viernes, 4, diciembre, 2020
CubaOnLine

Diego Piquín, director ejecutivo de EMPROTUR, le contó a Mensajero cómo fue la prueba piloto, habló sobre las acciones de difusión y anticipó la temporada de verano.

– Bariloche es un destino al que muchas veces se lo asocia con el invierno, aunque también se viene destacando hace rato en el resto de las estaciones. ¿Cuáles son los atractivos que potencian a la ciudad a lo largo del año?

– En primavera es mágica. Brinda todas las opciones que el pasajero quiera. Senderos, lagos, ríos, cerros, lo que el turista prefiera. El clima es muy amigable. Yo siempre sostengo que las personas tienen que venir varias veces acá para disfrutar en sus diferentes formas y temperaturas. Cualquier destino en el mundo tiene sus cuatro temporadas, pero en Bariloche son tan marcadas que cambia muchísimo. En otoño es increíble, por la diversidad de los colores ocre y amarillo que abundan en los bosques. Y en verano, por momentos, tenemos más cantidad de turistas si lo comparamos con el invierno. Está claro que son distintos perfiles de viajeros, pero Bariloche es un destino del que se puede disfrutar todo el año.

– Teniendo en cuenta que Bariloche es una ciudad que vive del turismo, ¿cómo fueron estos siete meses de pandemia sin la posibilidad de recibir visitantes?

– Fue una etapa muy extraña, fue frustrante para todos. Apenas arrancó la pandemia, tuve que pausar tres campañas de difusión: una de turismo estudiantil, por la importancia que tienen para nosotros, otra de la nieve en Brasil y otra de La Fiesta del Chocolate en Semana Santa. Tener que paralizar todo y empezar a planificar las estrategias para pedirle a la gente que se queden en sus casas fue un ejercicio de anti-marketing. Fue rarísimo.

– ¿Cómo fue la reapertura en Bariloche? ¿Qué sensaciones te dejó la prueba piloto que hicieron al momento de volver a recibir turistas?

– Fue una gran alegría. Fue un regreso paulatino, de a poquito, con un mercado orientado al Alto Valle. La intención era empezar a hacer girar la rueda y mover la actividad. Bariloche lleva el turismo en el ADN. Los chocolates y la cerveza artesanal también son grandes íconos, pero no tener viajeros en una ciudad que vive de esto era muy raro. Teníamos muchas ganas de concretar esta prueba. Incluso, nos pusimos contentos porque recibimos a una pareja de Roca, eran un terapista y una enfermera. Así que fue una alegría enorme porque eran trabajadores esenciales. La vienen batallando desde el primer momento y se lo merecen más que nadie.

– ¿Cuál fue la reacción del público al momento de tener que readaptarse a la nueva realidad que nos toca vivir?

– Por un lado, la comunidad local acepta bastante los requisitos sanitarios como el uso de barbijos y el distanciamiento social. Por el otro, los prestadores están pendientes de este tema y hay un control muy estricto. La hotelería y la gastronomía respetan a raja tabla los protocolos de Nación y en algunos casos se hicieron ajustes para mejorar aún más el servicio. 

– ¿Qué acciones están llevando a cabo para promocionar el destino de cara a la temporada de verano?

– La marca Bariloche trabaja muchas campañas en paralelo a lo largo del año. Hacemos mucho énfasis en el online y en el offline. Tratamos de generar acciones de 360º, destinadas para el público final, trade, influencers o prensa tradicional. Hoy en día tenemos una campaña más de branding denominada “Emociones”, y en breve la intención es lanzar una acción orientada a la temporada de verano. Intentamos llegar a todas las audiencias con un mensaje idóneo. Segmentamos de acuerdo a la edad, nivel socio económico, para tratar de que cada perfil se interese en Bariloche. 

– De acuerdo a los informes realizados por las firmas que se encargan de consultar cuál es el destino ideal para viajar post pandemia, Bariloche es una de las más elegidas. ¿Qué te genera esto? ¿Pensás que el Plan Previaje puede haber influido?

– Bariloche es un destino turístico clásico y tradicional. Es uno de los más importantes del país, independientemente de que yo estoy gerenciando la marca. Si bien hay muchísimos atractivos en Argentina que admiro y respeto, creo que la fortaleza que mantuvo la ciudad a lo largo de los años la posiciona como una de las favoritas para los viajeros. Los productos se van renovando permanentemente y creció exponencialmente en varios rubros específicos. La cocina patagónica tiene una identidad única, por ejemplo. La cantidad, la calidad y el presupuesto permiten que Bariloche pueda abarcar distintos perfiles de turistas. 

– ¿Qué avances hay en el turismo estudiantil?

– Bariloche está totalmente preparada. Necesitamos que las autoridades nacionales permitan que la ciudad comience a recibir egresados, obviamente con todas las garantías de seguridad que se precisan en estos tiempos. El turismo estudiantil es un segmento que la ciudad quiere mucho. Son muchísimos chicos que recibimos a lo largo del año, entre 100.000 y 120.000. ¡Es un montón! Se trabaja mucho sobre el cuidado de cada uno de ellos, porque entendemos que los padres nos entregan a sus hijos, sus tesoros más preciados. Queremos que se diviertan, pero también queremos protegerlos. La idea es reprogramar, pero nuestra intención es que todos los egresados tengan su viaje.

– ¿Qué objetivos tiene EMPROTUR de cara al año que viene?

– Sabemos que Bariloche promueve mucho turismo nacional, así que la principal meta está en Argentina. Rogamos que la circulación interna esté normalizada de cara al 2021. También es fundamental apuntar a la conectividad aérea. En 2019 podíamos competir hasta en productos de fines de semana largo. Nuestros propósitos tienen dos escenarios posibles, uno más favorable, con la apertura de las fronteras interprovinciales, aunque sabemos que es muy cambiante este contexto. 

– ¿Qué mensaje se le transmite al turista? ¿Con qué se va a encontrar en Bariloche?

– Lo que buscamos difundir es que van a poder acceder a la naturaleza y a todos sus atractivos. Van a poder descansar, relajarse y disfrutar. Fue un año para el olvido prácticamente. Nos golpeó a todos en varios sentidos y por eso creemos que acá las personas pueden conectarse con sí mismas. Es un ambiente seguro al 100%.