sábado, 4, diciembre, 2021

La temporada de verano en la ciudad balnearia exhibe una gran cantidad de efectivos policiales en los accesos a la costa.

Desde el momento en que el visitante pone un pie en Villa Gesell, los vecinos intentan mostrar que sigue siendo una ciudad segura y para la familia. A pesar de que la localidad parezca todavía acarrear las consecuencias de la tragedia ocurrida el 18 de enero -por la cual hubo una gran cantidad de cancelaciones de reservas-, los propios pobladores realizan día a día un trabajo de hormiga, en conjunto y a la vez tácito por intentar borrar una mancha en el destino turístico.

Pero este acontecimiento significó también el puntapié inicial para arrancar de raíz un viejo paradigma que parece indicar que en las vacaciones, vale todo. Es por eso que, en esta temporada veraniega, la seguridad de Gesell puso el foco en el consumo de alcohol en la vía pública, pero principalmente en las playas. En los accesos a la costa, la Dirección de Tránsito Municipal, encabezada por Pablo Jordán, dispuso de un grupo alrededor de seis inspectores en cada una de las entradas para verificar que la gente no ingrese con bebidas.

Jordán le explicó a Mensajero que “muestran un gran respeto tanto la policía como la gente, que se deja revisar. Y si se confisca alguna botella, nadie se hace el loco”. Además, el director de Tránsito afirmó que la ciudad está más tranquila: “Se nota un gran cambio desde que pasó esta desgracia y se fue la mayoría de los pibes que vienen solos. Porque chicos hay ahora, pero vienen con su familia”.

La ordenanza que prohibe el alcohol en espacios públicos indica que se debe decomisar la bebida y hacer una multa que aplica la jueza de faltas municipal. Además, se hacen controles en las cuatro entradas de la ruta 11.

Incluso dentro de la playa es normal ver que efectivos de la GAD retiren a aquellos que se encuentren bebiendo alcohol, ante la atenta mirada de aprobación de los veraneantes. El claro ejemplo de una ciudad que tiene la intención de realizar un cambio en la mentalidad de los visitantes y una sociedad dispuesta a acompañarla.