domingo, 25, octubre, 2020
CubaOnLine

En una entrevista exclusiva con Mensajero, el senador Maurice Closs analizó a fondo el texto que obtuvo media sanción y pidió un rápido tratamiento en Diputados.

¿Cuál es la importancia que tiene la media sanción para el sector turístico?

-Hubo un proceso de construcción de consenso en base a sumar lo que cada uno proponía. Hubo mucha generosidad de todas las partes y una cabal comprensión de que esta situación merecía una legislación que no solamente piense en la demanda, que en algún momento se va a recuperar, sino en el sostenimiento. Si vos querés recuperar, primero tenés que sostener. En esta lógica se abordó la problemática con mucha sinceridad y con mucho éxito.

¿Cuál es la principal fortaleza de este proyecto?

-La amplitud y la multiplicidad de temas que pueden servir para una época de crisis como esta. Algunos también servirán para mantenerse como política de Estado. Por ejemplo, el incentivo de la demanda, con una buena implementación de un sistema de viajes de jubilados que los reparta en el territorio y en el tiempo, puede ser algo útil para darle un empujón a la actividad en 2021. Además, la cobranza es segura porque con la misma jubilación se pueden ir pagando las cuotas. Se pone la plata una vez y puede seguir para siempre. Lo mismo en cuanto al bono turístico. Muchas ideas pueden ir más allá de esta etapa de crisis. Esta actitud es lo que más me gusta del proceso y del resultado.

¿A partir de qué hecho en particular decidieron empezar a trabajar fuerte como bloque en la unificación de un proyecto? Sobre todo teniendo cuenta que en Diputados ya había un texto respaldado por el Ministerio de Turismo y Deportes.

-Yo sé cuáles eran las intenciones del Ministerio de Turismo y Deportes y por eso fuimos muy cuidadosos de que estén los temas centrales de ese proyecto, como la preventa y el abordaje de las cancelaciones. Siempre fuimos muy respetuosos de eso. La diferencia nuestra es que logramos un consenso. En todo momento entendimos que no existía formalmente un proyecto del Ejecutivo, porque si fuera así ingresaría directamente por mesa de entrada. Lo que había era un texto con fuerte apoyo del Ministerio de Turismo y Deportes, y fuimos muy cuidadosos de incluir las partes importantes. Además, nadie buscó protagonismo para que salga el proyecto de uno o de otro. Por eso, se hizo más fácil construir una propuesta del Frente de Todos y luego, sabiendo que la presidencia de la Comisión de Turismo del Senado está en manos de la oposición, articular para ir sumando. Después logramos un consenso en el 95% de los puntos y dejamos el resto para ir resolviendo sobre la marcha y en el recinto. Hubo muy buena voluntad de la gran mayoría de la oposición. Yo tenía algunas ideas vinculadas al tratamiento especial hacia los lugares eminentemente turísticos y no tuve problema en bajar esos artículos porque se prestaban a la confusión. En definitiva, yo confío en que el Estado igualmente les dará una atención especial a esos destinos. En Diputados, en algún momento, los sectores de la oposición buscaron más la especulación política que la solución. Cuando Cambiemos vio que nuestro proyecto era bastante consensuado tuvo una actitud inteligente y madura en el Senado, y por eso se logró esa unanimidad.

¿Cuando decís que fueron muy cuidadosos te referís a evitar una disputa política interna por el avance de estos dos proyectos en paralelo? Incluso un día antes del plenario del Senado hubo un fuerte comunicado del Instituto Patria criticando la propuesta que impulsaba la cartera de Turismo y Deportes en Diputados. 

-Yo no vi el comunicado. Sé que el ministerio tiene buenas ideas, pero partiendo de una lógica de reactivación. Eso en algún momento va a funcionar porque se va a empezar a vender. Lo que yo digo es que, por más que vos ejerzas una preventa, esa plata no se distribuirá en el restaurante de El Calafate, Cafayate, Iguazú o Mendoza. Todo pasa por intermediarios y eso no alcanza. Es una buena idea, pero para cuando el movimiento esté fluyendo. El Estado seguramente pondrá muchos recursos en esto, pero nosotros lo complementamos con otra cosa. Quiero que quede claro que nosotros fuimos totalmente respetuosos del rol del Ejecutivo, que es el que administra los recursos. En ningún momento se estableció un monto para las herramientas que proponemos. Ya sean los créditos, el bono o los beneficios fiscales, la decisión de la suma a asignar está en manos del Ejecutivo.

