viernes, 3, julio, 2020
CubaOnLine

Alejandro López, fundador de la Red de Turismo Accesible pasó por nuestro ciclo de entrevistas en Instagram.  

A partir de una historia familiar, su hermano tiene discapacidad motriz, Alejandro López siempre estuvo ligado a la accesibilidad. 
Es profesor de educación física. Años más tarde estudió Turismo y Hotelería y luego la licenciatura. En todas estas etapas de una u otra manera estuvo vinculado a esta temática. «Este fue el motor del desarrollo profesional», aseguró.

Como corolario de todo esto, hace unos años fundó la Red de Turismo Accesible que se convirtió en un espacio de asesoría tanto para los funcionarios públicos como para los privados.    

¿Cómo recordás esos inicios?
Es interesante empezar a intercambiar información sobre las experiencias personales que me llevaron a descubrir lo que hoy conocemos como turismo accesible. En ese momento no había tenido la posibilidad con la que hoy cuentan muchos estudiantes que les permite conectarse con gente que está trabajando de esto, ya sea organismos o funcionarios y así poder visibilizar mucho más lo que ese está haciendo en Argentina y en muchas partes del mundo. 
En ese momento, la red surgió como un nexo entre la oferta y la demanda en un trabajo junto a Alejandro Piccione. Fuimos compañeros en la universidad, él es guía y nos complementamos en esta mirada de una búsqueda de inclusión en el turismo.  

¿En qué lugar se encuentra Argentina dentro de esta temática?
Argentina está madurando, es una etapa de crecimiento y lento desarrollo. 
Nuestra Ley Nacional de Turismo Accesible tiene 15 años. A partir de haber obtenido un marco jurídico muestra que nos tomamos en serio la mirada hacia la plena inclusión en el sector: que todas las personas con cualquier tipo de discapacidad puedan disfrutar del turismo en familia o con su grupo de amigos. 

¿Qué herramientas surgieron a partir de la reglamentación?
Nacieron las directrices, que es un programa del Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación y es uno de los instrumentos que surge como política de Estado para el cumplimiento de la ley. 
Como cada provincia o municipio tiene su independencia, el desarrollo es diferente en cada territorio. Hay destinos turísticos que han empezado hace muchos años a apostar por la accesibilidad y hay otros que están muy retrasados. A su vez, los cambios de gobierno hace que no se continúen y haya que empezar de cero. 

¿Qué sitios fueron los primeros en comenzar con esta temática?
San Antonio de Areco fue uno de los pioneros en implementar directrices, Villa Gesell también. Puerto Madryn desarrolló muy bien políticas transversales, porque no solo se deben adaptar para el atractivo sino además el entorno como los taxis, por ejemplo, porque la gente necesita movilizarse para llegar a ese atractivo. 

¿A nivel nacional en qué situación está la accesibilidad ?
A partir de que asumió Alberto Fernández como presidente y Matías Lammens al frente del Ministerio de Turismo y Deportes se ha cambiado el rango de la Subsecretaria de Calidad y se le ha agregado la palabra Accesibilidad y Sostenibilidad, lo cual marca la importancia y la visión que tiene para esta gestión.

¿Y en lo referido a capacitación?  
Ayer, el ministerio abrió la inscripción para hacer un curso autogestionado y gratuito de Turismo Accesible. Son símbolos y acciones concretas que estimulan a que después los municipios y los destinos comiencen a desarrollarlos seriamente. Es una cuestión de derechos. Necesitamos por un lado formar profesionales cada vez más especializados en estas temáticas, porque las universidades todavía no dan respuesta. Hay barreras educativas, no hay muchas cátedras de turismo accesible en el país. Tenemos un déficit en la formación. 

¿Qué consideras que es lo que falta en este aspecto?
Existe una distorsión entre lo que es la oferta académica y la demanda de los estudiantes. Tenemos que sentarnos y discutir planes y programas, materias que quedaron obsoletas. La universidad debe apuntar a aggiornarse, no solo con lo accesible sino con otras temáticas también. Hay que tener mucha más de empatía y humildad. 

