impulso lo toman del viento en cuestión. Pueden alcanzar hasta los 120 km/h.

En San Juan, a 25 kilómetros de la localidad de Barreal, está Pampa del Leoncito, un legado argentino de millones de años. Es un paisaje desértico, con superficies erosionadas ideales para los aventureros. El horario para disfrutar del plan es desde las cinco de la tarde cuando se levantan las corrientes ventosas.

15. Clases de polo en Buenos Aires
Si bien es un deporte que se relaciona con la élite porteña, el juego fue importado por los ingleses que llegaron al país a mediados del siglo XIX. Las reglas son claras: coordinación y equitación. De hecho, en Buenos Aires se organiza todos los años el Abierto de Palermo, máximo certamen interclubes a nivel mundial.