Muchos diputados, y no sólo de la oposición, dijeron que el proyecto de ustedes es completo, pero que no saben si el Estado podrá hacerles frente a los gastos que implican la gran cantidad de medidas impositivas que incluye.

-Es que algunas de las medidas impositivas del proyecto se cayeron. En la evolución del texto muchos puntos fueron quedando en el camino. Los ATP ya están anunciados por el presidente, lo único que se hizo acá es darle rango de ley, pero no representa ningún gasto adicional, al igual que la preventa que ya había sido comunicada por el ministro. En todo caso, el gasto adicional nuestro es el bono fiscal vacacional, pero nunca le dijimos al Gobierno que tiene que dar 20.000 o 100.000 pesos por familia. De hecho, nosotros aclaramos que la preventa debe tener un límite. Yo puse como ejemplo que si me alojo en un hotel 5 estrellas de Buenos Aires y gasto 30.000 pesos la noche y me quedo cinco noches, es injusto que me subsidien 75.000 pesos. Quizá con esa plata ayudás a que diez familias viajen. En ningún momento pusimos límites. Sólo dijimos que tiene que haber un tope para que no se termine subsidiando un turismo de elite, pero el monto lo decidirá el Ejecutivo.

¿Todas estas cosas las fueron charlando con funcionarios del Gobierno?

-Sí, hubo una conferencia con el ministro y después un seguimiento constante entre los asesores y el ministerio. Está claro que el proyecto fue la suma de voluntades.

¿Qué pasará ahora con el Plan de Auxilio, Capacitación, Infraestructura y Promoción del Turismo Nacional que está en la Cámara de Diputados? ¿Coincidís con los que dicen que es un proyecto complementario y que podría salir junto al del Senado?

-No sé qué sería lo complementario. En todo caso, que le den la media sanción que le falta a esto y si después hay algo que resta incluir que venga otra ley. Desde el Senado fuimos siempre muy solícitos a la hora de dar la media sanción a las cosas que venían de Diputados. Nos parece que, habiendo logrado un consenso y alcanzado unanimidad, estaría bueno que tenga un tratamiento lo más rápido posible. Hay algunos temas que no merecen el desencuentro, sino el encuentro. Por eso sería bueno que Diputados esté sesionando en los próximos días y que el Ejecutivo tenga esta herramienta. Muchas de las cosas que están en el texto ya se están implementando.

¿Hubo alguna medida que les hubiera gustado incluir y no pudieron? Algunos colegas tuyos señalaron la utilización de fondos del Inprotur para destinarlo a la promoción de la provincias, aunque finalmente eso no salió. 

-Esa fue una cosa que entró muy al final como propuesta. Yo intenté que el proyecto vaya saliendo. Me llegaron infinidad de ideas, pero el arte de parlamentar no puede ser infinito. En algún momento hay que decir ‘hasta acá llegamos y esto sale’, porque si no el cuerpo colegiado se termina convirtiendo en algo deliberativo in eternum que nunca saca nada.

¿Creés que el aporte que hizo FAEVYT al tema de las devoluciones sirve para dar una salida más justa o pensás que no hay manera de ser equitativo con todas las partes en este tema?

-No, no hay una solución completamente justa. En todos mis proyectos no escribí ni una línea sobre devoluciones. En las situaciones de incumplimientos contractuales, y mucho más habiendo mediado una situación de fuerza mayor tan evidente como esta, el derecho de fondo tiene infinidad de herramientas para resolver. Escuchando a los distintos sectores y viendo lo que se hizo, incluimos este artículo que es un instrumento para lograr una solución ante una determinada circunstancia. Sobre este tema escuché diferentes planteos y es imposible no darle la razón a cualquiera. El problema es que el viaje no se hizo porque se paró el sistema, porque se cayó el mundo. No es que incumplió el hotelero, la agencia, la aerolínea o porque el turista no se presentó para viajar. Por eso cualquiera tiene razón. Es imposible resolver todas las situaciones en un solo artículo.

¿El espíritu del proyecto sigue siendo enfocar especialmente las asistencias estatales en aquellos destinos más dependientes del turismo?

