jueves, 24, septiembre, 2020
CubaOnLine

Después del gris invierno, la Semana Santa y las Pascuas traen a República Checa una fiesta multicolor y llena de aventuras para aquellos turistas que se acerquen a disfrutar de estas fiestas religiosas de una manera distinta.
La tradición más típica en este país es la decoración de huevos. Estos se han convertido en uno de los souvenirs más típicos de la Republica Checa y se pueden comprar en tiendas de artesanías durante todo el año. Los huevos pintados se ponen en un platón junto con beránek, que es un bizcochuelo que puede ser cubierto de chocolate con un moño en el cuello. También pueden ponerse entre el trigo joven, aún verde, que se empieza a cultivar unas semanas antes de Pascua poniendo las semillas en algodón mojado y cuando empiezan a brotar el trigo, se echa en la tierra. La costumbre más popular sobre todo entre los niños es el azote del lunes de Pascua. Los varones suelen visitar a sus compañeras de clase, amigas o vecinas para azotarlas simbólicamente con «pomlázka», unas trenzas especiales confeccionadas de sauce. A las chicas no les gusta demasiado esta tradición, pero como se cree que la mujer que llega a ser azotada, rejuvenece y estará sana durante todo el año, muchas se someterán voluntariamente a este simbólico acto, recompensando a los varones con huevos pintados, un refrigerio e incluso con dinero. Durante la Semana Santa se suelen organizar mercadillos donde se venden productos típicos de Pascua y artesanías. También se ven espectáculos de grupos folklóricos y musicales, se organizan juegos para niños, se demuestra cómo se pintan huevos de pascua o como se elabora la pomlázka.

Hágalo usted mismo
Hay varias formas de cómo se pintan los huevos. La más sencilla es comprar pinturas de varios colores, echar un huevo cocido o vacío en el líquido y dejarlo allí unos minutos para que el color se adhiera a la cáscara. Los que apelan un poco más a la fantasía, antes de echarlo al líquido, le ponen varias cintas o pintan encima de la cáscara dibujos en cera. El espacio cubierto de cintass queda sin pintura y el color no se  pega a la cera. Una forma diferente de cómo pintar el huevo es envolverlo en la cáscara de cebollas. En los pueblos utilizan técnicas mucho más difíciles y complejas usando paja o diferentes colores en un solo huevo.