viernes, 28, enero, 2022
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La entidad solicita este beneficio para las empresas que cuenten con hasta 40 trabajadores. A su vez, alertaron: “En junio ya viene el aguinaldo”. 

Esta semana, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) envió al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, una serie de propuestas para “amortiguar el impacto económico en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio, dispuesto por el Poder Ejecutivo nacional”. 

A su vez, luego de la reunión llevada a cabo en Olivos entre empresarios y sindicatos por la renegociación de la deuda, desde CAME declararon que esperan que próximamente se convoque a las pymes para “diseñar un rescate financiero”.

“La situación es desesperante y en junio se nos viene el aguinaldo”, señaló el presidente de la entidad, Gerardo Díaz Beltrán, e insistió en la necesidad de que el gobierno cubra el 100% de los salarios.

También reclamó por las precalificaciones que realizan los bancos para negarse a entregar los créditos al 24% de tasa diferencial. 

Según explicaron desde CAME, si se aplica el beneficio del 100% del salario neto para todas las empresas de 40 empleados, “sin perjuicio del rubro”, el costo fiscal de la medida se estima en un 0,1% del PBI, lo cual se traduciría en 30.338 millones de pesos. 

Además, indicaron que de esta manera alcanzarían al 30,3% del empleo con una masa salarial neta de 70.701 millones de pesos.

“Estimamos llegar a cerca de 2,4 millones de personas, garantizando así la continuidad de sus puestos de trabajo y también del sostenimiento del consumo, que genera un engranaje productivo beneficioso para no parar la economía”, sostuvo Díaz Beltrán, y destacó la decisión de muchas provincias y municipios de abrir la actividad cumpliendo con los protocolos sanitarios. 

CAME recalcó, por último, la importancia de la continuidad de la cadena de pagos, previendo que nuevamente gran cantidad de cheques no podrán ser cubiertos, sumados también a los que ya han sido rechazados. A lo cual, adicionaron una problemática que va a ocurrir a corto plazo: “impuestos impagos, deuda bancaria que está suspendida y atrasos con alquileres y proveedores”. 

Asimismo, Díaz Beltrán dijo: “Más que un crédito necesitamos un rescate financiero y que pueda acceder la mayoría de las pequeñas y medianas empresas que realmente precisaban una tasa diferencial del 24% para subsistir y que no pudieron obtenerla por excusas de los bancos”.

Tal como señalaron, algunas de ellas fueron nómina salarial de empleados acreditada en otra entidad bancaria, mínimas deudas con tarjetas de crédito, deudas de moratorias impagas, por cheques rechazados, o simplemente porque “no están en la lista”, como iniciativa arbitraria que implementó cada banco que decide a qué cliente se lo otorga o no, aun cumpliendo con todos los requisitos.

“También hubo casos insólitos en los que además de la garantía de la empresa exigían también garantías personales de los directivos de las mismas o del BICE, entre otras manipulaciones para desestimar la ayuda”, concluyeron.