-Yo creo que los recursos son escasos. El Gobierno, más allá de los criterios de facturación, sabe que hay ciudades mucho más dependientes del turismo que otras. No quise ponerme a debatir de manera remota esta cuestión, pero es un problema el hecho de explicar que hay tratamientos distintos dependiendo del lugar. Eso no implica poner a un destino en detrimento de otro. Por ejemplo, si hay una ley de promoción ovina y Misiones tiene cabezas de oveja, lejos está de ser determinante para su economía. En cambio, hay otros lugares que necesitarán mucha más atención ante una crisis de ese sector. En turismo, la situación de Bariloche no es la misma que la de Olavarría o la de la capital de Río Negro porque el armado de la estructura y de la infraestructura de esa ciudad es un 90% dependiente de esta actividad.

A ustedes no los alcanzó el debate por el nombre de la ley que sí estuvo presente en la Cámara de Diputados, en donde se discutió mucho si debía llevar el nombre de “plan de auxilio” o de “emergencia turística”. 

-La emergencia ya está declarada doblemente. Por un lado, al final del año pasado se declaró la emergencia económica y luego se hizo en el marco de la pandemia en uno de los DNU de marzo. Dentro de ese contexto hay que trabajar sobre el sostenimiento y la recuperación.

¿Hablaron con la Cámara Argentina de Turismo luego de la media sanción? 

-Yo tengo comunicación constante con todos los sectores. Tuvimos un ida y vuelta muy fuerte. El sector del turismo no necesitó a lo largo de su historia tener una potencia y un ejercicio del lobby, en el buen sentido de la palabra. Entonces, cuando tiene que funcionar más allá de lo que es el rol de vincularse protocolarmente con las autoridades, le cuesta. Pero es natural que así sea porque no tiene esa gimnasia. Por ejemplo, el sector de los medios de transporte de media distancia tiene mucha más capacidad de lobby. Lo que pasa es que vive relacionado con el Estado las 24 horas del día. Eso no es hablar ni bien ni mal, es sólo una cuestión objetiva de la realidad.

¿Qué rol tendrán la preventa y el bono fiscal vacacional de acá en adelante?

-Todas esas herramientas, bien implementadas, van a ayudar a que el turismo agarre un ritmo natural e incentivado por recursos del Estado durante 2021. Yo creo que esto algún día va a pasar, vendrá una vacuna y la nueva normalidad será muy parecida a la normalidad de antes. No sé cuándo ocurrirá, pero mientras tanto no habrá movimiento. Algunos reclamaban que vuelvan a volar las aerolíneas. En el Parque Nacional de Foz do Iguaçú hay 300 personas por día, con una capacidad instalada en la ciudad de entre 25.000 y 30.000 camas. Evidentemente, con esos números estará al 1% de su capacidad. Eso no es sustentable por donde se lo mire. No es que uno abrirá los parques, los hoteles y las aerolíneas y los turistas saldrán a viajar. Eso no va a ocurrir porque la gente tiene cuidado.

¿Cómo creés que quedarán las empresas de la industria cuando esto termine y tengan que salir a competir, ya que hoy la gran mayoría está sostenida únicamente por la ayuda del Estado?

-Eso va a depender de la capacidad financiera de cada una. Serán tiempos de mucha creatividad y de mucha competencia. No creo que el mundo que venga sea más generoso que el anterior. Muchos dicen que ahora sí será distinto. En caso de que sea diferente será porque se convertirá en un mundo más competitivo y porque la gente estará más golpeada en su economía.

¿Si sale esta ley ya se habrá saldado la deuda de asistencia al sector o todavía hay cosas por hacer para evitar más cierres de empresas?

-Lo que queda es la implementación de todo esto. Una ley es un marco normativo. Después, el éxito deviene de la implementación, que tiene dos partes: el sostenimiento y la recuperación. Todo dependerá de cuán larga sea la pandemia. Si se acorta y se vuelve a la normalidad lo más pronto posible, las probabilidades de éxito serán mucho más grandes.

¿Alguna vez viste tanto compromiso desde las altas esferas del poder hacia el turismo?

-No, pero no es un buen dato. Es un dato triste. Esta situación se da porque todo el mundo sabe que el turismo es el sector más golpeado. Hoy está parado y hace muchísimo tiempo. Está bueno que se note la atención, pero se llegó a eso por la situación calamitosa que atraviesa.