sábado, 5, diciembre, 2020
CubaOnLine

Un informe de Focus Market comparó los precios locales en dólares con Uruguay, Chile y Brasil para demostrar el potencial que tiene hoy el segmento receptivo. 

Las sucesivas devaluaciones que vienen ocurriendo en Argentina desde mediados de 2018 colocaron al país en un lugar ventajoso para el arribo de turistas internacionales. Con las últimas medidas impositivas lanzadas por el Gobierno nacional para regular las operaciones con monedas extranjeras (impuesto PAIS y retención del 35%), que hicieron subir el precio del dólar blue, esa posición favorable para el turismo receptivo terminó de consolidarse.

Así lo demuestra un informe de la consultora Focus Market, que comparó los precios de diferentes bienes entre destinos sudamericanos, tomando como referencia la cotización del dólar paralelo (aproximadamente 169 pesos). En ese contexto, la firma señaló que, en la categoría alimentos, una cerveza de marca nacional cuesta 70 centavos de dólar, mientras que en los países vecinos tiene un valor de entre 1,25 y 3,17 dólares. A su vez, un menú de dos platos más postre en Argentina no supera los 10 dólares, cuando en Uruguay se paga por encima de los 35; en Chile, 44; y en las ciudades brasileñas está algo más de 17 dólares.

En electrónica y tecnología también hay una ventaja competitiva, como hace unos años ocurría en Chile. Miles de argentinos aprovecharon durante un largo tiempo la diferencia cambiaria para viajar a los shoppings chilenos y volver con celulares, televisores y tablets. Eso comenzará a ocurrir de nuevo, pero a la inversa. Por ejemplo, un celular con memoria interna de 128 gigabytes acá tiene un precio estimado de 590 dólares, mientras que en Chile se paga 777. En tanto, en Uruguay sale 899, y en Brasil, 728 dólares.

Por su parte, un jean de primera marca ronda los 21 dólares, pero en Uruguay está a 68 dólares; en Chile, 48; y en Brasil, 35.

Con la temporada de verano a punto de empezar y con las fronteras abiertas hace apenas cinco días para los turistas procedentes desde países limítrofes, las autoridades nacionales esperan que lleguen divisas para amortiguar levemente la fuerte crisis desatada por la pandemia. Alicientes económicos para venir no les faltan.