martes, 29, septiembre, 2020
CubaOnLine

Desde el 21 y hasta el 24 de febrero, los barranquilleros están viviendo su gran Carnaval: los mejores disfraces, las caretas, y los aires musicales, inundan de alegría y sonido la ciudad.
El Carnaval de Barranquilla es una fiesta que surge desde el corazón de Colombia para el mundo y se funda en la confluencia de culturas, razas, mitos y leyendas que animan a vivirlo y gozarlo también a los turistas que viajan a vivir la celebración año a año.
Una de las características destacadas de esta fiesta es que todos son protagonistas: cada danza, cada grupo folklórico, cada disfraz, participa para hacer de la fiesta el mejor espectáculo, pero no sólo para mostrarlo, sino, muy especialmente, para gozarlo.
Los actores y participantes preparan durante enero y febrero sus mejores atuendos para la celebración, los grupos de música afinan sus instrumentos, los organizadores ejecutan paso a paso los montajes logísticos, y la Reina, esa barranquillera que de sol a sombra anima a sus súbditos, da la orden para que durante cuatro días la ciudad quede en estado de sitio rumbero. El paso de los grupos de danzas y comparsas es iluminado por faroles que brillan en la noche, escoltado por contagiosos ritmos musicales que hacen que los espectadores se integren a los bailarines en un ambiente festivo.  

Al ritmo de la música
Las protagonistas del Carnaval de Barranquilla son la cumbia, las danzas de congo, garabato y de negro. Pero también están presentes el coqueteo y galanteo de los cumbiamberos al sonar de la tambora; la guerra entre tribus, la discordia perpetua entre la vida y la muerte y el movimiento liberador de los afro-colombianos. A su vez se destacan las raíces con la puesta en escena de las bandas de viento y destacadas agrupaciones musicales que interpretan ritmos autóctonos de la región. Las expresiones del Carnaval retoman el sentir de todos los pueblos del Caribe colombiano. Se trata de la confluencia de corrientes llegadas por el Río Magdalena, o el inmenso Mar Caribe; bajadas de la Sierra, o llegadas de la sabana.
La revitalización de las manifestaciones pluriculturales diferencia al Carnaval de Barranquilla de muchos otros, ya que presenta una riqueza multiétnica única, un clima jovial y festivo que viven y sienten niños y adultos mientras participan, y la continuidad de este folklore que se transmite de generación en generación. Algunos de ellos fueron los argumentos que sirvieron de soporte para que la UNESCO declarara esta celebración tradicional como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Un título del que toda Barranquilla se enorgullece y que ha facilitado la proyección internacional de su famoso Carnaval.