martes, 22, septiembre, 2020
CubaOnLine

En diálogo con Mensajero Periódico Turístico, el funcionario español explicó el rol que Internet tiene en la industria a nivel mundial, su visión sobre el mercado argentino y las diferencias entre la gestión pública y privada para la actividad.

¿Cuál es su visión del mercado argentino, de la industria hotelera de este país?
Yo creo que para dar una visión de la industria hotelera argentina hay que separar a Buenos Aires del resto del país. Yo creo que Buenos Aires tiene una hotelería sensacional, no solamente posee grandes hoteles de lujo, de las mejores cadenas del mundo, sino que también tiene hoteles puramente argentinos. Además, la ciudad se ha sumado a la revolución que se está dando en Europa de hoteles más pequeños, bien situados, con una oferta de muy elevada calidad y no tan alto precio, hoteles funcionales para el hombre de negocios o la persona que viene a pasar unos días y no busca grandes lujos. Luego, lo que veo también es una enorme especialización en Buenos Aires, es decir, hoteles de congresos, hoteles para todo tipo de turistas, y demás.
Por otro lado, hay una gran parte de Argentina que está todavía por desarrollar. Yo creo que hay gran potencial, con los problemas que conocemos de conectividad. Argentina es un país enorme, pero creo que se ha hecho bien el desarrollo en algunas zonas como San Martín de los Andes o Bariloche, y toda la Patagonia. Pero creo que todavía queda un enorme potencial por desarrollar en otras zonas que son interesantísimas, en el resto del interior del país. En La Pampa o en Catamarca, creo que hay sitios preciosos que podrían atraer un público especializado, pero que todavía están demasiado lejos del desarrollo.

En este sentido, ¿qué es lo que haría falta al turismo en el país?
Yo creo que hacen falta cinco cosas: primero, una legislación, ya sea laboral, ya sea fiscal, de apoyo tanto por parte de las provincias como del gobierno central, para el desarrollo. Y para los inversores que apuestan al interior, -y que están arriesgando más que los que van a comprar en Buenos Aires-, haya una serie de beneficios importantes, a todo nivel, ya sea impositivo o lo que sea. Porque van a estar generando empleo y llevando dinero allí, y yo creo que es muy importante que tengan apoyo.
En segundo lugar, hace falta un esfuerzo importante en conectividad, ya sea en transporte aéreo y también en terrestre, sobre todo en el primero porque mejorar el tema aéreo y ayudar a que las compañías vuelen es mucho más barato que hacer carreteras de 3.500 kilómetros.
Otra de las cosas que yo creo que sería importante cambiar es animar a inversores extranjeros, porque está visto que los inversores locales no están apostando al interior, o apuestan a otros sectores o directamente no apuestan. En cambio yo creo que habría inversores extranjeros dispuestos a hacer sociedades mixtas con empresarios argentinos. Porque estos son productos que muchos de ellos ya han probado en otros lugares del mundo. En España, por ejemplo, el desarrollo del turismo rural es una cosa impresionante, y aquí se podría aplicar el know how y absorber todo aquello que en España se ha aprendido.
El cuarto punto es que hay que hacer un plan de marketing y promoción específico, muy moderno y adecuado para cada región. Ya no es cuestión de las ferias, de hacer folletos o de tener una preciosa web, hoy en día esta creación va a públicos muy objetivos con unos intereses muy específicos. Entonces, hay que buscar una nueva fórmula para llegar a estos mercados. Este es el quinto punto, creo que no hay que olvidarse que dentro un plan de promoción de un país, los primeros clientes van a ser sus habitantes, entonces es muy importante promover la visita de los nacionales. En España, el 50 por ciento del turismo interno son viajeros nacionales. Y en un país tan grande como es la Argentina, con tantos vecinos, también merece que se incluyan proyectos más económicos. En mi país, lo que ha triunfado, es ir a un mercado de perfil de rentas medias con un producto muy bueno, que no necesitan mayordomos en las habitaciones, pero sí espacios bonitos y saber no a dónde van sino qué van a hacer. Cada vez vale menos el destino y más la actividad que se va a hacer.
Por otro lado, desde que vengo a Argentina, lo que sí he notado es que el problema que se tiene con la conectividad es grave. Cuando llego a Ezeiza, demoro mucho en salir y llegar a Aeroparque, y además puede pasar que tenga un vuelo cada dos días hacia el destino al que voy. Entonces me paso tres días en el aeropuerto de ida, tres de vuelta, y tiro seis días a la basura, para ir a un punto que no me compensa. Y entonces dejo de ir, porque la tendencia mundial es hacer viajes más cortos. Lo que se está abriendo, por ejemplo, son las líneas de tren de alta velocidad, y lo que está desapareciendo son los aviones.

¿Cómo ha afectado el desarrollo de Internet a la industria turística a nivel mundial?
Ha sido una revolución absoluta, que si me la contaban hace cuatro años yo no podía pensar que mis hijos adolescentes iban a estar conectados con 300 personas por Messenger todos los días contándoles cómo les ha ido en el colegio. Lo que tenemos que pensar es que está cambiando el mundo, y que lo que nos cuentan otros, sobre dónde han estado o qué han hecho, ya es más importante que lo que nos digan las empresas. Las redes sociales influyen directamente en la compra.Si bien el 2.0 también conlleva riesgos al confiar en extraños, es muy utilizado.