¿Desde el lado de los privados cómo buscan incentivarlos?
Son los que siempre traccionan porque pasan los gobiernos y siguen generando trabajo. Para tener éxito necesitamos al sector público, al privado, y al académico bajo una misma mirada. 
Los mercados empiezan a ver que hay una demanda insatisfecha y que hay una oportunidad de negocio cuando toman noción de que pueden captar un nuevo nicho, desarrollar un marketing diferencial y fidelizar fácilmente. Porque, si yo voy a un hotel y tenían las condiciones de accesibilidad, y la pasé bien no voy a estar explorando otro.

 ¿Cómo es el trabajo con las asociaciones del sector?
La Organización Mundial del Turismo declaró a 2016 como el año del Turismo Accesible, entonces para esa edición de FIT nos invitaron a dar una conferencia y nosotros les propusimos hacer un congreso y eso nos llevó a tener un stand para la promoción y sensibilización. 
El año pasado firmamos un convenio con FAEVYT para trabajar juntos, se vio un poco truncado por la actualidad pero íbamos a ir al Congreso de Agentes de Viajes y también al workshop de ARAV.
Lo mismo sucede con la CAT, en marzo estuvimos por lazar un tercer foro en el Congreso de la Nación para empezar a debatir. No se pudo hacer pero queda pendiente el observatorio, al cual lo vamos a trabajar junto con el MinTurDe, INPROTUR, Parques Nacionales y el INADI. Esto fue una gentileza de Carolina Gaillard. 

¿En relación con el exterior cómo se ubica el país?
Muchas veces se cree que España es la meca del turismo accesible, o Europa en general, pero los colegas resaltan lo mucho que hemos avanzado acá los últimos 15 años en materia de turismo accesible. No sólo con la diversidad de experiencias turísticas que tenemos sino que también existen normativas que en otras partes de mundo aún no hay. Nos quieren hacer creer que siempre en el extranjero está lo mejor. Estoy muy contento con el nivel político y el compromiso que hay en muchos profesionales del sector.

¿Cuáles son los valores agregados de apostar por esta temática?
No sólo miramos al turismo accesible como un negocio, sino como un desarrollo social, porque nuestra actividad es social y económica. 
Cada persona con discapacidad que viaja tiene un 1,5 que acompaña, es un dato de la OMT. Otra cuestión es que el ahorro que se pueda hacer en ingresos a atractivos por tener el certificado de discapacidad luego lo destina a consumos en el destino. Es un beneficio social y económico. En otros países están a años luz, nosotros tenemos un patrimonio de la humanidad que se pueden recorrer con accesibilidad como el Parque Nacional Iguazú. 

¿Podés nombrarnos otros ejemplos de experiencias?
Además de este último, prácticamente se puede recorrer un 85% y los circuitos más importantes como el de Garganta del Diablo son accesibles, en Parque Nacionales ya están trabajando en el relevamiento sobre las condiciones de accesibilidad. En Los Alerces también se están formando con algunos senderos, al igual que en el Talampaya, Lago Puelo y el Parque Nacional Tierra del Fuego. 
Después tenemos los balnearios, tanto de mar como de río, en Entre Ríos, en Concepción hay complejos termales con accesibilidad con sillas anfibias, o en Potrero de los Funes que en uno de los principales balnearios se puede acceder sin dificultades. Otra opción es realizar esquí adaptado en casi todos los centros invernales, como el Cerro Catedral en el que además hay trekking adaptado todo el verano. Por otro lado, avisateje de ballenas y buceo. San Antonio de Areco  tiene mucho oferta. Por su parte, Tigre hace mucho que viene trabajando y hacen visitas para sordos.

¿Crees que aún falta difundir estas actividades?
El segmento es mucho más amplio, todavía tenemos mucho por caminar. Hay un déficit en materia de promoción turística producto del desconocimiento de los profesionales que no tienen idea como relacionarse con personas con discapacidad y con su entorno. No saben cómo hablarle a esta audiencia que en Argentina alcanza casi los 5 millones de personas, pero como viajan acompañadas termina impactando en casi 15 millones.