martes, 1, diciembre, 2020
CubaOnLine

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y el director general de la UNESCO, Koichiro Matsuura, firmaron el pasado 28 de mayo en París una declaración de intenciones sobre un proyecto de ecoturismo sostenible en la Isla de Pascua.
El objetivo declarado del proyecto es lograr un equilibrio entre el desarrollo de la isla y la conservación de sus riquezas, que parecen no estar a salvo, ni siquiera estando a más de 3000 kilómetros de otro lugar habitado. El parque nacional de moais figura en la lista del Patrimonio Mundial desde 1995.
La Isla de Pascua o Rapa Nui fue hacia el año 330 DC escenario de la instalación de una comunidad de origen polinesio que, al margen de toda influencia exterior, creó grandiosas formas arquitectónicas y esculturas.
Desde el siglo X hasta el siglo XVI, se construyeron poblados, santuarios y se esculpieron los gigantescos moais, personajes tallados en la piedra volcánica, y que forman hoy parte de un paisaje singular.

Números en ascenso
Según datos oficiales de Chile, el número de turistas que viaja cada año a la Isla de Pascua se multiplicó por cinco, entre 2000 y 2006, cuando llegaron 72.344 visitantes.
Un comunicado divulgado por el gobierno chileno indicó que esa explosión de turismo supone una “amenaza” para los recursos naturales y culturales de la isla.
La presidenta del Comité del Patrimonio Mundial, María Jesús San Segundo, explicó que se trata de un problema global porque el turismo en las áreas protegidas es “uno de los desafíos de nuestra época”.
La diplomática, embajadora de España ante la UNESCO, comentó que hace tres décadas “el turismo apenas afectaba a 190 millones de personas, mientras que hoy moviliza a más de 920 millones de viajeros”.
Para minimizar este efecto se capacitará a funcionarios públicos, y a quienes trabajan en el sector del turismo, en el desarrollo de competencias ecoturísticas para el manejo sostenible de los recursos culturales y naturales de la Isla.

Polémica exhibición
El acuerdo coincide con la polémica por el traslado temporal de un moai para exhibirlo frente al museo del Louvre en el 2010.
Se trata de una iniciativa de las fundaciones Louis Vuitton y Mare Nostrum, que han prometido, a cambio, crear una organización para ayudar a conservar la isla, con un fondo inicial de US$500.000.