Ese tipo de redes sociales también hace que surjan temores en los empresarios a la hora de relacionarse con la web…
Creo que no hay que tener temor, a lo que hay que temer es a las falsedades, que de hecho las hay, pero pronto van a desaparecer. Y las que sobrevivan son aquellas que provean información verídica. Hay que ser capaces de relacionarse con el medio y gestionarlo bien, para no tener problemas. Hay que crear estrategias nuevas de posicionamiento, pero a la vez se crear oportunidades, y de hecho hay muchos empresarios del sector que están haciendo buen uso de ello.
La web, en el fondo, no es más que una herramienta, que, depende de cómo la utilices, será el resultado que obtengas. Cuando se hicieron las primeras páginas era más que nada para tener un folleto las 24 horas. Cuando empieza la interactividad de la web, cuando ya se pueden dejar comentarios o hacer reservas, empieza a ser mutuo. Y en el 2.0 ya no hablas con el cliente sino que los clientes hablan entre ellos, tu estás fuera, se crea un muro entre los usuarios y las empresas, y lo que hablen de ti influye directamente en las empresas. Entonces, hay que saber gestionar eso, porque es nuevo y distinto. Nosotros somos los pioneros de investigación en el campo de la web 2.0 en el Instituto Tecnológico Hotelero, y llevamos tres años en esto, que es como llevar 200 en investigación nuclear. Y no podemos preveer lo que va a pasar, porque todo varía cada seis meses. Eso es lo que le da mucho miedo a los empresarios. Tradicionalmente se iba a ferias, se ponían folletos, se anunciaba en el periódico y funcionaba. Ahora resulta que hay gente que habla de mí sin que yo lo sepa o lo pueda controlar, y si hablan mal de mi nadie me compra. Eso asusta, pero si el empresario da un buen producto y satisface a sus clientes y no los engaña, se evitará siempre estas críticas negativas. En cambio, mucha gente tiene miedo porque da un mal producto y está fuera del mercado. Antes la gente no se enteraba de esto, pero ahora sí, hay más posibilidades de elegir.

¿Cuál es el perfil del turista español hoy en día?

Una cosa fundamental es que el turista viaja cada vez más veces a lo largo del año, con trayectos más cortos. Han desaparecido los viajes de dos semanas y lo que la gente hace es viajar cada vez más. En segundo lugar, es multicliente, es decir, que el mismo pasajero puede ir a un concierto de música, al mismo tiempo ser un hombre de negocios, ir a esquiar y ser un turista familiar. Lo es todo. Entonces si se quiere atacar a un segmento específico tal vez hay que pensar en todos los productos. Antes solamente se iba 20 días a la playa con toda la familia. En primer lugar, cada vez está más informado por las herramientas que posee, y después tiene mucha más capacidad de elegir la relación calidad-precio. Como hay mucha oferta, la gente puede ser muy exigente en el precio y es difícil engañarla con precios caros. Hace diez años por ejemplo, la gente iba a la playa y en los chiringuitos (N. de la R., pequeños negocios en ambulantes) cobraban demás. Hasta que el turista aprendió que si le cobran caro no tiene que volver más a ese sitio. Entonces, esos destinos se tienen que replantear y no “matar a la gallina de los huevos de oro”, porque como hay muchísima más oferta de todo no se puede jugar con el pasajero. Por otro lado, todo empresario busca vender su producto lo más caro posible, por lógica.

De alguna manera, la falta de conectividad en los destinos nos pone fuera de competencia.
Esto es una recomendación personal, yo veo esta realidad pero sé que la solución tiene de por sí tintes políticos. Creo que hay que hacer un esfuerzo en inversiones, y que la mejora en conectividad al final acaba creando riqueza. Sé que todo tiene condicionantes políticos, pero en nuestro país se están privatizando los aeropuertos, por lo que se demuestra que la gestión privada es más eficiente que la pública, sobre todo porque no le cuesta dinero al Estado, y ese dinero que se ahorra lo invierte en otras cosas que también benefician al viajero.
Yo no creo que la relación entre el sector público y el privado sea difícil: es más, creo que es absolutamente necesaria. Porque la visión pública es siempre diferente de la visión puramente comercial privada, por eso es buena la unión.

 

Ecléctica trayectoria

Soy abogado y trabajé en un inicio en una compañía de seguros. Dejé la compañía para montar mi primera agencia de viajes especializada. A mí me gustaba mucho viajar y sobre todo los viajes a la naturaleza, entonces, en principio, monté viajes para amigos míos. Luego, empecé a traer a clientes norteamericanos a conocer España, de muy alto nivel adquisitivo. Venía gente seleccionada, de cacería o a conocer el Museo del Prado, actividades muy puntuales con las que empezamos a crecer. Y terminamos siendo una compañía que pasó a ser líder en España. Luego de eso fui director general de Firestone, y después de tres años allí me mudé a Canarias y volví al mundo del turismo. En ese momento, por una serie de contactos, comencé a llevar la patronal del turismo canario. Para dar una idea, Canarias es el 9º destino del mundo. Entonces de ahí pasé a llevar la patronal nacional. También he trabajado para el Banco Mundial y haciendo otras cosas pero, a fin de cuentas, llevo en esta industria alrededor de 15 años.

Perfil

-Un destino: Viena
-Un color: Azul
-Una comida: La pasta
-Un perfume: Rosas
-Un libro: “Cien años de Soledad“
-Una película: Memorias del Africa
-Una personalidad: Juan Pablo II
-Una mujer: Mi madre
-Un defecto: Soy impaciente
-Una virtud: Mi empatía
-Una tristeza: La muerte de amigos y familiares
-Una alegría: Saber que va amanecer
-¿Si no fuera lo que es, qué le hubiera gustado ser?: Pianista
-Un deporte: El