viernes, 18, junio, 2021
Anato

Roberto Amengual, presidente de AHT, habló con Mensajero y explicó cómo impactaría en el sector la suspensión de la temporada de invierno.

Luego de haber sido reelecto como presidente de la Asociación de Hoteles de Turismo de la República Argentina (AHTRA) a fines de abril, Roberto Amengual debió sortear varios obstáculos que se han ido presentando en su camino como dirigente de la entidad que agrupa y representa a los establecimientos más importantes del país que se distinguen por la calidad de sus instalaciones y los servicios brindados a sus huéspedes, entre otras amenidades.

En un escenario complejo que atraviesa el turismo, el presidente de Amérian Hoteles dialogó con Mensajero y reconoció que la actividad podría recibir “un golpe fatal” si no se lleva a cabo la temporada de invierno: “Hay que tener en cuenta que se han sufrido más de 2000 cierres en la República Argentina. Lógicamente entendemos la situación sanitaria que atraviesa el país, pero también es cierto que el turismo, de acuerdo a los resultados que han arrojado varios estudios, es una actividad que no contagia y una de las que menos riesgos representa”.

Incluso, el dirigente aclaró que, desde su visión, “las provincias con una mejor situación epidemiológica podrían empezar a recibir turistas nacionales, para después escalonarse”. “Con este método, distintos destinos del país van a poder avanzar con la vacunación antes de sacar las vacaciones”, remarcó.

Por otra parte, Amengual analizó el contexto económico que vive la hotelería nacional: “Hace 15 meses que no tiene ingresos. La situación financiera es demasiado compleja. Este presente es mucho más difícil de lo que imaginábamos y va más allá de cualquier subsidio, préstamo o las reservas que estén al alcance”.

Al momento de detallar cuáles son las estadísticas que tiene hoy el sector, el presidente de AHT explicó que “la ocupación hoy en día es de un 3%, un 5% como máximo”. “Para tener un parámetro considerable, hay que contemplar un 45% mínimo para cubrir los costos sin el alquiler del inmueble. Cerca del 85% de los establecimientos hoteleros de Argentina son pymes familiares que viven de la actividad. El factor financiero del alquiler se saca a través de ese cálculo y así se achica el porcentaje de ocupación para amortizar los valores”, añadió.

Consultado sobre cómo afronta las charlas con las personas que forman parte de la hotelería, Amengual reconoció que “es una situación extremadamente triste”. “Hay empatía por parte de la gente, aunque en nuestro rol de dirigentes también nos enfocamos en el factor de la contención. Las personas están perdiendo el trabajo que ha perdurado de generación en generación en sus familias a partir del capital que han construido a lo largo de 50 o 90 años”, sumó.

“Este presente es muy difícil porque genera mucha desesperación en todos nosotros. Si el turismo hubiera seguido la curva que inició en enero y febrero, estaríamos con medidas que tal vez podrían llegar a ser relativamente suficientes. Lamentablemente, tras los repetidos anuncios y especulaciones que se han ido haciendo, la ocupación ha bajado, ha mermado de manera drástica”, detalló Amengual.

Durante el reportaje, el directivo fue consultado sobre cómo se manejan los hoteles al tener que afrontar situaciones imprevistas, como los cambios que pueden surgir a partir de un anuncio o una decisión gubernamental: “Hay un capital de trabajo que se invierte, como por ejemplo los que se efectúan antes de un fin de semana largo, y muchas veces pasa que se termina suspendiendo con horas de antelación. Los hoteleros se preparan para esos días puntuales, hacen compras y después ni siquiera pueden terminar dándoles el uso que merecen porque se vencieron. En ese contexto quedan las deudas con los proveedores y se suma el ingreso que finalmente no llega. Es una decepción detrás de otra, al igual que la promesa de vacunación que desafortunadamente todavía no se cumple. Yo siento que nos estamos quedando sin herramientas para sobrevivir“.

En paralelo, Amengual admitió que “se necesita previsibilidad y confianza para que funcione el turismo”. “No podemos darnos el lujo de seguir teniendo limitaciones. Es fundamental alcanzar la recuperación potencial de la actividad en Argentina a nivel nacional e internacional. En un momento se hablaba de que íbamos a tener un invierno con turistas extranjeros y ahora existe la posibilidad de que directamente no tengamos temporada”, opinó.

En esta época puntual del año, los destinos de invierno aparecen en la agenda como los escenarios ideales para las vacaciones de mitad de año: “Hay plazas invernales que tienen una temporada acotada y que dependen sí o sí de la mejor época de nieve. Bariloche o Villa La Angostura estuvieron afectados por las cenizas y los cortes de rutas. Son golpes de los que no se recuperan fácilmente porque les arruinó otra temporada más. La coyuntura de muchos destinos de nieve y centros de esquí de Argentina penden de un hilo“.

Al ser preguntando respecto a las inversiones que se hacen en hotelería, Amengual indicó que muchas “no son fáciles de recuperar”“Una vez que se entra en el endeudamiento es complejo salir de ese círculo. Todos los establecimientos del país ya han ingresado en este ciclo y corren un peligro cada vez mayor. La pérdida que se obtuvo en ocho meses del año pasado fue una cifra equitativa a cinco, seis años de rentabilidad acumulada. Con todo lo que se sumó de este año, tal vez ya pasó a 12 años como mínimo”.

En relación al rol que cumple el Estado en estos momentos, el presidente de AHT reconoció que “hace un esfuerzo muy grande en acompañar con toda la ayuda que puede”: “De cierta forma está restringido de recursos. Es muy compleja también su situación, pero es difícil comparar quién está peor en algún punto. Su situación económica y financiera es muy delicada, porque creo que trata de conseguir la mayor cantidad de vacunas posibles para acelerar este proceso y avanzar en la recuperación como lo hicieron Uruguay y Chile, entre otros países”.

Esperanzado con tener temporada de invierno, Amengual anticipó que, si finalmente se efectúa, “los porcentajes de ocupación serán más bajos pero su duración en el tiempo será más prolongada”. “Puede llegar a ser de un 40%, y en el caso de que se de una concentración mayor, no creo que supere el 60% en los destinos de invierno más elegidos. Hay mucha incertidumbre, la gran enemiga del turismo”.

Por último, el dirigente hizo un balance de las medidas económicas que se tomaron hasta el momento: “Aumentó un poco el REPRO, que pasó de 18.000 a 22.000 pesos, salió la reducción de contribuciones patronales del componente SIPA, hubo un diferimiento en los préstamos del Banco Nación para el turismo y en el pago de cuotas de préstamos pasados. Se tomaron medidas concretas que son paliativas para que una mayor cantidad de establecimientos hoteleros sobrevivan”.