viernes, 18, junio, 2021
Anato

Las autoridades del turismo argentino se plantearon el objetivo de recuperar un mercado que ha mostrado una notable caída en el último tiempo.

Durante los últimos ocho años, se registró en Argentina una caída importante en torno a la llegada de turistas provenientes de Israel. En 2011 arribaron 60 mil visitantes, mientras que en 2019 (período previo a la pandemia) hicieron lo propio casi 45 mil. Por el contrario, el flujo de viajeros israelíes en todo el mundo pasó de 4,4 millones a 8,5 millones, lo cual significa el doble en el mismo período de tiempo.

Los turistas israelíes que llegan a Argentina suelen dividirse en cuatro grandes grupos según el tipo de viaje que realizan. El primero de ellos es el de los mochileros, integrado por pasajeros de 21 años que llegan a Sudamérica en general, pero particularmente a Argentina y recorren múltiples puntos de la región. La gran distancia existente entre Israel y Argentina (unos 13 mil kilómetros) es un factor fundamental para que los visitantes opten por quedarse entre ocho meses y un año.

El segundo de estos grupos corresponde a parejas que llegan al territorio nacional con el objetivo de pasar su luna de miel. Por su parte, otro conjunto está compuesto por salidas grupales de contingentes de la tercera edad que viajan a Argentina con un instructor a explorar el continente, atraídos por lo desconocido.

Finalmente, la cuarta categoría está integrada por locales que llegan para visitar a sus familiares. Cabe recordar que hay 85 mil argentinos que emigraron a Israel y que siguen viajando al país por lo menos una vez por año.

Amital Perry, secretaria de Diplomacia Pública y vocera de la Embajada de Israel en Argentina, conversó con Mensajero mencionó que lo que más llama la atención de los turistas israelíes es la diversidad de los paisajes, entre los que mencionó las montañas nevadas, las áreas verdes y el desierto. “Israel es muy pequeña. Tiene el tamaño de Tucumán, más o menos 22.000 km². Podés llegar de norte a sur en nueve horas en auto. Entonces cuando los israelíes vienen a Argentina y ven las grandes distancias y la belleza de las vistas es una cosa magnífica”, amplió.

“Lo que hacen acá los turistas es empezar en Buenos Aires, con todo lo que la ciudad tiene para ofrecer, desde sus propuestas culturales hasta ciertos atractivos, como Puerto Madero y San Telmo. Por otro lado, los viajeros suelen destacar que les atrae Córdoba, porque les remite a Jerusalén. Es que hay una mezcla muy linda entre lo viejo y lo nuevo en torno a la arquitectura. Además, en esa provincia hay muchas universidades, motivo por el cual Jerusalén está intentando traer población nueva, que lleguen a estudiar y que después se queden a vivir y trabajar allá. Además, en Mendoza hay una caminata que se llama Israel y a los viajeros les gusta mucho hacerla”, detalló.

En relación a cómo será el desenvolvimiento del turista israelí en el marco de la nueva normalidad, la representante de la Embajada señaló que no cambiará, debido a que los viajeros llegan a Argentina para ver sus paisajes y se trasladan en grupos pequeños en los que mantienen la distancia: “Este tipo de viajes son más relevantes para esta época que estamos viviendo y el comportamiento no se va a modificar en gran medida porque los israelíes priorizan los trayectos en lugares abiertos, al aire libre y donde no hay mucha gente”.

Por último, Perry hizo hincapié en lo que considera que le falta al país para terminar de explotar este mercado que ha ido en decrecimiento durante los últimos años: “Es un viaje muy largo de Israel a Argentina, por lo que se requiere hacer dos o tres escalas para llegar. Puede demorar 20 o 25 horas. Sería buenísimo poder realizar el vuelo sin interrupciones, porque de esa manera se bajaría la duración del viaje a 12 horas y muchos más pasajeros decidiría venir al país”.

“Seguramente cuando termine la pandemia se hará un esfuerzo entre Argentina e Israel y, si lo ven económicamente sustentable, lo van a concretar. Por ejemplo, hace cuatro años teníamos un vuelo directo de Israel a San Pablo y así se aumentó el número de turistas que llegaron a Brasil. Creo que ese va a ser el primer factor que mejore el turismo entre ambos países”, sintetizó.

(La nota completa estará disponible en la edición digital de marzo de la revista de Mensajero. Además, podés ver la versión resumida a través de nuestro News Whatsapp).