lunes, 25, octubre, 2021
CubaOnLine

En una entrevista con Mensajero, el dirigente fue crítico con las restricciones, repasó cómo fueron sus cuatro años de gestión y destacó a su sucesor Gustavo Hani.

En 1984, con 19 años, Aldo Elías comenzaba a escribir su historia en el turismo al comenzar a trabajar en el área de Reservas y Administración del Hotel Presidente.

Con el paso del tiempo, fue adquiriendo más experiencia y sacó a relucir su faceta como dirigente, con la que pudo llegar a ocupar los cargos de vicepresidente y presidente de la Asociación de Hoteles de la República Argentina (AHTRA), entre otras candidaturas. Unos años más tarde, llegó a la presidencia de la Cámara Argentina de Turismo (CAT), cargo que asumió en 2017 en lugar de Oscar Ghezzi tras haber recibido 67 de 90 votos a favor.

En la previa de la Asamblea General Ordinaria que se llevará a cabo hoy a las 15 por Zoom, donde se hará el traspaso de mando con Gustavo Hani, su sucesor, Elías dialogó con Mensajero, y entre otros temas, analizó el contexto que atraviesa el turismo.

– ¿Cuál es tu visión acerca de las restricciones que anunció el Gobierno para los turistas argentinos que están en el extranjero?

– Considero que son un error enorme, afectan notablemente en la actividad turística, empezando por las líneas aéreas, siguiendo por las agencias y terminando en los consumidores finales, que son esas personas que salen de viaje. En un 60% lo hacen por cuestiones laborales, sanitarias o familiares, mientras que el 40% lo hace por turismo. Es una medida que podría haber tenido una mejor resolución, y además es doblemente agravante la situación por el aviso sin previsibilidad.

– ¿Creés que el hecho de alertar sobre la hora complicó aún más el panorama?

– Lamentablemente nos están acostumbrando a que los DNU salgan a último momento. Desgraciadamente el turismo necesita de planificación para trabajar. Cuando hablamos de la actividad, se cree que las personas que viajan “se tienen que bancar la que venga”, y en realidad, son miles de empleos. Si no hay un esquema de trabajo definido, muchas empresas se cierran. En ese escenario, la realidad indica que es muy difícil poder pensar positivamente en el turismo. Es una actividad que puede darle una mano enorme a la economía del país.

– ¿Fueron consultados con respecto a esta decisión?

– El sector privado, fuera de algunas cuestiones específicas, no tuvo participación en esta decisión de las restricciones. Es un impacto de lleno en las compañías aéreas y además hay que tener en cuenta que no hablamos de una o diez empresas. Se trata de la conectividad del país, es esa la dimensión. Frente a ese tipo de hechos es muy difícil encontrar la mejor solución. Si no se forma una mesa de trabajo en la que estén todas las áreas representadas entre el sector público y privado, no hay manera de resolver estas cuestiones.

– ¿Se sintieron apartados desde la CAT?

– No es un tema de que te dejen de lado, el problema es que la solución que están aplicando es mala. El nivel de la justificación es sorprendente: todas las personas que salieron de viaje firmaron una declaración jurada y sabían que esto podía pasar. ¿Por eso se justifica que la decisión se tome a último momento? ¿A raíz de esto le damos a las aerolíneas la posibilidad de irse del país?

– En entrevistas anteriores, reconociste que, con expectativas al futuro, con una sólida campaña de vacunación, el turismo tal vez podía empezar a encaminarse. ¿Por qué no fue así?

– Creo que es porque las cosas se hacen mal. Hoy se está vacunando bien, pero atravesamos todo un verano sin dosis. Cuando llegó la segunda ola, todo se paralizó. Ahora se empiezan a ver las alternativas que hay en base a lo que está pasando y la “mejor” acción que pudieron tomar fue la de restringir de 2000 a 600 el regreso de argentinos o residentes. No sé si hay evidencia científica que avale que la cantidad pactada no contagie y los anteriores sí. No termino de entender por qué en lugar de tomar esa decisión no se optó por alguna variable más positiva como por ejemplo que todas las personas que ingresen al país hagan una cuarentena obligatoria en un hotel tres o cuatro días, como hace Canadá. A partir de ahí, con un PCR, si el resultado es negativo, puede seguir circulando. De esa forma creo que se podrían abrir las fronteras, que siguen cerradas desde marzo de 2020.

– ¿Cuánto tardará el sector en recuperarse?

– Hay un aspecto fundamental y tiene que ver con la vacunación. Hay que evaluar que el proceso se mantenga y que no aparezcan efectos adversos. Una dosis tiene un proceso de desarrollo que ronda entre cinco y diez años. La industria hizo un esfuerzo enorme, encontró la vacuna y avanzó, pero las certezas de que no haya efectos colaterales no la tiene nadie. En ningún escenario posible va a tardar menos de dos años y medio. El daño que la pandemia le hizo al turismo fue muy grande.

