jueves, 13, agosto, 2020
CubaOnLine

Las restricciones para operar con moneda extranjera modificaron el escenario turístico y ahora las provincias esperan recibir más pasajeros. ¿Cuándo se sentirá el impacto?

Desde un buen tiempo a esta parte, el turismo argentino parece vivir en una especie de espiral sin fin. Devaluaciones, caída del emisivo, crecimiento del receptivo y la esperanza salvadora del turismo interno para los destinos y proveedores locales. A grandes rasgos, esa fue la lógica en la que estuvo sumido el sector desde mayo de 2018. En 2020, con Alberto Fernández como presidente y la novedad de la implementación del impuesto PAIS con su tasa del 30% a cualquier operación con moneda extranjera, el escenario no parece haber cambiado mucho. Una vez más, los viajes dentro de Argentina vuelven a aparecer como un bálsamo para muchos actores de la industria ante la evidente retracción que sufrirán las salidas de pasajeros al exterior.

La pregunta que ronda en el ambiente, con la temporada de verano en curso, es si los destinos nacionales ya están experimentando ese aumento en la afluencia de visitantes. La respuesta entre los diferentes funcionarios provinciales y municipales consultados por Mensajero es bastante clara: las restricciones al dólar serán beneficiosas para el turismo interno, pero en el mediano plazo. Gastón Burlon, secretario de Turismo de Bariloche, fue uno de los que opinó en esa dirección: «La medida es muy reciente y los pasajeros ya habían sacado sus tickets con antelación. Creemos que el impacto recién se sentirá en un tiempo. A partir de ahora, la gente hará más viajes por el país y nosotros somos uno de los destinos más elegidos».

Por su parte, Esteban Avilés, flamante presidente de la Agencia Córdoba Turismo, quien asumió en diciembre pasado en reemplazo de Julio Bañuelos, insistió en que «este tipo de resoluciones siempre tienen repercusión en el turismo local y en el circuito interno de las familias argentinas». Sin embargo, ante la consulta de este medio, aclaró que los buenos números que están registrando en la temporada actual no se deben a esta coyuntura: «Más allá de todo lo que ocurrió en estas semanas a nivel nacional, ya veníamos notando un mejor posicionamiento del producto que en 2019. En noviembre del año pasado, por ejemplo, ya teníamos entre un 15% y 25% más de reservas en la comparación interanual. En ese sentido, Córdoba tiene autonomía propia». Lo mismo remarcó Oscar Souto, secretario de Turismo de El Calafate: «Estamos promediando una alta muy buena, pero esto se presentó así mucho antes de esta medida. Imagino que recién veremos resultados a fines de marzo o abril».

En el norte y la zona mesopotámica de Argentina también se encuentran a la expectativa de lo que pueda ocurrir con el movimiento turístico nacional a partir de la implementación del nuevo impuesto. Ese es el caso de Leopoldo Lucas, presidente de Iguazú Turismo Ente Municipal, quien celebró las cifras alcanzadas en las primeras semanas del año: «Sin dólar caro y sin recargos del 30%, mucha gente decidió pasar sus vacaciones en destinos argentinos. Hasta ahora registramos un aumento del 8% en los visitantes al Parque Nacional Iguazú». Al igual que sus colegas, aseguró que los coletazos positivos de las medidas económicas recién comenzarán a llegar con el correr de los meses: «Considero que el grueso de la demanda se notará más adelante, ya que los que decidieron viajar al exterior durante este verano habían sacado sus pasajes antes de los anuncios».

El aumento de precios, una amenaza

Está claro que la nueva coyuntura y la continuidad en la caída del emisivo les planteará a las provincias argentinas una inmejorable oportunidad de recibir un mayor flujo de turistas en los próximos años. El desafío estará en que las variables económicas internas, como la inflación, no terminen ahuyentando a esos visitantes. En ese aspecto, el rol de los empresarios será fundamental.

Por eso, desde las diferentes carteras de Turismo del país afirman estar trabajando con los privados para que no haya incrementos de tarifas desproporcionados. «En Córdoba, la actividad es política de Estado y sabemos que el visitante vuelve siempre que se lo cuide. Estamos permanentemente vinculados con los privados y están incluidos en la toma de decisiones. En el último año adecuamos los precios entre un 33% y 35%, muy por debajo de lo que fue la inflación anual».

En tanto, Burlon aseguró que «los empresarios están haciendo un gran esfuerzo en cuanto a las tarifas, más allá de que subieron los costos» y sostuvo que en Bariloche no hubo aumentos por encima de la inflación.