jueves, 6, mayo, 2021

Definido como dialoguista, al frente del Ministerio de Transporte y de la Intendencia de Junín cosechó más amigos que detractores. Perfil de un funcionario querido por todos.

Mucho se habló durante estos días sobre la paradoja de que el accidente que se llevó la vida del ministro de Transporte, Mario Meoni, se haya dado en una de las rutas en las que él puso mayor empeño para mejorar. La realidad es que el destino no tiene muchas explicaciones racionales y ante lo sorpresivo de la situación es inevitable que el cerebro humano intente cruzar flechas y unir situaciones. Los imponderables son así, nos dejan tecleando. 

Y de eso Mario Meoni sabía bastante, le tocó estar al frente de la cartera de Transporte en el momento más duro de la actividad. Tuvo que ser el vocero de las restricciones allá por marzo de 2020 cuando anunció la suspensión de la circulación de micros de larga distancia, vuelos de cabotaje y cruceros. También debió coordinar los servicios de repatriación, así como los protocolos y medidas que empezaron a implementarse en el transporte público. 

El desafío fue enorme, y seguramente un año tan complejo le habrá pasado tal factura a su organismo que en febrero pasado tuvo que ser hospitalizado por un problema cardíaco que lo aquejaba desde hacía algunos años. Un año antes de que llegara al final de su mandato como intendente de Junín, cargo que ocupó entre 2003 y 2015, tuvo que ser intervenido y le colocaron tres stents. El tiempo pasó, y más allá de las recomendaciones él siempre fue fiel a su manera de ser y siguió trabajando incansablemente. 
Mensajero tuvo la oportunidad de dialogar con él durante Semana Santa y tuvo el gran gesto de explicar con detalles cuál era la situación con los pasajeros que estaban en Estados Unidos y cómo sería el mecanismo para su regreso. Tuvo la gentileza que no muchos funcionarios tienen, y eso era algo que se manifestaba tanto con los medios de comunicación como con los integrantes de su equipo en el Ministerio de Transporte. Esta sencillez, se vio reflejada en las calles de la ciudad en la que vivía junto a su mujer y sus hijos.

Meoni nació hace 56 años a casi 50 kilómetros de ahí, en Ascensión, General Arenales, en un “hogar humilde, pero en el que no faltaba nada”. Ya en Junín, su primer trabajo fue a los 15 años como lavacopas y donde conoció a Laura, el gran amor de su vida y madre de sus dos hijos.

Casi una década después ya iniciaba su camino en la política como concejal de la UCR y a finales de los 90 fue prosecretario del Bloque de Diputados Nacionales de la UCR. Luego, entre 1999 y 2003 fue diputado provincial por el mismo partido e incluso llegó a ser  vicepresidente segundo del bloque en la Cámara de Diputados bonaerense. Lo que sigue ya es historia conocida, la intendencia de Junín por más de una década y el ministerio de Transporte de la Nación fueron sus últimos cargos. En el camino afianzó su amistad con Sergio Massa y ambos compartieron militancia en el Frente Renovador.  Fue el presidente de la Cámara de Diputados quien se ocupó en primera persona de estar cerca de la familia y acompañarlos en este momento tan duro.