– ¿Cuándo considerás que podría regresar el turismo internacional? ¿Qué hay de cierto sobre la implementación de un pasaporte sanitario para extranjeros?

– Estamos trabajando para que vuelva a fines de agosto, se debe retomar la actividad. En ese marco, la figura de un pasaporte sanitario es clave para poder volver a posicionar a América como una de las mejores alternativas para viajar, teniendo en cuenta la cantidad de destinos de naturaleza que hay en la región. Ya lo empezaron a analizar los ministros de Turismo del Mercosur. Ojalá le encontremos la vuelta para que funcione con mucho criterio.

– ¿Pensás que la diferencia de criterios confunden a los viajeros?

– Sí, totalmente. Lo peor que podría pasar es que cada país tenga su propio protocolo. Es un tema que hay que mirar con mucho detenimiento y hay que entender que las posibilidades de que Argentina y América en sí puedan posicionarse como líderes a nivel mundial en destinos de naturaleza están solamente sostenidas en el hecho de que se pueda establecer un pasaporte sanitario y acciones en común que permitan solucionar distintas cuestiones. Caso contrario, estaremos muy complicados.

– Ante la imposibilidad de realizar viajes más lejanos, ¿creés que el turismo de cercanía tendrá más relevancia?

Sí, pero no por ese motivo. A partir de esta situación, la gente elige viajar menos por miedo y prefiere destinos cercanos a su lugar de residencia. El idioma también es un factor fundamental.

– ¿Qué expectativas tenés para la temporada de invierno?

– Creo que será moderada. Hasta hace un par de semanas no había certezas. A diferencia del verano pasado, tendremos menor cantidad de destinos con muy buena ocupación. Si se terminan de efectuar las aperturas, será un ritmo tranquilo y muy superior al invierno del año pasado en el que el turismo estuvo prohibido.

– Hoy hay Asamblea de cambio de autoridades. ¿Qué balance podés hacer de tu gestión?

– Los primeros dos años fueron en condiciones normales, en los que hemos avanzado en muchas acciones y cuestiones que resultan trascendentales. El último año y medio fue de cambios muy abruptos y nada de lo pensado o proyectado se pudo llevar a cabo. La pandemia nos pasó por encima y fuimos parte del peor paro de la historia del turismo. Al mismo tiempo, tengo la satisfacción de que la Cámara Argentina de Turismo estuvo a la altura en un momento bisagra de la industria turística. Hemos desarrollado herramientas para la sociedad en general. Le dimos una visualización enorme a la actividad con muchísima participación en los medios nacionales. Creo que la gente entendió no solamente que el turismo es una actividad de ocio y esparcimiento, es fundamental para las economías regionales y para el país entero. El turismo nunca será una política de estado si la sociedad no comprende que es una actividad económica. 

– ¿Son buenas las conclusiones que sacás de las charlas que dio la CAT?

– Gran parte del éxito que tuvimos se deben a los ciclos que hemos llevado adelante desde la Cámara Argentina de Turismo, como Ampliar Destinos, Diálogos de Turismo, Conversaciones con Mujeres que Inspiran, Hablemos de Turismo Accesible y demás. La frutilla del postre fue el Congreso Internacional de Turismo Argentino. Contamos con las ideas y con un staff al cual destaco que trabajó para que cada una de las acciones hechas a pulmón pudieran ver la luz y le pudieran servir a tanta gente.

– ¿Cuál es tu opinión sobre tu sucesor, Gustavo Hani?

– Por suerte hubo una lista de consenso y estoy muy contento con que siga mis pasos en la presidencia de la CAT. Creo que tiene el conocimiento y la experiencia necesaria al igual que Fernando Gorbarán, el otro candidato que tuvo las elecciones. Cualquiera de los dos están en condiciones de estar al frente, siempre y cuando estén apoyados por el Comité Ejecutivo.

– ¿Vas a seguir ligado a la actividad?

– Sí, sin dudas. Yo tengo mi empresa familiar y en ella trabajo. De hecho, estará más que agradecida en que le empiece a dedicar un poco más de tiempo. Entre la presidencia de AHT y CAT viví seis años sumamente intensos en los que tuve que delegar gran parte de mis tareas en manos de personas que me han acompañado espectacularmente bien. 

– ¿Y la faceta de dirigente? ¿Se toma un descanso? ¿Vuelve renovada o directamente se retira?

– Ahora voy a seguir en el Comité Ejecutivo de la CAT, al igual que en AHT. De una forma u otra siempre estaré atento a dar una mano cuando me lo pidan. Creo necesariamente en trabajar en equipo para terminar de posicionar a la actividad como una política de estado.